«El segoviano es geranio sin regar. Si se riega, florece»

Sergio Arribas
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Isabel Fernández, extremeña de pro, trabajadora social, humana y ermitaña. - Foto: Rosa Blanco

Llegó para una estancia temporal, para ayudar a su hermano en un negocio de hostelería y al final decidió echar raíces en Segovia. Orientadora laboral en 'Segovia Sur', Isabel, de fuerte acento extremeño, se define como «social, humana y ermitaña».

Como sus paisanos, Pizarro y Orellana, es de Trujillo y conquistadora, aunque a diferencia de aquellos, sus armas son una simpatia y sinceridad arrolladoras. Trabajadora social, con episodios en su vida dignos de novela, Isabel no tiene pelos en la lengua, una bicoca para esta humilde sección.

Ola de calor. Siendo extremeña, ¿estará como pez en el agua?
Prefiero el tiempo de Segovia. Odiaba el clima de Extremadura en verano. No podía con esas noches de calor, que te impiden dormir y ralentizan tu vida social. Del calor extremeño, ninguna nostalgia.

¿Qué le hace sudar? No me diga que el gimnasio...
Lo paso mal con las injusticias, la homofobia, la xenofobia.. Por mi profesión, y ahora soy orientadora laboral, veo trabajos muy precarios o gente que no quiere trabajar y que le ofrecen buenas condiciones. Eso sí me hace sudar.

Social, humana y ermitaña. Así se define en la red social Facebook.
Soy extrovertida, tengo piel, me duelen las cosas y también necesito estar mucho tiempo sola, en contacto conmigo, con la naturaleza, para no perderme en el camino. Es que alguna vez me he perdido mucho.

Es trabajadora social, ahora en Segovia Sur, una asociación para el desarrollo rural. 
Trabajo ahora en un programa de empleo, de cooperación regional. Si me pregunta, eso de la ‘España vaciada’, es mucho más que un eslógan. Los pueblos se están perdiendo. Y nosotros, desde ‘Segovia Sur’ precisamente luchamos contra la despoblación rural. 

Pero, ¿a qué dedica el tiempo libre?, que diría José Luis Perales.
¡Ohhh! una canción súper nostálgica. Me encanta andar por la naturaleza, descubrir sitios nuevos, pasear con mi perro. Siempre me acompaña. Cuando voy sola la gente me pregunta por Buddha, que así es como se llama.  Muy filosófico todo (se ríe).

Natural de Trujillo, pueblo de conquistadores, de Francisco Pizarro, conquistador del Perú y de Francisco de Orellana, del río Amazonas. Lo de la conquista, ¿va en el carácter trujillano? ¿se considera una mujer conquistadora?
Sí, lo soy. Mi hermano Gabriel y yo tenemos esa virtud. Pero no es algo trujillano, sino por nuestro carácter.

Desde los 17 años, una ‘rolling stone’. Ha vivido en Santander, Cáceres, Almendralejo, Badajoz… y Segovia.  ¿Cómo fue para aterrizar en estas tierras castellanas?
Y en algún sitio más. Tenía un trabajo, también como orientadora laboral, en una institución que no me gustaba. Mi hermano montó un negocio, me pidió ayuda y como yo tenía experiencia en hostelería, porque había trabajado en la cadena Paradores, me líe la manta a la cabeza. Me subí con él hasta que el negocio funcionó y luego busqué trabajo de lo mío.

Ahora que no nos oye nadie, ¿cómo somos los segovianos?
El segoviano es un poco geranio sin regar. Pero cuando descubres que se puede regar, florece. Segovia es una ciudad muy tolerante.

Eso de la política no les ajena… Creo que conoce bien al actual presidente de Extremadura.
He tenido una vida política corta, con el PSOE. Trujillo es muy de derechas y acabé muy escaldada. Y sí, me llevaba bien con Guillermo Fernández Vara, presidente de Extremadura.

¿Cómo ve la política? Le permito calificativos gruesos.
Tosca, un circo… Estoy empezando a dejar de creer en la política.

¿Entiende la irrupción de movimientos como los de Vox?
Es una segunda coartada del PP, que tenía en su seno a una parte muy derechona, que tenía que salir. Puede ser hasta una estrategia. Cuando leo noticias de Vox me entra ansiedad, me cabreo bastante. ¡Voxmito!

¿Qué hace en la vida para no aburrirse?
¿La vida aburre?

En su currículum, miles de horas en la hostelería... ¿Cuáles son las virtudes del buen camarero?
Tiene que tratar al cliente que entra por la puerta como el único que tuviera en ese momento. En Alma Nostra sí se hace (se ríe).

