¿Toda la oposición de perfil ante el CAT?

D. A.
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Volconsa empezó a construir el CIDE en 2011 con un plazo de ejecución de 15 meses, pero su quiebra desató el conflicto - Foto: Rosa Blanco

Nadie de la oposición niega que el edificio debe acabarse, pero todos votaron en contra de costear las obras en el último pleno. En el próximo se aprobarán los proyectos que quedaron bloqueados por ello, y el del CAT aún podría tener el apoyo de Cs

"Como ya está hecho, desde luego que hay que darle vida, hay que revitalizarle y apostar por el CAT". No son declaraciones de un concejal socialista, sino de quien será cabeza de lista a las elecciones municipales por el PP, Pablo Pérez, en respuesta a la pregunta "¿qué haría usted con el CAT si fuera alcalde?" que le plantearon en el programa de La 8 Enfoque de Actualidad el pasado 17 de enero. ¿Y qué deberían hacer al respecto quienes hoy son oposición? ¿Es mejor dejar a medias el edificio en lugar de acabarlo para intentar aprovecharlo? ¿Tirarlo? ¿Malvenderlo o incluso ubicar en él una iglesia, como ha llegado a decir Vox? 
Ni PP, ni Cs, ni Centrados, ni IU abogan por derribarlo ni nada parecido, pero tampoco facilitan (de momento) que se termine, aunque sólo fuera por prevenir el deterioro de lo construido y evitar más sobregastos. Cuestionan la viabilidad de su uso futuro, ¿pero la gana estando a medio construir?, ¿sólo vale para estampárselo al PSOE en las elecciones? 
Los socialistas se quedaron solos en la defensa del edificio CIDE (Centro de Innovación y Desarrollo Empresarial) del CAT durante el pleno del 1 de febrero; solos en la defensa del presente y futuro del edificio, se entiende, porque el pasado ya se sabe lo que pesa y ahí están solos hace tiempo: son casi 22 millones gastados bajo estas siglas, según datos oficiales, si bien al coste de ejecución material del inmueble le corresponden 9,2. Pero esta vez lo que tocaba decidir era si se aprobaba un lote de 4,3 millones en inversiones que incluía casi 2,5 para acabar las obras del CAT, y no sólo no se aprobó, sino que el PSOE pagó factura política al salir retratado en el pleno, precisamente junto a Cs (el grupo que sí facilitó que se reiniciaran las obras en 2018, pero no que sigan ahora), rechazando la enmienda que presentó Centrados para pedir que se votara el CAT separado del resto de partidas. Eso habría facilitado la aprobación de todas menos la más controvertida, pero los socialistas no quisieron sacar el haba del roscón. Mantuvieron el órdago a la oposición, que se vio bajo el foco porque si se negaba a apoyar el CAT arrastraba las demás inversiones, pero la maniobra político administrativa de Centrados alteró el guión y la foto final.
En días posteriores, el PSOE ha argumentado que si hubiera aceptado votar individualmente la inversión del CAT y se hubiera rechazado, el reglamento le habría impedido volver a presentarla en un próximo pleno, mientras que ahora sí que les queda una oportunidad. «El edificio CIDE lo volveremos a llevar cuando alguien nos garantice que está dispuesto a permitir que se apruebe la inversión», responde el portavoz socialista, Jesús García Zamora.
El bloqueo. En suspenso se ha quedado también la financiación con cargo a 2019 de las obras de los presupuestos participativos (el ascensor entre la calle Gascos y Vía Roma y pequeñas actuaciones en barrios), la rehabilitación de un amplio tramo de la Muralla y los pagos pendientes por la adquisición de terrenos para el instituto de San Lorenzo, aparte del CIDE. Este último punto es el que más preocupaba (y preocupa) al PSOE por las posibles consecuencias: porque de la partida de financiación pendiente depende que se acaben las obras en verano; porque hay un compromiso verbal con las nueve empresas tecnológicas que quieren instalarse allí y, además, porque hay un compromiso contractual con la constructora, que necesita esta partida para no parar.
Sobran por ello los motivos para ver este proyecto como el más trascendental y no sólo por cuestiones políticas. Aunque también hay compromisos judiciales contraídos por la obligación de pagar el plazo de 2019 de la corrección al alza del justiprecio de la finca del futuro instituto Ezequiel González; compromisos institucionales, porque la Muralla es un proyecto que si sale adelante sería gracias a su cofinanciación por el Estado, que pondría la mayor parte y exige que el Ayuntamiento consigne la partida que le corresponde; y compromisos políticos, por sacar adelante la financiación de las obras más votadas durante la jornada de los presupuestos participativos. 
