«Tengo más control sobre mi campaña que sobre mi boda»

Sergio Arribas
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Su designación como cabeza de cartel por mandato de Génova, en contra del criterio de la dirección provincial del PP, fue todo un bombazo. Pablo Pérez, de 34 años, que fuera edil durante siete años, contrae matrimonio en la víspera de los comicios.

Pablo Pérez, candidato del PP a la Alcaldía de Segovia. - Foto: Rosa Blanco

De camino de la entrevista, a Pablo Pérez, de traje y corbata, como exige su trabajo de asesor financiero, un viandante le grita desde la otra acera: «¡Mucha suerte!». «Sobre todo para el sábado», le responde Pérez, con una sonrisa. No es la primera vez que bromea con el carrusel de emociones que vivirá el fin de semana. Se casa este sábado, en La Colegiata de La Granja, en la víspera de la cita electoral.

El algodón no engaña. En su caso, su juventud lo hace. No es ‘novato’ en esto de la política.
Como sabe, he estado siete años como concejal del Ayuntamiento y luego tengo una dilatada trayectoria profesional, en un banco dedicado a inversiones y en la Universidad de Valladolid. El algodón es más oscuro de lo que parece.

El cosquilleo por participar en la ‘cosa pública’ e ingresar en el PP le llegó, no sé... ¿al escuchar un discurso de Aznar?
Pues en la época de Aznar, así es, en la primera etapa de su Gobierno. Recuerdo que en clase un compañero me vacilaba con el gesto del bigote y yo le respondía con el símbolo de la ‘uve’ de victoria que hacía Felipe González. Ya de pequeños rivalizábamos. Esa persona está ahora en la lista de Podemos en Segovia.

No era el candidato a la Alcaldía designado por la dirección en Segovia. ¿Cicatrizaron las heridas?
El partido tiene asumido que yo sea el candidato, completamente.

Con la inicial de su nombre y primer apellido, las siglas de su partido. ¿Muchas gracietas al respecto?
Constantemente. Me caso además con Paloma, que también empieza por ‘p’ y los dos somos ‘PP’, las dos iniciales de mi nombre y apellido. La ‘p’ ha guiado mi vida.

Y su segundo apellido, Coronado. Y a usted Pablo Casado le ‘coronó’.
Confió en mí para la candidatura, junto con muchos miembros del PP de Segovia, que conste.

Hace 20 años que el PP no logra entrar en el Gobierno municipal ¿Mérito de sus rivales o demérito de su partido?
La última vez fue, en 1999, con aquel pacto ‘diabólico’ con CDS. El PSOE  hace dos décadas presentó un proyecto fuerte, que creo que ahora lo presenta el PP.  Entonces el PP ya estaba en esas mismas horas bajas que ahora mismo tiene Clara Luquero.

¿Qué diferencia a Pablo Pérez y su programa electoral con el del resto de aspirantes populares que no lograron en este tiempo el triunfo en las urnas?
¡Qué pregunta! El cien por cien de las personas que van en mi lista las he entrevistado, uno a uno, y elegido yo. Es un proyecto 100% creado por mí, tanto el programa electoral, que redacté a word, frase a frase, en mi ordenador, durante muchas tardes. Lo hice para plasmar lo que quería hacer, que fuera además viable. Es algo que otros candidatos, incluso de mi partido, no lo han hecho. Es un programa mío, un equipo elegido por mí… creo que es la diferencia fundamental.

Y lo que le distingue del resto de aspirantes a la Alcaldía es…
La preparación en gestión. Segovia necesita una persona que conozca profundamente el ámbito de la gestión contable y económica. También me he empapado de las demandas de los vecinos de los barrios, de las asociaciones, de los problemas de la calle. Soy muy callejero y me gusta mucho la gente. Es así.

En un par de frases, señor Pérez. ¿Por qué es necesario un gobierno del PP?
Para dejar de dilapidar el dinero de los segovianos en grandes proyectos y atajar el tema del pago de sentencias millonarias que han hipotecado a este Ayuntamiento. Y porque necesitamos una gestión más seria de cada euro que recaudamos del segoviano, que debe repercutir en el beneficio de los barrios de la ciudad. Si soy alcalde, seré el alcalde de los barrios, de la gente.

Me consta que tiene amigos de toda condición e ideología. ¿Nunca fue tentado por cambiar el azul por el naranja o el verde?
Que me tentasen sí, pero yo tener la tentación, nunca.

