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Fernando Lussón

COLABORACIÓN

Fernando Lussón

Periodista


Melancolía

04/12/2021

El presidente del Partido Popular, Pablo Casado ha pedido que la Fiscalía actúe de oficio si el Congreso, una vez más, impide que se abra una comisión de investigación sobre los primeros momentos de la pandemia y la supuesta negligencia del Gobierno por no adoptar medidas antes de que se celebrarán las manifestaciones del Día Internacional de la Mujer, el 8-M, que a su juicio fue el punto cero de la explosión de la pandemia. A la vista está que se trata, como diría Ortega y Gasset, de un esfuerzo inútil que conduce a la melancolía. Por dos motivos, el primero porque los partidos que sustentan al Gobierno y sus socios no van a dar luz verde a esa iniciativa, y en segundo lugar porque tampoco lo va a hacer el ministerio público, porque el entonces delegado del Gobierno en Madrid, Juan Manuel Franco, vio cómo se archivaba la causa por la denuncia presentada contra él por autorizar la manifestación en Madrid –respeto a las decisiones judiciales- por no encontrar indicios de delito en aquella decisión, porque no tuvo un conocimiento "cierto, objetivo y técnico" del riesgo de la realización de manifestaciones entre el 5 y el 14 de marzo.   

Las declaraciones de la vicepresidenta segunda del Gobierno, Yolanda Díaz, han recordado un hecho incontrovertible, que el Ministerio de Empleo publicó una "Guía para la actuación en el ámbito laboral en relación con el nuevo coronavirus", por la que fue reconvenida por La Moncloa por anticiparse al Ministerio de Sanidad. Que los partidos de la oposición tienen fijación con la manifestación del 8-M es una evidencia y han recuperado la oportunidad para volver a mezclarlo todo. Obvian que ese mismo día Vox tuvo un acto masivo en la plaza de Vistalegre y que uno de sus dirigentes, Ortega Smith, fue uno de los primeros políticos contagiados y que centenares de miles de personas utilizaron los medios de transporte colectivos los días anteriores y posteriores a esas manifestaciones. Es más, fueron muchos los pueblos en los que las asociaciones de mujeres celebraron comidas conmemorativas en las que resultaron infectadas muchas de ellas que posteriormente fallecieron, sin que nadie les advirtiera del riesgo que corrían, independientemente de quien gobernara en ellos. 

La reacción de Pablo Casado a las palabras de Yolanda Díaz ha servido para volver a recordar otros dos asuntos que parecían que habían sido superados, que el PP no desiste en su intención de desgastar al Gobierno con relación a la pandemia, lo que vienen a avalar la certeza de que el PP ha actuado con interés partidista y que ha tenido en todo momento la intención de segar la hierba bajo los pies del Gobierno en lugar de mantener una actitud leal. En cualquier caso, prácticamente todas las acciones judiciales interpuestas contra el Gobierno –y contra la presidenta madrileña por la gestión de la pandemia en las residencias de la comunidad han sido archivadas. Además, Yolanda Díaz ha repetido la táctica de quien fue su mentor, Pablo Iglesias, de tirar contra el Gobierno al que pertenece, aunque luego haya rectificado con cierta melancolía porque tiene que empezar a marcar su propio territorio consciente de que tendrá que enfrentarse con quienes ahora comparte la mesa del Consejo de ministros. La melancolía orteguiana como estado de la política nacional.