Fieles en la distancia

Nacho Sáez - sábado, 22 de diciembre de 2018
Iñaki Zaldúa, en Barcelona.
Viven fuera de Segovia pero mantienen su pasión azulgrana. Son los socios y simpatizantes que la Segoviana tiene repartidos por diferentes puntos de España.

Algunos crecieron yendo a El Peñascal, otros se aficionaron con el primer ascenso y todos coinciden en que el club vive uno de sus mejores momentos en mucho tiempo.

Antonio Berzal (vive en Alfajarín, Zaragoza): «Vivíamos enfrente de El Peñascal y era como ir al Bernabéu»
Uno de los sueños de cualquier niño es vivir enfrente de un estadio de fútbol. Antonio Berzal tuvo esa fortuna desde los 10 años debido a que sus padres, que eran maestros en Torre Val de San Pedro, cambiaron de destino y se mudaron a Segovia. La familia se instaló en una casa junto a El Peñascal. «Para mí era como el Bernabéu, porque el descampado de al lado siempre se llenaba de coches, el campo también, había unos niños que vendían caramelos y garrapiñadas...», recuerda este productor de conciertos que desde hace casi tres décadas vive en Alfajarín, un municipio muy próximo a Zaragoza.
Allí tiene su carnet de socio de la Segoviana a pesar de que algunas temporadas ni siquiera llega a pisar La Albuera. Como mucho ve al equipo cuando este juega en Almazán o Soria, «porque nos pilla a medio camino a mi padre y a mí y quedamos allí». La distancia no borra, sin embargo, los recuerdos de aquellos partidos en El Peñascal admirando «a Minguela, Bellota, Julito, Valeriano...», según recita de memoria. Incluso conserva una fotografía en blanco y negro en la que aparecen su hermano Juanjo y él junto a los futbolistas gimnásticos. 
Los compromisos profesionales le alejaron cada vez más de Segovia –empezó trabajando en una agencia de viajes en Madrid que le trasladó a Aragón, donde se quedó a vivir y montó una productora de conciertos–, pero su corazón ha seguido pendiente de la Segoviana.  Antes de Internet, el domingo era obligada una llamada a su padre para saber cómo había quedado. Hoy observa a un club que «desde que han entrado Agustín y compañía ha cambiado a nivel económico pero también social». «Ojalá consiguieran algo que sucede aquí en Zaragoza, y es que todos los niños son del Zaragoza, independientemente de si juegan en otro club», indica. También pide fijarse en el modelo de Huesca: «Es una ciudad como Segovia o más pequeña y tiene fútbol de Primera, baloncesto de LEB Oro y balonmano de Asobal. Algo está haciendo bien Huesca. Podría ser un ejemplo».

Mauricio Manzano (vive en Marbella, Málaga): «Fui a trabajar con la camiseta puesta en el último ascenso»

Los tres ascensos que ha logrado la Segoviana a Segunda B en su historia están grabados a fuego en la memoria de Mauricio Manzano Mateo. Con el primero se hizo socio del club, el segundo le permitió disfrutar de una fiesta espectacular de madrugada en la plaza de San Martín y el tercero lo vivió trabajando a casi 700 kilómetros de distancia pero con la azulgrana puesta. Este recepcionista de hotel presume de corazón gimnástico en la que es su tierra de acogida desde hace dos años y medio, Marbella. Se escapó a Málaga para ver en directo la ida de la final del ‘play off’ de hace dos años contra el Atlético Malagueño, se perdió la vuelta pero tuvo enfundada la camiseta en su trabajo hasta que se consumó el ascenso, y la temporada pasada estuvo en el campo en el partido de Copa del Rey que jugó allí la Segoviana contra el Marbella.
El azulgrana forma parte de su vida desde que a finales de los años 80 y principios de los 90 comenzó a acudir a La Albuera con su padre, su hermana y su pandilla de amigos del barrio de La Albuera. «¿Cuál es el momento de mayor felicidad que me ha dado la Segoviana? Hay muchos. Viví el primer ascenso en La Albuera, los tres goles de Anel en Logroño y el recibimiento a los jugadores esa misma noche en la plaza de San Martín...», destaca este aficionado, que cada domingo que hay partido se pasa los 90 minutos actualizando el Twitter y Futbolme o pendiente del grupo de ‘whatsapp’ que tiene con los amigos para saber qué ha hecho el equipo de Manu González.
Admirador de Ricardo de Andrés («Es el jugador con el que más me he sentido identificado: noble, sencillo...»), estos días se encuentra de vacaciones en Segovia y pudo disfrutar en La Albuera en directo, por ejemplo, del partido del pasado domingo contra el Bupolsa. «Veo bien al equipo. En el ‘play off’ nos vamos a meter fijo y a ver qué pasa con la primera plaza con la Arandina. Para consolidarse en Segunda B a veces es muy importante la suerte, pero no me gustaría que viniera un empresario y convirtiera el club en sociedad anónima», zanja.

