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Manos para el violín y el cubo de Rubik

A.M.
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A sus 11 años, el segoviano Pablo San Isidro se proclama campeón de España en su categoría de 3x3 en el 'cubo mágico'

Pablo San Isidro Navas - Foto: Rosa Blanco

Estudiante de primero de la ESO en el Colegio de los Hermanos Maristas, el segoviano Pablo San Isidro Navas, de 11 años, realiza dos actividades muy diferentes pero que le proporcionan agilidad en los dedos para desarrollar ambas adecuadamente, una ayuda a la otra. El ejercicio que realiza en la movilidad de las manos para tratar de resolver rápidamente el rompecabezas creado por el escultor y profesor de arquitectura húngaro Ern? Rubik es  muy compatible, incluso aconsejable, con la habilidad para ir colocando acompasadamente los dedos sobre las cuerdas de su violín.  

Recién llegado del XVII Campeonato de España, celebrado en Alcorcón (Madrid), organizado por las asociaciones Española y Madrileña de Speedcubing, donde se ha proclamado campeón en 3 x 3, conocida por la categoría reina',  San Isidro defiende este juego también para mejorar las habilidades en el aprendizaje de las matemáticas: «Desde muy pequeñito mis padres me apuntaron a violín, entonces yo creo que me ha ayudado mucho en la agilidad de los dedos para luego resolver los cubos y,  al revés. también los cubos al violín: ahora muevo los dedos más rápido cuando toco las piezas musicales», señala este miembro del World Cube Asociation que también logró llegar a la semifinal clasificándose en el puesto 98º absoluto de unos 300 participantes en este 'deporte' donde la velocidad, el talento y la superación son algunas de las cualidades que demuestran los participantes. 

En total el número de permutaciones posibles en el cubo de Rubik, el juguete más vendido del mundo – 350 millones hasta enero de 2009 -,  es de cuarenta y tres trillones doscientos cincuenta y dos mil tres billones doscientos setenta y cuatro mil cuatrocientos ochenta y nueve millones ochocientos cincuenta y seis mil.

Pablo se enganchó al rompecabezas  cuando se encontraba en primero de primaria. Entonces  unos alumnos de secundaria organizaron un taller en su clase, impartieron una clase magistral, y les regalaron dos cubos para que los chavales les utilizaran en los tiempos libres.  Pero este ya experto en el cubo original de ocho vértices y doce aristas comenzó a estudiarlo y, después de resolverlo la primera vez, ya no pudo parar de hacerlo con más rapidez. Y hasta ahora…   No obstante, confiesa que cada vez que acude a un campeonato lleva los nervios a flor de piel, su timidez le frena y le inquieta, sobre todo cuando hay muchas cámaras y cientos de personas pendientes de lo que pueda hacer. 

Pero a la vez, aquella situación contrastaba con la alegría de haber llegado hasta allí, el templo del 'Cubo de Rubik', donde estaban los mejores, cuando no son muchos quienes lo practiquen, incluso él no conoce a ningún segoviano que compita. San Isidro confiesa que cuando llegó a Alcorcón «estaba súper nervioso, pero bueno, cuando me llamaron para ir a la mesa donde estaba el juez, el cubo tapado, me dije que ya no podía volver para atrás, entonces los nervios se fueron y, al final, me salió bastante bien».  Además conoció a una de sus ídolos, con quien se fotografió, Berta García,  campeona de Europa de Blindfolded, categoría en la que se realiza el cubo con los ojos vendados.   En cada ronda de la competición se resuelve el rompecabezas cinco veces, de ahí se elimina el mejor y el peor tiempo, y se realiza la media de los tres restantes. 

Las aspiraciones de este campeón es seguir practicando y compitiendo porque, según sostiene, «me gusta mucho y quiero seguir estudiando para poder tardar menos, incluso poder tener algún record, poder acudir al campeonato del mundo, por ejemplo, o que me patrocine alguna buena marca».

Bueno en sus estudios, no emula a los chicos de su edad jugando a la 'play' sino que, siempre que puede, tiene un cubo en sus manos, en el salón o en su habitación, y apenas ve la televisión, solo para ver algún tutorial y continuar aprendiendo. El tiempo es lo que le falta, entre clases, horas de estudio y de actividades extraescolares.   

Lo echa de menos, y es que mientras está haciendo el cubo,  por su cabeza pasan mil cosas «es como el ajedrez, mientras estás haciendo un paso tienes que ir pensando cuál va a ser el siguiente algoritmo», subraya Pabloque hizo recorrerse a sus padres todo París para localizar un par de cubos originales «que molan mucho».