scorecardresearch

"Soy un loco de la comunicación"

J.Villahizán (SPC)
-

Cómico por excelencia, es capaz de hacer reír, reflexionar y hasta llorar si se lo propone, por eso, después de 30 años de profesión, este genio de la televisión se lanza a nuevas experiencias, desde audios a libros infantiles

"Soy un loco de la comunicación" - Foto: EFE/Marta Pérez

Andreu Buenafuente ha decidido reinventarse y qué mejor opción para aplacar sus ansias de nuevos proyectos con la edición de un libro infantil, La lista mágica de animales (Destino infantil y juvenil), un manual para hacer dormir a los niños, además de preparar un sinfín de nuevas ideas, pero esta vez en formato mini.

Un humorista metido a narrador infantil y mecedor de cuna.
Yo me tiro a muchas piscinas como ya os tengo acostumbrados, pero este libro es un trabajo de equipo y una labor de editor. Porque fue él el que me sugirió el tema de por qué no creaba un cuento infantil a raíz de la lista de animales que tenía para dormir a mi hija. ¡Claro!, yo me abro de mente y digo, ¡pues vamos a explorarlo! Canalizó la historia y me concentro en algo que es muy importante, que es el momento de hacer dormir a tu hijo y que yo practico fervientemente.

Las ilustraciones son espectaculares, ¿sois padre e hija?
Yo pedí especialmente que no fuera una caricatura al uso porque ya me tengo muy visto. Los dibujos recuerdan a nosotros dos, pero somos un padre y una niña, en genérico. Más que nada para que se identifique mucha más gente.

El texto es un diálogo sencillo y llano entre un padre y su hijo para dormirse. Supongo que no hace falta más.
Es ahondar en lo cotidiano. Llevo siete años acostando a mi niña. Ahí pasa todo, hay una intimidad, una comunicación con tu hijo, una inducción a un mundo más onírico. Son de las cosas que recordaré toda la vida. Y el cuento, en el fondo, es un homenaje a eso.

Se sirve de una lista de animales para lograr su objetivo -como sustitutivo de contar ovejas-, ¿hasta qué punto hay un relato subjetivo de amor a la naturaleza?
Los que tenemos críos sabemos que las casas están llenas de animales, a veces vivos y otras veces están en los cuentos, en los documentales o  en los peluches. Deberíamos aprender de los niños por su forma de querer a los animales, de cuidarles y de humanizarles.

Al final del cuento os despertáis y comprobáis que el sueño se ha cumplido, ¿tiene moraleja?
En el colegio de mi niña hay una pancarta muy bonita que pone Si lo puedes soñar lo puedes hacer. Me quedo con eso, lo sugestivo que es imaginar, soñar, ese punto mágico de los niños, ese mundo infantil que luego perdemos.

Llevo siete años acostando a mi hija y el libro es un homenaje a esa intimidad"

¿Qué puede aportar a un adulto la mirada de un niño?
Yo aprendo un montón de los niños: capacidad de vivir al día, de aislar el problema, de centrarse en el juego, de pasar página. Son máquinas de vida en estado puro. Eso me ha ayudado y mi niña me ha cambiado la vida.

Acaba de publicar este libro, ha aparcado la televisión después de seis años en Late motiv y ha regresado a casa, ¿Barcelona es ahora el descanso del guerrero?
He vuelto a casa. He tenido una sensación muy bonita de redescubrir mi ciudad y mi gente. Bueno, ahora toca descansar y vaciarte para volver a llenarte, porque al final nuestra vida es eso, no va a durar demasiado la calma. Quiero disfrutar de esto y hacer lo próximo con tranquilidad.

Se le ha visto en bicicleta por su ciudad y paseando, ¿qué trama?
Lo que tramo es algo nuevo. Realmente lo que tengo ya firmado y se emitirá en septiembre, son cinco episodios de comedia sobre cómicos históricos en Cataluña. Pero luego hay muchas cosas en la cocina y veremos qué sale. Ya no hay megaproyectos, pero es que ya no creo en esas dimensiones. Quiero pensar que lo que salga de nuestras cabezas será lo bueno y ya veremos a dónde nos lleva.

Pero uno de sus lemas hasta hace unos meses era ser una persona non-stop, ¿se le hace raro esta nueva forma de pensar y de trabajar?
Tienes razón en lo de non-stop. La gente veía mis agendas y se desmayaba, no te digo más. Programa de tele, de radio y encima productora...  pero me gustaba. Ahora ya toca otro ritmo. Y todo el mundo puede vivir mejor, incluso dormir más tranquilo y comer en casa con la familia. No soy un cansino de hay que darlo todo.

En estas tres décadas, usted ha llegado a muchos hogares, a muchas casas y tiene muchos seguidores. ¿Qué les diría a esas personas que quieren verle a diario?
Lo entiendo. Yo tengo una relación con mis seguidores que es muy bonita, de respeto mutuo.  

Los niños son máquinas de vida en estado puro y eso te cambia todo"

¿En qué se fija Buenafuente para hacer humor?
En aquellas cosas que se fija un ciudadano más, pero con la diferencia que a mí me toca hacer comedia y reconozco que estos años han sido los más difíciles de mi carrera.
Yo empecé con los Juegos Olímpicos de Barcelona, en una ciudad feliz, pletórica y bonita, y ahí empiezo yo, a contar lo bonito, pero lo que viene después no lo es tanto. La crisis financiera de 2008 y ahora la pandemia han hecho que en muchos de mis programas no se riese, y cuando no se podía reír pues no se reía.

¿Cómo ve el humor, la televisión y  a usted mismo dentro de 10 años?
A mí me apasiona este mundo, porque soy un loco de la comunicación. Date cuenta que están pasando un montón de cosas que son buenas, como las redes sociales, los nuevos medios, el podcast... De alguna manera tenemos más herramientas, más experiencia y más inmediatez para hacer lo que queramos. No me parece un horizonte malo y yo voy a aprovecharlo. Cuando yo empecé solo había dos televisiones y cuatro emisoras de radio, cómo no me va a gustar lo actual, me encanta.

ARCHIVADO EN: Libros, Andreu Buenafuente