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Patos, garrapiñadas, espadas y cannabis en la Calle Real

D. A.
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La rueda de cierres y reaperturas en la principal arteria comercial de Segovia trae consigo un serial de atrevidas apuestas muy diversas que han suscitado una pregunta común, ¿aguantarán? De momento, expectación no les falta

Interior de la tienda Segovia Duck Store, abierta desde abril. - Foto: Rosa Blanco

¿Se puede vivir en la calle comercial con los alquileres más caros de Segovia vendiendo patitos de goma tuneados a 10, 14 y 16 euros? ¿y espadas?, ¿garrapiñadas?, ¿productos derivados del cannabis? Los cuatro comercios han abierto en la Calle Real, entre la Casa de los Picos y Las Sirenas, y de momento, quienes trabajan allí creen que sí. Que lo que asoma más allá de la sonada curiosidad que han despertado son nuevos nichos de negocio, no tumbas para iniciativas aupadas por modas de patas cortas.

Con o sin futuro para estas singulares iniciativas más orientadas al turista que al segoviano (como casi todo allí), lo cierto es que la calle más vivida de la ciudad parece recobrar el pulso con una nueva muda de piel comercial. La fase más dura de la pandemia la desolló con decenas de cierres y traslados pero, una vez van cicatrizando las peores heridas del coronavirus, la imagen que hoy ofrece ya es bien diferente a la de hace apenas un par de años, independientemente de la relativa impersonalidad que se suele atribuir a la proliferación de cadenas, franquicias o similar. Firmas en expansión que igual pueden verse en el centro de Segovia que en el de otras capitales, en detrimento del comercio local tradicional; y con emprendimiento asiático detrás de al menos media docena de tiendas. 

Según Roberto Manso, presidente de la organización comercial Fecose, muchas reaperturas se han visto favorecidas por bajadas de precios en los alquileres, «aunque sigan siendo muy altos y multipliquen por tres o cuatro los de otras zonas». Con muchos locales «en manos de pocos propietarios», y también «muchos experimentos que a veces sorprenden y funcionan, y a veces no».

Cannabis Store Amsterdam Segovia ha abierto el 15 de septiembre.Cannabis Store Amsterdam Segovia ha abierto el 15 de septiembre. - Foto: Rosa Blanco

Aún quedan algunos locales sin actividad, como los que fueran de Jaqueton, Pizza Hut, uno de la textil Marta Serrano (tiene otro en Cervantes), el quiosco ubicado junto a Multiópticas Mó, Recuerdos San Martín (se trasladó a Herrería) o la cervecería Los Entendidos (antes Volapié y Taberna Cervantes). «Pero ahora se suelen ocupar rápido», matiza la gerente del centro comercial abierto Decalles, Araceli Herranz, que advierte de la falta de relevo generacional para el comercio clásico, también tocado por la pujanza de la venta online, y lamenta la pérdida de comunidad por «la escasa implicación que suelen tener las cadenas a la hora de tratar temas comunes».

La rotación sigue siendo muy alta y en estos últimos años también bajaron la persiana la heladería Llao Llao, la tienda de complementos La Escalera, Massimo Dutti, Punt Roma, las perfumerías Douglas y Avenida o hasta el clásico estanco de la esquina con la plaza de las Sirenas, entre otros muchos negocios. Pero en apenas un año han abierto conocidas franquicias como Tous o Ganso, Druni (perfumerías), varias tiendas de chuches, productos gourmet o souvenirs, otro estanco y peculiares negocios como los de los patos, las espadas, las garrapiñadas y manzanas de feria o el cannabis. 

APUESTAS ATREVIDAS. En la esquina de Juan Bravo con LasSirenas, justo donde estaba el antiguo estanco de Carmen Arranz, abría en marzo Sabor a España. Para Segovia es una novedad, pero se trata de una marca de productos gourmet en plena expansión que ya tiene 17 establecimientos; la mayoría en Andalucía (doce), pero también en Madrid (dos), Valencia o Cartagena, a pesar de definirse como una empresa familiar con origen en un pueblo de Córdoba. De allí es el precursor, Francisco Ramírez Muñoz, «quinta generación del turronero de toda la vida», quien cuenta que empezó en el mundillo de la feria «viviendo en casetas de madera y techo de lona». 

Spain Art abrió ya en diciembre del año pasado, pero no puso ni cartel hasta hace sólo unos días.Spain Art abrió ya en diciembre del año pasado, pero no puso ni cartel hasta hace sólo unos días.

