El Ayuntamiento estudiará ajustar sus gastos estructurales

D. A.
-

El PSOE se ha comprometido con Podemos-Equo a «analizar en profundidad» sobre todo las partidas que el Ayuntamiento dedica a servicios y ayudas a colectivos, pero de cara a las cuentas de 2021, tras recibir el apoyo del grupo morado a las de 2020

El Ayuntamiento estudiará ajustar sus gastos estructurales

Con la confirmación de Podemos-Equo de que apoyaría el proyecto de presupuestos en el pleno de este viernes se extinguió ya en la víspera cualquier conato de incertidumbre, si es que la hubo en algún momento, sobre el consenso de izquierdas en torno a la hoja de ruta económica que seguirá el Ayuntamiento en 2020. El PSOE y su socio de gobierno, IU, resuelven así con especial prontitud el que suele ser el asunto de gestión más complicado de cada ejercicio, después de que este mismo año, sin ir más lejos, hubiera que esperar hasta marzo para ver aprobadas las cuentas de 2019. Aunque el grupo morado, a cambio de su apoyo, espera una revisión de los «gastos estructurales» del Consistorio en busca de ajustes a la baja que permitan elevar las inversiones de cara a 2021, «sobre todo pensando en los barrios», tal y como apunta su portavoz, Guillermo San Juan.

Ese «análisis en profundidad» de los gastos se centrará «fundamentalmente en los capítulos 2 y 4», según avanzaba ya el miércoles el concejal de Hacienda y portavoz delGrupo Socialista, JesúsGarcía Zamora. Es decir, bienes y servicios por un lado y, por otro, las transferencias corrientes, tal y como se denominan a nivel presupuestario las ayudas a colectivos sociales, culturales, deportivos o vecinales. Esta última partida sube un 4,84% y alcanza los 8,29 millones, 383.025,81 euros más que en 2019 (7,91), si bien en 2017 y 2018 se llegaron a superar los 8,5 millones. De hecho, si se analizan los presupuestos de la última década, este capítulo siempre se movió dentro de una horquilla entre 7,44 (2013) y 8,57 millones (2018). No obstante, San Juan asegura que su grupo trabajará «por evitar que se privilegien ciertas partidas presupuestarias» y subraya que «se dedican cinco veces más al apartado de Artes Escénicas que a la renovación de redes de abastecimiento de la ciudad»; mientras la Fundación Juan de Borbón, con 385.088 euros, obtiene una cuantía que supera «la suma de las inversiones en 13 barrios de la ciudad vía presupuestos participativos».

No convenció a la alcaldesa esa última comparación al ser preguntada el pasado jueves por la prensa: «El barrio de San José, por ejemplo, aparte de su partida de participativos, tiene más de 200.000 euros por el ARU (plan para la rehabilitación de calles y viviendas) y otra de más de 400.000 para el ascensor (el que salvará el desnivel con El Palo-Mirasierra)», replicó, aparte de recalcar que «la gente de los barrios» también se beneficiará del aumento del dinero que se ha presupuestado para servicios públicos, «¿o es que están instalados en una nube interespacial?», ironizó.

Hasta la víspera del pleno esperó para pronunciarse el Grupo Popular, que puso el foco sobre el hecho de que, a efectos contables, el capítulo de inversiones reales de 2020 vaya a ser el más bajo «en los más de 16 años de Gobierno socialista», mientras «la presión fiscal sigue siendo de las más elevadas de España», según su portavoz, Pablo Pérez. «Estos presupuestos podían haber marcado un cambio de rumbo, puesto que en el presente ejercicio el pago de sentencias no es tan abultado», añadió, para lamentar, seguido, que no se invierta más en accesibilidad, mejora de polígonos industriales, depuración o eliminación de tuberías de fibrocemento. Extraña e histórica, en cualquier caso, habría resultado una lectura positiva del PP a «unos presupuestos pactados por el frente de izquierdas», tal y como los reseñó Pérez, pero esto es lo que hay y así se espera que entren en vigor en las primeras semanas de 2020.