Los recreativos en versión 3.0 llegan a Segovia

Nacho Sáez
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Los recreativos en versión 3.0 llegan a Segovia - Foto: Rosa Blanco

El abogado y empresario Luis Sanz abre en Padre Claret una sala de juegos de realidad virtual, pionera en la ciudad y dirigida tanto a niños como a adultos.

Sin salir de Segovia es posible hacer equilibrismo desde lo alto de un rascacielos o explorar un barco hundido en medio del óceano. O al menos vivir una experiencia lo más similar posible a estas. Todo gracias a un salón de juegos de realidad virtual que ha abierto en la avenida Padre Claret y que promete revolucionar el concepto de ocio en torno a los videojuegos tal y como lo conoce la mayoría. ‘Segovirtual’, que así se llama’, es los recreativos del siglo XXI, las ‘maquinitas’ en versión 3.0. 
El usuario ya no dirige a un personaje dentro de una historia o aventura; él es el personaje. Luis Sanz, el que fuera presidente del Caja Segovia Fútbol Sala entre 2005 y 2011, se encuentra detrás de esta idea junto a su familia. Lo probaron en Madrid y quedaron «fascinados», según afirma este abogado y empresario. Hallar un local que se adaptase a las necesidades y requisitos que exigen este tipo de juegos constituyó la tarea más difícil para incorporar a Segovia este fenómeno. Pero salieron airosos y ya llevan unos días en marcha en la avenida Padre Claret 24, junto a la rotonda Dionisio Duque y el antiguo parque de bomberos.
Sanz ejerce de cicerone en esta realidad virtual todavía desconocida para buena parte de la sociedad pero que ya tiene aplicaciones en la industria, el arte, la educación, el cine… En Segovirtual, el usuario se sumerge en un mundo paralelo a través de unas gafas futuristas –que le cubren casi toda la cabeza– y de dos mandos (uno para cada mano) con forma de ventiladores portátiles. Hablar de sumergirse quizás se quede corto para describirlo porque el jugador se aísla completamente de lo que tiene alrededor. Puede escuchar lo que le dicen las personas que tiene cerca si el volumen está bajo, pero no ve nada de lo que le rodea; sólo el escenario al que está conectado.
En esta tecnología, el entorno del usuario y el virtual se comunican e intercambian información a través de una barrera denominada  ‘interfaz’. Esta se encarga de traducir los movimientos o la voz del usuario en señales digitales que son interpretadas por el sistema. Después, esa realidad virtual puede no inmersiva (permite interactuar con diferentes personas en espacios que en realidad no existen sin necesidad de dispositivos adicionales al ordenador) o inmersiva, como sucede en Segovirtual de la mano de ambientes tridimensionales creados por ordenador.
Pueden ser una ciudad llena de rascacielos en la que tienes la misión de ir saltando de edificio en edificio apagando fuegos, un apocalípsis zombie, un avión de combate o un coche de carreras. El catálogo supera los 200 juegos, aunque hay medio centenar muy populares, según Sanz. Youtube está repleto de vídeos de gente de todo el mundo con el ‘Beat Saber’, en el que los jugadores disponen de dos espadas en forma de sables de luz para cortar bloques (siempre virtuales) que se les aproximan siguiendo el ritmo de la música.
Al principio hay que tener precaución, sobre todo aquéllos que no están acostumbrados a los videojuegos. «Tenemos que estar atentos porque algunos se concentran tanto, perciben como reales todos los estímulos que les llegan y se olvidan de las paredes o se tiran al suelo», cuenta el responsable de Segovirtual, convencido de que es una experiencia que merece la pena probar. Aparte de acción también existen opciones con menos dosis de adrenalina en esta realidad virtual, como la de disputar un partido de tenis de mesa o hacer un ‘escape room’. De ahí que el abanico de edades que puede jugar sea tan amplio. 
Va desde adultos e incluso tercera edad a niños a partir de 8 años. Segovirtual tiene entre sus objetivos convertirse en un lugar de referencia para la celebración de cumpleaños. Abre de martes a viernes sólo por las tardes, y los sábados y domingos, durante todo el día. Mientras, los precios oscilan desde ocho euros por diez minutos (por persona) a 60 euros por dos horas (en este caso lo pueden compartir varias personas), aunque también disponen de bonos. «Puede parecer caro, pero los equipos también lo son», remarca Sanz, que muestra que por cada dos mandos y las gafas hay un ordenador y una pantalla en la que cualquiera puede seguir el desarrollo del juego. Aunque su percepción va a estar muy alejada de la que tiene el usuario.
Los niños y adolescentes encarnan las reacciones más extremas. Están los que, por ejemplo, tienen miedo al agua y no quieren ‘bucear’ junto a peces y ballenas. En cambio, los más atrevidos ‘se lanzan al vacío’ sin miedo desde lo alto de un rascacielos. «Las sensaciones que se experimentan es difícil describirlas con palabras. Lo mejor es venir y probarlo», concluye el responsable de Segovirtual, que desvincula este proyecto del desembarco del 5G en Segovia: «No es necesaria esta tecnología para que funcione sin ningún tipo de problema».