Alguna anécdota inconfesable de su relación con el mundo hostelero..
Me marché a Benicassim con 22 años, a una aventura de verano, a ganar algo de pasta, a trabajar en algún bar, restaurante o terraza. Me fui en autobús desde Trujillo. Había una oferta de trabajo y me presenté, sin saber. Era un ‘bar de alterne’ y, muerta de miedo, telefoneé a un amigo camionero, que llamó a otro que trabajaba en Benicassim. Al enterarse de donde estaba, fue con su pareja a rescatarme y me llevó a su casa. Al día siguiente me dio de desayunar, me compró el billete del autobús y me mandó de vuelta a Trujillo. De película. 

Guille Milkiway -La Casa Azul- compuso ‘La Revolución Sexual’ ¿Fue difícil salir del armario?
Me iba a casar con un hombre a los 28 años. Trabajaba en un ayuntamiento, en un pueblo de Extremadura. Resultó que la persona para la que trabajaba, la concejala, me cautivó, me enamoré de ella, en silencio. No entendía lo que me pasaba. Por supuesto dejé al chico, nunca le dije el porqué. Me lo tomé con una naturalidad tremenda.

¿Comprende a quien no lo quiera hacer?
Lo comprendo. Pienso que, a veces, el colectivo es el que se pone trabas. La fiesta del Orgullo Gay nos están perjudicando. No nos diferenciamos de ninguna otra fiesta. Es diversión a tope, alcohol y se ha perdido lo más importante, la reivindicación.

Por cierto, ¿que piensa de la bandera del orgullo hetero?
Es nueva (se ríe). La gente que promueve esa bandera no se ha enterado de nada. El colectivo LGTBI sigue enarbolando una bandera porque sigue sufriendo discriminación. Se ha pasado muy mal. Hay gente que sigue en el armario porque tiene miedo, que te digan, que te miren.. Cuando voy con mi chica por la calle, agarradas de la mano, me mira todo el mundo. En Santander llegaron a insultarme por la calle. Queda todavía camino por recorrer.

A usted la veo cada vez con mejor tipo, por su lealtad al señor gimnasio...
Necesito hacer deporte porque sino mataría a gente por la calle (se ríe). Hace cuatro años dejé de beber, tuve un problema, un trastorno del alcohol, y el ejercicio me ayuda.

Me llamo la atención que no tuvo reparo en confesar públicamente que había superado este trastorno con el alcohol ¿Por qué la sociedad no da tanta importancia a esta ‘droga’?
Es una droga, que crea muchísima adicción, genera muchas enfermedades y destruye a muchas familias. Hay intereses económicos detrás, como en casi todo. Igual que con el tabaco, aunque aquí molesta el cigarro y en el alcohol molesta la persona. Esa es la gran diferencia. El ‘mono’ del alcohol es el único que te puede matar, el ‘delirium tremens’.

Quique San Francisco ha dicho de Pedro Sánchez: «el ansia de poder que tiene el muchacho no tiene límites». 
Creo que hay mucho derechón escondido. Le ha llamado ‘okupa’, que eso me ha enfadado bastante. Fue presidente legítimo, de acuerdo con las reglas democráticas. Quique San Francisco demuestra una ignorancia tremenda y temeraria.

Y hablando de Sánchez. Ha escrito ‘Manual de Resistencia’. En su caso, ¿cuáles son sus armas para resistir a la rutina de la vida diaria?
Sí tengo rutina y la veo necesaria. Deporte, contacto con la naturaleza, siempre en contacto con mi familia y las series de Netflix. Y sobre todo ver cine español, que soy fan.

¿Rozalén o Rosalía?
Rozalén, porque es reivindicativa, espontánea, mucho más espiritual. No obstante, las canciones, películas, y programas de televisión que no me hacen pensar, también me interesan.

¿Sentimental o todo lo contrario?
Súper sentimental. Muy Aries. Aunque puedo dar la imagen de comerme el mundo, a veces el mundo me ha comido a mí. Así que no me confío.

Ni una mala palabra ni una buena acción… esa gente que se esconde detrás de la masa y no pía.. ¿hay que ser reivindicativo?
Depende del contexto. No podemos ponernos en los zapatos de los demás, pero si surge una situación propicia, creo que somos responsables para decir y luchar por algo. Si callas, eres cómplice.

Es eslógan de BMW, ¿le gusta conducir?
Soy como Kimi Raikkonen. Soy chulesca conduciendo.

Bueno, habrá que ir a la Feria Nacional del Queso de Trujillo…
Me encanta esa fiesta, en el primer puente de mayo. También hay buena cerveza y buen vino, para maridar. Está invitadísimo.