"Muchas personas tienen miedo de salir a la calle"

A.M.
-

Vicedecano del Colegio de Psicólogos de Castilla yLeón (Segovia, 1954) es coordinador de la Atención Psicológica en Catástrofes y Emergencias de esta organización profesional y ha sido profesor de Psicología de la IE Universidad

El psicólogo Jesús de Blas - Foto: Rosa Blanco

El vicedecano del Colegio Oficial de Psicólogos de Castilla y león, el segoviano Jesús de Blás Recio,  habla en esta entrevista de los efectos psicológicos de la pandemia y asegura que los profesionales se han encontrado con algo que no esperaban, al  menos con tanta intensidad, como es el miedo al salir a la calle después del confinamiento, aparte de registrarse intentos de suicidio que puedan asociarse con la situación y la permanencia prolongada sin salir del domicilio. 
Los médicos de atención primaria han detectado problemas de salud mental debido al confinamiento, ¿cuáles son los más comunes?
Eran esperables, desde el Colegio de Psicología de Castilla y León firmamos varios convenios con el sindicato de la Policía Jupol,  con la Asociación Unificada de Guardias Civiles y con la Asociación de Federaciones Deportivas, entre otros,  de manera que, llamándonos por teléfono, atendíamos de una manera inmediata para  intentar paliar los efectos. Hay casos que están próximos a un estrés postraumático, problemas de sueño, irritabilidad, ansiedad o dificultad para concentrarse... 
Nos hemos encontrado con cosas bastante complicadas, aunque previsibles, y con algo que no esperábamos, al  menos con tanta  intensidad, como es el miedo al salir a la calle después del confinamiento. Suponíamos que podría ocurrir, sobre todo en personas con cierta tendencia a la hipocondria, pero la frecuencia ha superado las previsiones, hasta el punto de que, en algunos casos, esos trastornos se han convertido en convulsivos y, una vez que consiguen salir, la entrada en el domicilio puede conllevar rituales de hasta cinco horas,  con acciones como lavar la ropa o cambiarse... Después de todo eso es difícil que salgan del domicilio.  
¿Han aumentado los intentos de suicidio?
Sí, hemos tenido intervenciones con intentos de suicidio, por ejemplo por el miedo a la muerte, por algunos familiares que se encontraban en mal estado;  gente que tenía visiones de muerte en sus pesadillas,  otros con problemas económicos porque se han encontrado sin dinero o sus negocios no funcionaban o porque los estados de ansiedad eran difíciles de manejar. Sí que ha habido intentos de suicidio que puedan asociarse con el estado de confinamiento. 
Cuando habla de problemas de falta de concentración hay muchas personas que reconocen que no han podido leer durante el confinamiento...
Así es, problemas también de memoria, para el recuerdo, estar completamente desorientados a la hora de hacer una tarea cotidiana, pero no lo que es convencional de ir a coger un objeto, por ejemplo, y preguntarte qué ibas a hacer, a mitad del camino, eso es normal, sino la desorientación, incluso la espacial. Se producía sobre todo en personas mayores, es un fenómeno que se suele registrar en hospitalizaciones, ahora en el confinamiento, a pesar de que eran espacios conocidos y territorios manejables por la persona, en esta situación sí que ha dado para cierta desorientación, en algunos casos.
¿Es correcto este periodo de confinamiento, desde el 14 de marzo, aunque mitigado por paseos o salidas a comercios o terrazas?
Tenemos la sensación de que la Consejería de Sanidad de la Junta de Castilla y León ha manejado con prudencia el tema de la pandemia y el confinamiento, ha hecho una buena gestión, dentro de las posibilidades y recursos que tenía. El hecho de que sea tanto tiempo, indudablemente conlleva  molestias y algunas consecuencias, los niños, por ejemplo, han sufrido  la ruptura de la escolarización, pero tampooco hemos encontrado en ellos patologías significativas, son muy  hiperactivos, tienen una gran vitalidad que, en estados de confinamiento es un handicap para los padres, que tienen que estar dando respuesta contínuamente a ello. En nuestra página web hemos colgado unas indicaciones de cómo manejar los trastornos o los problemas que iban apareciendo, unas guías con el fin de que se puedan paliar los efectos que pudieran surgir. 
