«Si veo felicidad, bailo desde ritmos caribeños a Sabina»

Sergio Arribas
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Clara Luquero, candidata del PSOE a la Alcaldía de Segovia. - Foto: Rosa Blanco

Comprometida con el socialismo desde su juventud, suma 16 años en el Ayuntamiento, primero como concejala de Turismo y Cultura y después como alcaldesa. «Creo que seremos la fuerza más votada», confiesa Clara Luquero.

Apuesta por la prudencia y elude cualquier vaticinio. No obstante, su «pálpito» es que el PSOE será la fuerza más votada el domingo. Otra cosa serán los pactos para su posible investidura y gobierno; para los que no aceptará el apoyo de Vox, caso de que esta formación acceda a la cámara municipal. «Hay un río rojo entre ellos y nosotros», dice Luquero en la sede del PSOE antes de una de las últimas ruedas de prensa de la campaña.

¿Qué pálpito tiene para la cita electoral del domingo?
Creo, sinceramente, que seremos la fuerza más votada. Pero las urnas están vacías, no hay ninguna papeleta. Está todo por escribir.

Son 16 años en el gobierno local y la segunda vez que opta a la reelección. ¿Qué ventaja le da la experiencia?
El conocimiento de la maquinaria administrativa y saber la realidad. Sé con qué recursos cuenta el Ayuntamiento y, por tanto, qué puedo prometer con realismo. Yo no puedo contar milongas a los ciudadanos.

¡Por el cambio¡ Fue el lema de campaña de Felipe González en 1982, donde obtuvo un triunfo sin paliativos. ¿Recuerda donde le pilló?
En esa época estaba en la universidad. Esas elecciones las viví con pasión. Estuve en el mitin de Felipe González que cerraba la campaña en Madrid, donde hacía falta hora y media para salir de entre la gente. Era una cosa apasionante, un ambiente tremendo.

¿Cree que han pasado a mejores tiempos esas victorias electorales por mayoría absoluta?
Durante bastantes años de nuestra democracia el sistema se ha fundamentado en un bipartidismo que ha dado estabilidad y gobernabilidad a las instituciones. Ahora han surgido otras fuerzas políticas y, por lo tanto, tendremos que adaptarnos a las circunstancias y trabajar con acuerdos y dialogando.

Por cierto, cambio es la palabra más manoseada de todo político que aspira a ocupar el poder.
Me parece que hay que cambiar lo que no funciona, pero no lo que funciona. ¿Quién cambiaría a un líder maduro, y no hablo de mí, sino en general, que es brillante, que tiene experiencia, por un bisoño, que no dado la primera puntada, y tiene aún que demostrar que sabe coser? Pues nadie con sentido común. Tiene que haber renovación generacional en los partidos, pero cambiar por cambiar no me parece inteligente. El cambio por el cambio puede ser un eslogan, no una reflexión inteligente.

En el debate a cinco de La 8 Segovia, la candidata de Ciudadanos se mostró convencida de que usted perdería las elecciones y le invitó a desvelar, en ese caso, su futuro. ¿Contempla la hipótesis?
No contemplo esa hipótesis. Cuando llegue el puente veremos como lo cruzamos. A los candidatos noveles les han dicho sus asesores que sean muy agresivos y no se dan cuenta que estamos en una sociedad, como la segoviana, serena y reflexiva. A los segovianos  no les gusta ese tipo de verbalidad tan agresiva.

Pedro Sánchez le telefonea. Y usted, pongámonos en el supuesto, es otra vez alcaldesa. Quiere que sea su ministra de Cultura. ¿Aceptaría el reto?
Mi prioridad es Segovia. Para mí es el centro del mundo. Tengo un compromiso con los segovianos.

