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La cirugía más antigua del mundo

EFE
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Los restos de un niño con un pie amputado de hace 31.000 años afloran el origen de una práctica médica muy avanzada para la época

Las marcas de los huesos presentan un corte oblicuo limpio que hace descartar un accidente o el ataque de un animal. - Foto: EFE

Los avances de la ciencia no dejan de sorprendernos ante descubrimientos de prácticas médicas que, si hoy se presentan complicadas con la tecnología y la investigación que existe, imaginarlos hace miles de años resulta impactante.

Saber que un niño pudo sobrevivir unos ocho años más y llegar a la juventud tras una intervención quirúrgica que le amputó el pie izquierdo hace unos 31.000 años, según los restos hallados en la remota cueva de Liang Tebo, en la isla indonesia de Borneo, causa una gran admiración.Un caso que hoy nos resulta extraño y es la evidencia más antigua del mundo de un procedimiento de este tipo.

Los restos óseos encontrados por un equipo de arqueólogos australianos e indonesios apuntan, según publica la revista Nature, a que sería la primera evidencia conocida de un acto médico complejo en la Edad de Piedra y que fue realizado por alguien experto en su época.

Hasta ahora, la prueba más antigua de una cirugía de amputación se remontaba a 7.000 años, en los restos de un agricultor de la Edad de Piedra en Francia al que le faltaba el antebrazo izquierdo.

La teoría predominante es que la evolución de la medicina surgió con el inicio de las sociedades agricultoras sedentarias, hace unos 10.000 años con la revolución neolítica.

«El descubrimiento de un amputado de hace 31.000 años en Borneo tiene importantes implicaciones para nuestra comprensión de la historia de la medicina», según Timoty Maloney, de la Universidad de Griffith (Australia) y uno de los directores de la investigación.

El estudio, realizado con el Centro indonesio de Arqueología, Lengua e Historia y la Universidad de Sídney, parte del descubrimiento, en 2000, de un esqueleto, de unos 19 o 20 años en el momento de la muerte, al que le faltaba el pie izquierdo, parte de la tibia y del peroné. Los análisis confirmaron crecimientos óseos relacionados con la cicatrización, además, el pequeño tamaño de la tibia y el peroné en comparación con la pierna sana sugiere que se trata de una herida operada en su infancia.

Las marcas que presentan los huesos «no son compatibles» con una amputación no quirúrgica. Las debidas a un trauma «no causan un corte oblicuo limpio», como en este caso, y las de un accidente o ataque de un animal suelen presentar «fracturas trituradas y aplastadas», señala el estudio.

Los investigadores consideran que en el cuidado del niño probablemente se usaron los recursos botánicos disponibles con propiedades medicinales para prevenir la infección, anestésicos y calmantes.

Edad del hierro

Para el experto, la comunidad tenía «conocimientos médicos avanzados para amputar una pierna a un niño y que sobreviviera» en un lugar y un tiempo muy difíciles, al final de una edad de hielo, donde la industria lítica con instrumentos afilados ya existía.

El responsable o responsables de la intervención debían de tener un conocimiento detallado de la anatomía de las extremidades y saber manejar venas, nervios y músculos, evitar la pérdida fatal de sangre y las infecciones, además de haber entendido la necesidad de quitar el miembro para su supervivencia.