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Tiene que llover tres meses seguidos para revertir la sequía

SPC
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Las estaciones meteorológicas han registrado durante el último año un déficit del 25% de precipitaciones y los regantes ya avisan que «o llega un invierno con mucha agua» o lo pasarán «muy mal» el próximo año

Imagen de la tormenta caída el pasado lunes en la ciudad de Burgos. - Foto: Valdivielso

Castilla y León necesita que llueva durante noventa días seguidos de forma ininterrumpida para poder compensar el balance hídrico del tercer año más seco desde que hay registros.Tres meses de precipitaciones que servirían para detener el imparable avance de una sequía que tiene los embalses de la cuenca del Duero casi al 35 por ciento de su capacidad. Y es que, en el último año hidrológico –comenzó el 1 de septiembre de 2021 y acabó este miércoles–, el déficit de precipitaciones que la Agencia Estatal de Meteorología contabiliza para Castilla y León supera el 25 por ciento de lo normal, según los datos a los que ha tenido acceso este periódico. Esto, traducido a los números, supone que el agua caída durante el último ejercicio ronda los 3.100 litros por metro cuadrado, cuando lo normal para estas fechas durante la última década era de casi 4.300 litros por metro cuadrado de precipitaciones acumuladas.

Situación que dibuja un déficit cercano a los 1.200 litros por metro cuadrado en un solo año, el 25 por ciento del total. Una situación que no se ha visto aliviada con las tormentas de verano que se produjeron recientemente, ya que, según los datos de la Aemet, para aplacar este desfase hídrico reconvertido en sequía harían faltan unos tres meses seguidos de precipitaciones continuadas.

La provincia de León es la que se encuentra en peor situación, con una falta de agua que ronda el cuarenta por ciento de lo normal. Tampoco está la situación muy boyante en Burgos, donde el déficit alcanza el 35%. Por el contrario, en Salamanca apenas llega al 2,5 por ciento.

Mientras, desde la ConfederaciónHidrográfica delDuero, reconocen que las circunstancias climatológicas de «extrema sequía» que está sufriendo la Comunidad pueden dar lugar a que algunas Comunidades de Regantes (CCRR), «especialmente las menos modernizadas, tengan dificultades para culminar la campaña de riego con la dotación asignada», explican. Y es que, no ocultan que lo ajustado que han ido varios sistemas para llegar a la dotación se debe al «comportamiento insólito que han tenido los ríos durante las olas de calor históricas, así como también los canales».

«Vamos a pasarlo mal». Y es que, la situación crítica de los embalses preocupa a los regantes, que «están estirando todo lo que se puede el agua que tienen para el riego», como señala el presidente de la Asociación de Comunidades de Regantes de la Cuenca del Duero (Ferduero), Ángel González Quintanilla, aunque incide en que el 80 por ciento de los agricultores ya han terminado esta tarea. Su preocupación ahora también se sitúa en la próxima campaña de riego, «ya que sino viene un invierno con nieve o lluvias, lo vamos a pasar muy mal» y recuerda que desde las comunidades se trabaja para intentar dejar el doble de reservas en los embalses de las fijadas por la CHD «donde ha sido posible», porque saben que todo el agua que ahorren estos meses será la única forma de garantizarse la próxima campaña.