Rueda el balón en la Preferente

Nacho Sáez
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El Monteresma se une al Unami y al Turégano como representantes segovianos en la Regional Aficionados, que arranca este sábado en medio de una gran incertidumbre por la pandemia.

Plantilla del Unami. - Foto: DS

Arranca este sábado la temporada para el ‘hermano pobre’ del fútbol, la Regional Aficionados, que no tendrá test de coronavirus –al menos de momento– para sus protagonistas. La Junta de Castilla y León  y la Federación han dado luz verde al inicio de la competición a pesar de que los jugadores no se harán pruebas antes de los partidos, a diferencia de lo que ocurre desde  Primera a Tercera División. Un riesgo que asumen los equipos, conscientes de que «en cualquier momento se puede suspender la liga», tal y como reconoce Julio de Andrés, técnico de un Turégano que se postula como uno de los candidatos a disputar la fase de ascenso. 

Este equipo, que afronta su segundo curso en la conocida históricamente como la ‘Preferente’, ha renovado «al 90 por ciento de la plantilla», según remarca su entrenador, que también repite, y ha incorporado a cinco futbolistas: Jorge Hernando, procedente del Unami; Alonso y Guillermo, excanteranos de la Segoviana; David Cotrina, que sale de una lesión; y Javi García, que llega del Quintanar juvenil con solo 17 años.

«Hemos podido hacer una buena pretemporada y si empezamos bien, podemos estar entre los cuatro o cinco primeros o incluso clasificarnos para la fase de ascenso», apunta De Andrés. Este año la Regional Aficionados de Castilla y León es atípica y se distribuye en cuatro grupos. Los tres primeros de cada uno pasarán a unas eliminatorias de semifinales y final en las que los ganadores se harán con el ascenso.

Plantilla del Monteresma.Plantilla del Monteresma. - Foto: DS

Opta a él también el Unami, que ya se quedó a las puertas la temporada pasada después de ocupar los primeros puestos casi toda la primera vuelta. Una racha de seis encuentros sin conocer la victoria entre diciembre, enero y febrero y la interrupción de la competición por la declaración del estado de alarma cortocircuitó las ilusiones del equipo que dirigía Diego Yepes, que vuelve a sentarse en su banquillo. «No nos sentimos obligados a pelar por el ascenso, pero creemos que tenemos jugadores para intentarlo», señala el técnico vallisoletano, expectante ante lo que pueden deparar las primeras jornadas.

Los ‘azules’ tan solo han tenido tres semanas de pretemporada y apenas han podido disputar un partido amistoso. «Al principio nos va a costar», advierte Yepes, que tiene a su disposición, eso sí, una plantilla más larga para afrontar una temporada que él cree que va a ser de «supervivencia». El dolor por el fallecimiento en la primera ola del directivo de la entidad Quintín Grande extendió las dudas acerca de la conveniencia de inscribirse en la competición. «Aunque lo más importante ahora no es el fútbol, nos gusta demasiado como para olvidarnos sin más», dice el propio Yepes.

Tampoco ha querido renunciar el Monteresma, la gran novedad para el fútbol segoviano esta temporada en la Regional Aficionados. El conjunto de Palazuelos de Eresma se ha decidido por fin esta campaña a ascender, tras lograr un buen puñado de títulos en la Primera Provincial, y estrena imagen en su campo. El Ayuntamiento ha cambiado el césped artificial de La Mina, que también será el escenario de los partidos del equipo juvenil regional –que mantuvo la categoría– y de la plantilla femenina, otro de los orgullos del club tras su ascenso.

Plantilla del Turégano. Plantilla del Turégano. - Foto: Yagüe Rivera

«Se nota la ilusión que hay en el pueblo, pero nos ha pillado en estas circunstancias y cuando el balón echa a rodar nunca sabes lo que puede pasar», reflexiona José Luis Segovia, que llevará la batuta. En Regional Aficionados, su objetivo es la permanencia de la mano de una plantilla en la que han realizado siete fichajes, entre los que destacan el ex del Unami Jelux y Damian, que pasó por las categorías inferiores de la Segoviana. También se ha blindado con varios jugadores sub-23 ante los imprevisibles efectos de la Covid-19, aunque «estamos teniendo suerte».