¿También puede llegar a resultar complicada la convivencia dentro del  hogar o, por ejemplo, coordinar y ayudar a las tareas escolares de los niños?
Se han registrado situaciones complicadas pero, generalmente, en familias que ya estaban empezando a tener problemas de relación y esto lo ha agudizado llevándolo a maltrato y violencia. El hecho de estar encerrado dos meses con estados emocionales muy tensos, sobre todo con los niños, en algunos casos si  hemos encontrado casos de maltrato.
¿Habla de un aumento del maltrato tanto a mujeres como a niños?
Sí porque el confinamiento ha dado lugar a que la relación fuera más intensa,  sin embargo no hemos tenido tanta demanda para intervenir en comisarías y en cuarteles de Guardia Civil porque hubiera denuncias de violencia, tenemos la sensación de que han disminuido porque la mujer no tenía posibilidades de salir a pedir ayuda, pero se han producido más agresiones, aunque muchas de ellas se han quedado encerradas en el domicilio porque el elemento violento estaba prácticamente de continúo controlando el comportamiento de la víctima y la salida a la calle. 
Tenemos la sensación de que el maltrato en menores se ha producido pero en menor intensidad, no ha habido tantas denuncias, por lo tanto no hay posibilidad de intervención, pero nos han llegado noticias de vecinos que escuchaban gritos y golpes que no se han podido verificar.
¿Quién ha padecido el contagio se siente marcado de alguna manera y, aparte del daño físico que le pueda haber ocasionado,  le puede haber influido psíquicamente?
Para los que tenían tendencia a la hipocondria o trastorno compulsivo sí, en el sentido en que, ahora, ellos tienen más prevención y miedo a la enfermedad. Les ha marcado notablemente el hecho de que la televisión haya estado contínuamente hablando de fallecimientos o número de contagiados, su propia ansiedad les llevaba a buscar información y a estar contínuamente metidos en esa vorágine de noticias. 
A la población general no tanto,  ha pasado por la enfermedad como por cualquier otra, sí que han tenido una pérdida  de peso, problemas pulmonares, secuelas que luego han quedado pero han sido puramente físicas más que emocionales o de salud mental. 
Del miedo a la enfermedad pasamos al miedo a quedarse en el paro o a tener que cerrar el negocio...
Eso era algo que se estaba gestando desde que se paró la actividad comercio o de los establecimientos de hostelería, en el momento en que la gente tuvo que abandonar sus trabajos comenzó a generarse una ansiedad y un problema real, porque quien tiene que pagar sus recibos y no tiene ingresos crea un problema importante. En este aspecto es fundamental hacer un diagnóstico preciso de cual es el problema, si no se puede pagar un recibo se busca alguna solución de financiación o ayuda de algún familiar, si lo que se considera es que no se tiene dinero, el objetivo es mucho más general y difícil de encontrar  solución porque las alternativas que maneja el cerebro para resolver los problemas no son lo mismo para hacer frente a un recibo que a no tener dinero, ahí es importante definir dónde se encuentra la dificultad y qué recursos se disponen para poder solucionarlo.
¿Cómo ha marcado a las familias de los fallecidos no haber podido celebrar el duelo y despedirse de su ser querido?
Esto es importante, en todas las culturas y momentos de la historia los rituales funerarios tienen carácter social en los que se despide al fallecido, participando familiares, amigos y  personas de la comunidad donde vivía, y eso no se ha podido hacer, son carpetas que no se han cerrado, al final quedan pendientes como algo que hay que finalizar porque si no va a quedar dando vueltas, de hecho es posible que muchas personas que no han podido hacer esa despedida la tengan pendiente y se hacen altares, esto acaba con problemas que puede terminar en patologías importantes.    