Rivera puso un ‘cordón sanitario’ a Sánchez. ¿A quien se lo pone usted? ¿Con que fuerza nunca pactaría?
Desde luego con Vox. Los planteamientos xenófobos, racistas y machistas no encajan dentro del espíritu de nuestra Carta Magna. Hablaremos para llegar a acuerdos de gobierno, de forma prioritaria con las fuerzas progresistas, por afinidad ideológica. Lo digo muy claro. Un río rojo separa a Vox del PSOE por una cuestión de ética y de principios.

¿Por qué un gobierno del PSOE es el mejor para Segovia?
Porque los hechos demuestran que hemos sido capaces de transformar la realidad segoviana. Y porque tenemos el mejor equipo y el mejor proyecto.

Confiese, ¿sueña con el CAT?
El centro de innovación y desarrollo empresarial (CIDE) es mi sueño para crear empleo para los ciudadanos de Segovia y especialmente para los jóvenes. Sueño con él, en positivo. Es nuestra gran oportunidad.

¿Cuántas veces le pueden parar al día por la calle?
Muchísimas. Y es lógico. El 99% de las veces no solo son respetuosos, sino muy afectuosos conmigo y casi me da pudor del cariño que recibo en la calle. No me importa que me paren, estoy a gusto con la gente.

¿Es tan seductor el poder como dicen?
Para mí es interesante el poder si de verdad puede mejorar la vida de la gente. Esa es la única fuerza, la única capacidad de seducción que tiene para mí.

Fue el año pasado, en Madrid, cuando se reunió con Manuela Carmena y después almorzaron juntas. En la foto, ambas sostenían una bandeja de croquetas. ¿Quién fue la cocinera?
Fuimos las dos. Yo lleve hechas las croquetas y lo que hice fue freirlas allí, porque en el Palacio de Cibeles hay una estupenda cocina. En la época de Gallardón había un cocinero para él. Ahora ya no. Manuela es la que cocina para sus invitados. Yo llevé dos delantales donde ponía Segovia, en grande, y las dos cocinamos. Yo hice mis croquetas y ella su pollo al curry y una tarta de limón. 

Carmena estuvo en Segovia antes de que ni siquiera se supiera que iba a ser candidata a la Alcaldía de Madrid.
Cierto. La trajimos al ‘Encuentro de Mujeres que Transforman el Mundo’ como ejemplo de una jueza con compromiso social. Siempre me ha gustado. Es una mujer muy llana, muy directa, con un planteamiento ético y social, una buena persona. Hay feeling entre las dos. Ella siempre dice que tenemos que hacer cosas juntas. Hay un planteamiento muy social en el que coincidimos.

Cuando oye algunos discursos o mensajes ninguneando el papel de la mujer, cuestionando el fenómeno de la violencia de género… ¿qué le recorre por el cuerpo?
Me revuelve el estómago. Soy mujer de tensión alta y sangre caliente. Es una barbaridad, un planteamiento inadmisible en una sociedad democrática, me repugna.

Miquel Iceta baila a ritmo de Queen. ¿Qué le hace bailar a usted?
Cuando veo felicidad, a la gente contenta, junta, compartiendo. De emoción bailo con cualquier música, me da igual unos ritmos caribeños que una canción de Sabina.

Por cierto, luego le pidieron no bailar y llevar corbata para dar imagen presidencial. ¿A qué no está dispuesta a renunciar?
A casi nada. Una persona tiene que ser como ella es, fiel a sí misma, de verdad. Todo lo que la falsee, la convierte en un impostor. La credibilidad te lo da el ser natural, todo lo que nos imposta, nos convierte en un sucedáneo de nosotros mismos.

Los tres principios que marcan su vida…
Con 12 ó 13 años ya tenía muy claro que quería vivir de acuerdo con los valores en los que creo y pienso y ser una persona honesta y honrada. Puedo equivocarme, con la mejor intención, pero siempre partirá de la honestidad de que creía que era la mejor solución.

¿Llorará si gana las elecciones? ¿Y si las pierde?
Soy persona con componente emocional importante. Las emociones te arrastran y no se donde me llevarán el domingo. No me gustan las personas que se parecen a las piedras, que ni sienten ni padecen.