«Nos trasladamos al centro de las ciudades más míticas de nuestro país y buscamos los mejores rincones de cada una de ellas para ofrecer este producto tan típico nuestro», señala en su web. Con esa carta de presentación han desembarcado en la Calle Real «y está funcionando muy bien», asegura Lorena Zúñiga, una de sus seis dependientas. «A los turistas les encanta, ven el nombre de Sabor a España y ya piensan en llevarse algo de recuerdo», o quizá atraídos por el olor a garrapiñado que envuelve el entorno y se extiende con catas improvisadas. «También a los segovianos les gusta y vienen a por cosas que ya han probado», añade Lorena, quien, como «productos estrella», destaca la pipa y el coco garrapiñado, «pero también hay pistachos, nueces de macadamia, turrones, aceites, patés, vinos… de todo».

Más abajo está la tienda de las espadas. Lleva abierta desde diciembre del año pasado, a pesar de que a ojos de muchos sea nueva, porque es ahora cuando ha afilado su estrategia comercial. No había puesto ni el cartel con su nombre (Spain Art) hasta esta semana, pero la clave reside sobre todo en el cambio radical del escaparate, donde antes había perlas Majorica y complementos que pasaban más desapercibidos que las armas, armaduras y cascos medievales de ahora, que sí que estaban ya mucho más visibles en otra tienda hermana que abrió dos meses antes al lado de la Catedral: «Ahora entra un montón de gente. Aunque cueste creerlo, hay turistas extranjeros que se llevan espadas de las grandes, y aunque no todo el mundo te compre de esas, muchos se van con miniespadas, llaveros u otros complementos», valora Yasmin Hassouni, una de sus tres dependientas habituales (contando a la encargada, que se reparte entre las dos tiendas) y mucho más segoviana de lo que invita a pensar su nombre, aunque en el establecimiento hable sobre todo en inglés, al ser la mayoría de sus clientes de fuera. «También se venden muchos damasquinados», añade en alusión a los pendientes, colgantes y otros complementos con incrustaciones de oro o plata típicas de la artesanía de Toledo. 

De hecho, la base de este negocio la integran Midas Gold, la marca de los damasquinados, y el Grupo Marto, con origen en una empresa del casco antiguo de la capital manchega y conocido a nivel internacional por la fabricación de espadas «de acero toledano». Sobre todo medievales, igual que también hay hachas, mazas o martillos, además de espadas de samurai, de fantasía... Y uno de sus puntos fuertes, con licencia oficial para producir y vender réplicas de las que salen en películas como Conan, Los Inmortales, Gladiator, Excalibur o El Señor de los Anillos.

Una turista prueba productos que invita a probar la tienda Sabor a España, abierta desde marzo. Una turista prueba productos que invita a probar la tienda Sabor a España, abierta desde marzo. - Foto: Rosa Blanco

DE ÁMSTERDAM A SEGOVIA. ¿Y qué hay de los patos de goma? «Trabajamos tres, estamos de lunes a domingo y por ahora vamos bien», afirma Julia de Andrés, que trabaja en Segovia Duck Store desde su apertura en abril. «También nos compran segovianos, pero sobre todo turistas». ¿Pero cuántos patos llegan a vender en un día? Según otra compañera, «más de 50 si sale bueno».

La colección no deja de crecer, es prácticamente infinita. Hay desde patos caracterizados como otros animales hasta médicos o submarinistas, ninjas, superhéroes del tipo Batman, Superman o Spiderman... ¿Los que más venden en Segovia? «Puede que sean los de Star Wars, los unicornios y los de la Reina de Inglaterra, que los hemos agotado. Y a los extranjeros les gustan mucho también los de toreros y flamencas», aprecia Julia. Toda una reinvención del topicazo cañí, aunque el origen de esta iniciativa no esté precisamente en España, sino en Ámsterdam. En una tienda familiar de juguetes que apostó por centrarse en los patos en 2015 y que, tras triunfar a nivel internacional con el apoyo de redes sociales, reacciones virales y un notable eco mediático, se ha expandido como franquicia por Venecia, Lisboa, San Marino, Milán, Roma, Madeira, París, Barcelona, Madrid o San Sebastián. En Segovia abrió por iniciativa de emprendedores madrileños, y en España también se extendió por ciudades como Mallorca o Sevilla, aunque allí ya cerró. ¿Aguantará aquí? «Pues yo espero que sí», confía Julia.

Con mención a la capital holandesa ha llegado también una tienda de la franquicia Cannabis Store Amsterdam, si bien su origen en realidad está en Italia, donde nació en 2016. Desde entonces se han abierto más de 150 tiendas en Europa y la de Segovia lo hacía el 15 de septiembre. De lunes a domingo, con la única excepción de los miércoles por la mañana, vende todo tipo de productos relacionados o derivados del cannabis, desde ropa hasta champú, gel, té o cerveza; también cannabis para fumar, claro, pero con una dosis mínima de THC, la sustancia psicoactiva, para ajustarse a los límites legales.

Expectación no le va a faltar; y en cuanto al éxito, como en tantos otros casos, el tiempo dirá.