¿En general cuál es el estado de la población en Segovia, por ejemplo, basándose en los casos que les han llegado a los profesionales?
Creemos que más que población debemos de hablar de [afectación] de colectivos, como sanitarios, auxiliares de residencias de ancianos, de emergencias, que han estado más vinculados con los afectados y necesitan un apoyo de salud mental. Nos consta que la Consejería de Sanidad del Gobierno autonómico ha aumentado los profesionales en la materia pero siguen siendo insuficientes porque las consultas siguen dando plazos bastante largos para poder atender las patologías, nos parece que no es justo que una persona que ha estado arriesgando su salud, incluso la de su familia, para compensar el esfuerzo que ha hecho tenga que pagarlo ahora de su bolsillo, para ser atendido.  

Con la incertidumbre de los repuntes de la enfermedad, hasta que lleguen medicamentos para combatirla y una vacuna, ¿cómo se va a salir de todo esto?
La capacidad de adaptación del ser humano es infinita, de hecho hay un adagio que dice 'que dios no nos dé todo lo que podemos aguantar', lo que hemos hecho ha sido adaptarnos a la nueva situación con bastante agilidad, bastante bien por parte de la mayoría de la población, con más o menos quejas, pero va a ser fácil, incluso puede haber beneficios, porque, por ejemplo, se ha disparado el uso de las tecnologías digitales. Se ha puesto de manifiesto que es importante la relación social, una de las cosas que nos han dicho con mucha frecuencia [a los psicólogos] es que echaban de menos el abrazo, el sentir entre los brazos algo que apretar, el vacío de los brazos cerrados cuando no se puede abrazar era una sensación muy incómoda. Necesitamos a los amigos y a la  familia, tener más contacto con los vecinos... Es una de las grandes lecciones que nos ha dado esto..

Paradójicamente el carácter tan efusivo y el contacto próximo ha provocado contagios...
Los españoles somos muy indisciplinados, tenemos muy poca fe en los políticos y en las instituciones porque nos han baquetado bastante, ahora sí hay cierta prevención y cuidado, creo que se está haciendo con responsabilidad, en general, los jóvenes son los más distantes y los que menos en serio se lo toman. Se toma también con cierto humor si te fijas en lo que llega por redes sociales. 

¿Por qué los jóvenes se comportan como si con ellos no fuera esta pandemia?
Quizá ellos tienen menos confianza en las instituciones que les envían advertencias de que no se reúnan y mantengan distancia social, también se les ha dicho que ellos tenían menos riesgo, con lo cual se lo han tomado más a la ligera; además, una de las necesidades que tienen es la de forma parte y estar dentro del grupo, una tendencia al agrupamiento. Ponen en cuarentena los mensajes de precaución que les llegan, lo que es un riesgo porque ellos son transmisores y lo pueden contagiar, hay muertos de por medio, hay que tener precaución, pero se lo toman más a la ligera por rebeldía e intento de autonomía.  

¿En qué medida puede haber influido en el ánimo de los ciudadanos la cascada de información, incluso los bulos, de las redes sociales?
Ese es otro de los beneficios que vamos a sacar de esto, hemos aprendido que hay que filtrar lo que nos llega, no todo es real y cierto, el hecho de recibir mensajes de una forma tan masiva, tan alarmista o diciéndonos que no hay que hacer caso de las prevenciones, que no es verdad que haya riesgo, cuando hay muertos, es evidente. 

¿Cuánto tiempo calculan que van a tener que trabajar en casos vinculados con la pandemia?
Las patologías que tratamos, sobre todo las agorafobias, los duelos mal resueltos, la ansiedad o los sentimientos de culpa por haber asistido a situaciones traumáticas puede estar en torno a los seis meses, suponiendo que aparezca una vacuna en noviembre, que es lo que nos están diciendo, para volver a mantener una relación más acorde a lo que teníamos antes aunque también hay voces que nos hablan de que esto es solo el principio de una repetición de este tipo de pandemias, el tema de la globalización está incandescente, tiene trascendencia, y un  virus que salta en China afecta a todo el planeta, en unos meses.