Iñaki Zaldúa (vive en Barcelona): «Rezo para que nos toque un catalán en el ‘play off’»

Cómo un donostiarra que vive en Barcelona acaba diseñando la página web y convirtiéndose en aficionado de la Segoviana, sólo se explica por las sorpresas que depara la vida.  Iñaki Zaldúa estudiaba Ingeniería de Organización Industrial cuando se acordó de las vacaciones vividas en Collado Hermoso y sobre todo de su tío Faustino. Este era un parroquiano habitual del Estadio Municipal de La Albuera y su figura sirvió de guía a Zaldúa para practicar tareas de programación. Socio de la Real Sociedad, se propuso diseñar una página web y al final pasó a ser uno de los aficionados de la Segoviana mejor informados.
El director deportivo del club en aquel momento, Andrés Peiro, le retransmitía a través del teléfono los partidos que el equipo jugaba a domicilio. Si había un penalti, un gol o cualquier otra acción importante, Peiro le llamaba para que lo contase de forma instantánea en la web. «Yo no veía un duro, pero tampoco era lo que me interesaba», explica este simpatizante gimnástico, que de aquella época conserva la amistad del que era gerente de la entidad, Mariano Gutiérrez.
Sus compromisos profesionales le han mantenido alejado de La Albuera durante estos años, pero estuvo en el Estadio Mundial 82 de Logroño el día que Anel se puso la capa de héroe y certificó el entonces segundo ascenso de la historia de la Segoviana a Segunda B. También vivió el partido que el equipo que entrenaba Paco Maroto jugó, aquella temporada en la división de bronce, en Zubieta contra el filial de la Real Sociedad. Tiempos convulsos en lo institucional que contrastan con los actuales, según Zaldúa. «Me da la sensación desde fuera de que se ha hecho un gran trabajo y de que hay futuro. Veo sobriedad, jugadores de la cantera que se están consolidando en el primer equipo, una buena selección de los técnicos...», remarca.
No hay fin de semana que no mire qué ha hecho la Segoviana. «Rezo para que en el ‘play off’ le toque un equipo catalán, aunque teóricamente sean más fuertes que los rivales de otros grupos», concluye.

Mariano Galindo (vive en Madrid): «Tengo una relación espectacular con mi padre por la Sego» 

Mariano, Anel y Barto constituyen el santoral gimnástico de Mariano Galindo, periodista segoviano afincado en Madrid con corazón azulgrana «desde que tengo uso de razón». Su padre –que se llama también Mariano, aunque se le conoce como ‘Pelofino’– jugó en los juveniles de la Segoviana, es de los socios antiguos del club y desde pequeños comenzó a llevar a sus hijos a La Albuera. A Mariano el sentimiento gimnástico le agarró fuerte. Hasta el punto de que la noche anterior al decisivo partido contra el Atlético Malagueño que acabó con el ascenso, no pudo dormir por culpa de los nervios.
Al comenzar la etapa universitaria se marchó a vivir a Madrid, donde trabaja para ‘NBA Maniacs’ y la Fundación Yehudi Menuhin, pero la Segoviana siguió formando parte indispensable de su vida. Es usuario habitual de ‘Footters’ –la plataforma que retransmite a través de ‘streaming’ los partidos de Tercera– «y no fallo en La Albuera en los partidos cumbre». Agradece la comprensión de su mujer, Raquel, que le suele acompañar, y destaca la influencia positiva que la Segoviana ha tenido en la relación que mantiene con su padre: «Siempre nos hemos llevado genial, pero ahora es espectacular. Él me analiza los partidos que yo no puedo ver y yo le cuento los que veo por ‘Footters’, que suelen ser los que se disputan fuera de casa».
El azulgrana siempre ha estado muy presente en la casa de este periodista porque, además, Barto es amigo de la familia «y nos ha invitado muchísimas veces a comer a Bernardos». Sus goles están grabados en la memoria de Mariano, que sin embargo admite que no ha disfrutado nunca como lo hizo con el ‘triplete’ de Anel en Logroño. A pesar de que lo vivió a través de una emisora de radio riojana «y aquello era como un funeral». Aunque también es madridista («No creo que pase nada porque lo reconozca mientras sea honesto en mi trabajo»), «me siento mejor yendo a ver a la Segoviana a La Albuera que en el Bernabéu o en el Calderón, que también he ido muchísimas veces», según subraya.

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Mariano Galindo, delante del Palacio Real de Madrid.
Mariano Galindo, delante del Palacio Real de Madrid.
Mauricio Manzano, en Marbella.
Mauricio Manzano, en Marbella.
Antonio Berzal, junto al río Ebro.
Antonio Berzal, junto al río Ebro.
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