¿Cuánto ha lastrado al PP los casos de corrupción?
La corrupción ha sido una cabronada, con perdón, para el PP. La mayor crítica que me hace la gente, en redes y foros, es la corrupción, algo con lo que yo no tengo ni tendré nada que ver. Yo no he venido a vivir de la política, sino a aportar. Y en el momento que no aporte, me apartaré.

¿Teme el ‘sorpasso’ de Ciudadanos en las autonómicas?
Según las encuestas, ‘sorpasso’, es decir, que adelante en las urnas al PP, pues no. No obstante, me temo que Ciudadanos puede ser clave para designar al próximo presidente de la Junta de Castilla y León.

¿Qué le quita el sueño?
Sobre todo mi boda, que es el día anterior, el sábado, que es algo que tengo mucho menos controlado que mi campaña. En los momentos que pienso en invitados, menús, en las mesas…. Tengo más controlada mi candidatura que mi boda.

Vox ha declinado que su candidata participe en ‘La Pizarra’. ¿Aceptaría su apoyo para lograr su investidura?
Es un error. Si un partido no tiene propuestas, se agazapa y se esconde de los medios de comunicación. En mi posible investidura como alcalde daría la bienvenida a cualquier voto, incluso el de Clara Luquero. No me duelen prendas aceptar un apoyo puntual de Vox.
Me llamó la atención que, en el debate a cinco, la candidata de Ciudadanos, Noemí Otero y usted no se atacaron en ningún momento ¿Hay un pacto de no agresión por lo que pueda ocurrir?
No lo hay. Sé que no me agrede porque mis propuestas son muy buenas (se ríe). Lo que pasa es que la señora Luquero no lo ve.

¿Se imagina como alcalde? Su primera decisión sería…
Aprobar un plan de accesibilidad para Segovia. Defrauda mucho cuando lo digo como propuesta ‘estrella’ de mi programa. Pero si hay un problema en Segovia, son las barreras arquitectónicas, calles con bordillos enormes, en mal estado… Es algo con lo que estoy concienciado. Tenemos que estar al lado de las personas. 

Quedan pocos días ¿nervioso?
Pues, la verdad, un poco sí.

Yo me refería a su boda, en la vísperas de los comicios. ¿Nunca pensó en cambiar la fecha?
También me refería a mi enlace (se ríe). No se puede cambiar. La decisión de la fecha de mi boda no es mía y la de las elecciones es de la Junta electoral. Hablé con las instancias que marcaron el día de mi boda, es decir, con mi futura mujer y me dijo que quien tenía que cambiar la fecha era la Junta Electoral.

¿Cómo se conocieron?
Fue hace ocho años, entre panfleto y panfleto, durante la campaña de Jesús Postigo a la Alcaldía.

¿Cómo ha podido compaginar los preparativos con la campaña electoral?
He colaborado en los inicios. Un amigo mío me decía que me he buscado la mejor excusa para no organizar una boda, el presentarme a unas elecciones. Quizá tenga razón.

¿Sabe su futura esposa que habrá que posponer el ‘viaje de novios’? 
Lo tiene bastante claro. La semana que viene nos iremos unos días, pocos, a Cádiz. Lo de Tokyo, lo dejaremos para más adelante. No puedo estar en Japón dialogando con otras fuerzas políticas. Los 15 días a los que tengo derecho en mi empresa por mi boda los estoy disfrutando ahora. Es decir, estoy pasando la luna de miel con Clara Luquero y con el resto de candidatos.

¿Qué le cuesta masticar?
El hormigón de las piedras del CAT.
Creo que todos los fines de semana hace paella en su casa. Por favor, dígame el truco para que el arroz no se pase. 
Casi todos. Tengo paelleras de diferentes tamaños, para dos, para cuatro, por si viene mi padre y mi hermana, para 11 y para 16. ¿Truco? Un buen fuego, una buena mano y sobre todo mucho amor a tus comensales.

Si se pega el ‘batacazo’ ¿cree que habrá alguien dentro de su partido que se alegrará?
Posiblemente no.

El beso en la boca de Carmena con Errejón ¿amor o electoralismo?
Electoralismo puro, igual que el asfaltado de Luquero.

Deme su quiniela, ¿cuántos concejales conseguirá el PP?
Siendo sincero, creo que 11. ¿Qué nos apostamos?
Una paella. Pero le digo mi pronóstico fuera de esta entrevista. No sea que patine demasiado.