No obstante, que la dotación de una partida para estas últimas obras tarde otro mes no va a dejar ninguna secuela más allá de la demora temporal, y tampoco se esperan en el resto de proyectos que iban junto al CAT en el mismo expediente de modificación presupuestaria. La idea es aprobarlos en el próximo pleno porque no tendrán problemas para encontrar apoyos en la oposición y si así sucede, no habrá consecuencias judiciales, económicas ni institucionales en esos casos. La convocatoria del programa estatal del 1,5% Cultural, que es al que opta el proyecto de rehabilitación del tramo de Muralla situado a la altura de La Misericordia, no se ha resuelto aún ni se espera que sea algo inminente, así que habría margen para consignar la partida municipal que hace falta para recibir tal subvención si es que se le concede al Ayuntamiento.Y el plazo para pagar lo que se acordó para este ejercicio por la adquisición de los terrenos del instituto de San Lorenzo «no vence hasta el segundo semestre», según García Zamora, así que también habría tiempo por delante para ello.
El portavoz socialista sí deslizó ya en el pleno posibles consecuencias más allá de las económicas en el caso del CAT, pero sin detallarlas: «Desde el punto de vista cuando menos político y no sé si penal, tenemos la obligación de tratar de sacar adelante la inversión del CIDE», soltó. Sin más, ni menos.
En el fondo, ni al PP, ni a Centrados ni a IU se les puede tachar de incoherentes por no querer invertir en finalizar las obras del CIDE cuando estos grupos ya rechazaron que se reanudaran. La nota discordante en ese caso la puso Cs, que sí propició el reinicio de las obras y ahora alega que le falta documentación para facilitar que sigan, de ahí también que el resto de grupos no sienta como propia la responsabilidad de sacar adelante este proyecto y se la atribuyan a la formación naranja.
No obstante, la situación del CAT tampoco es la misma que hace un año. Entonces sólo había declaraciones de intenciones, mientras que ahora existe un compromiso contractual con la constructora, y ocho empresas se prestaron a participar en una presentación en diciembre para mostrar su «interés» por alojarse allí; un acto al que, por cierto, no fueron invitados los concejales de la oposición. También es verdad que esa puesta en escena recordó mucho la de febrero de 2016, cuando el rector de la Universidad Rey Juan Carlos anunció que llevaría al CIDE una extensión del Instituto de Danza Alicia Alonso, y el ‘baile’ se lo llevó al final el PSOE porque el Gobierno madrileño alegó que este centro no podía impartir titulaciones oficiales fuera de su Comunidad.
Sin embargo, cuando ahora se cuestiona el «interés» de las empresas por alojarse allí, la duda trasciende al ámbito político y recae sobre la credibilidad de Minsait (filial de Indra), Bioammo, PigChamp, Seidor,Paramotion Films, Mejora tu Ciudad, Jomagar, Delonia, Limmat... firmas que en su mayoría estuvieron representadas por altos cargos en aquel acto público de diciembre. 
En medio de las acusaciones de electoralismo que volaron por el pleno, el portavoz de IU, Ángel Galindo, se desmarcó en parte cuando sugirió «llegar a acuerdos para causar el menor perjuicio a los segovianos». Una llamada a la responsabilidad que resume por qué el PSOE ve en él cierto margen para negociar, aunque unos y otros son conscientes del desgaste político que sufriría IU si sus votantes no entendiesen que se tragara el sapo del CAT para evitar males mayores a la ciudad.
Por eso Cs sigue siendo un socio deseado por los socialistas en este viaje. «Somos el único partido que ha estado dispuesto a arrimar el hombro, y no les quepa la menor duda de que lo seguiremos siendo», dijo en el pleno su portavoz, María José García, justo antes de votar en contra. Chocó semejante contradicción, pero también se vio como una invitación a seguir negociando y esa sigue siendo la principal apuesta, pero ya con las obras en el alambre, todos de perfil y las elecciones a apenas tres meses vista.