¿El calor reduce los contagios de Covid19?

A.M.
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El doctor en Genética y Biología Celular, el segoviano Miguel Pita, autor del libro 'El ADNdictador', advierte a los ciudadanos de que ahora hay que ser «prudentes y distantes»

El genetista Miguel Pita - Foto: Carlos Givaja

El doctor en Genética y Biología Celular por la Universidad Autónoma de Madrid Miguel Pita Domínguez,  de 44 años,  madrileño de nacimiento pero segoviano de adopción, a donde llegó con su familia en la niñez, reconoce que en el campo de la ciencia no hay certeza ni estudios que demuestren que el calor del  verano pueda tener un efecto que haga desaparecer al coronavirus SARS-CoV-2 y disminuyan los contagios, aparte de que no tiene por qué repetirse lo que ocurre con otras enfermedades. 

De ahí que,  dado que no está demostrado, la comunidad científica insiste en que no hay que bajar la guardia y en rechazar esta expectativa «porque estamos muy lejos de estar convencios de que sea así», matiza.   

Además, este investigador de la Universidad Autónoma, donde también imparte clases sobre Evolución y Genética, recuerda que se trata de una enfermedad nueva que no existía en diciembre, por lo que,  casi todas las afirmaciones son difíciles de aseverar con rigor científico. De esta forma, mantiene que se tardan en asegurar muchas cuestiones que son sospechas firmes, como ha pasado con la inmunidad desarrollada una vez que se ha padecido la enfermedad.

Preguntado sobre el descenso de casos, Pita sostiene que el hecho de que haya un relajamiento en el impacto hospitalario se debe a los resultados del confinamiento: «Hemos conseguido que la extensión del virus se haga de una manera más progresiva  y así se tiene que mantener, ha permitido que no haya de golpe muchísimos infectados, a pesar de todo es un porcentaje muy pequeño de la población el que ha pasado la enfermedad».  

No está de acuerdo con la teoría de que el virus tenga todavía menos virulencia, aunque confirma que «si hablásemos un poco de cómo suelen mutar los virus con el paso del tiempo, veríamos que tienden a volverse menos agresivos, pero es todavía muy pronto para que éste se haya vuelto menos agresivo, lo que sí estamos viendo es que, al haber menos enfermos, también menos casos graves, cuando una enfermedad afecta a muchos miles de personas, se detectan todos esos casos que probablemente estaban aparentemente sanos pero que tenían alguna debilidad frente a esta enfermedad concreta». 

imposible. ¿Y la posibilidad de que desaparezca?.  Miguel Pita que, como divulgador, es el científico de cabecera del programa radiofónico deportivo 'Tiempo de Juego' (Cadena Cope),  opina que, en el punto en el que estamos es prácticamente imposible, se ha extendido demasiado por todo el planeta, por lo que «no se espera que deaparezca, ya no está arrinconado, siempre va a conseguir que se produzcan contagios,  es como un fuego que quema una parcela más, el plan para hacerle desaparecer necesitaria una estupenda campaña de vacunación a nivel mundial, para eso necesitaríamos la vacuna para toda la población,  con  el fin de que no hubiese una sola partícula viral en ni una sola persona del mundo, mientras no consigamos eso siempre va a ser capaz de encontrar a quien saltar, lo que tenemos que hacer es ponérselo muy difícil".

De momento la situación es complicada para el autor del libro sobre divulgación genética 'El ADN dictador' (Ed. Ariel), con una prevalencia tan baja, ya sea del 5% de media en España o del 12,6% en Segovia: «Hemos tenido a mucha gente enferma simultaneamente y problemas muy graves en el sistema sanitario, mientras que vemos esa gravedad, las cifras no se aproximan a valores que nos gustaría del 50 o 60% de personas ya inmunizadas, qué nos dice esto, que con poca gente que se infecte, si lo hace simultáneamente tenemos muchos problemas para atenderlos».  

Un argumento más de tener cuidado y mantener la distancia social, añade, porque si se vuelven a infectar simultáneamente a otro 10% de la población «seguiremos teniendo un porcentaje muy bajo de la población [que pueda adquirir defensas] pero muy alto para que pueda colapsar el  sistema sanitario».

En cuanto a la actuación de las autoridades sanitarias, el investigador y profesor opina que «hacer crítica sobre si debería haber hecho algo es aprovecharse de la información que tenemos ahora y antes no teníamos, a todos nos hubiese gustado tener menos muerte, pero no sabemos cómo hubiesemos reaccionado como sociedad si el 1 de marzo nos confinan en casa, imagino que la mayoría de la gente habría sido muy reacia, mientras que, cuando nos confinaron el 15 de  marzo la gente lo aceptó porque entendió que el problema era grave». 

Pita está convencido de que,  desde el punto de vista científico, tanto en la comunicación, como en el diseño de las estrategias, «el trabajo que se ha hecho es muy bueno,  hay que tener en cuenta que nosotros somos una sociedad con mucha personalidad a la que, para convencerle de ciertas cosas, hay que darle argumentos muy potentes (...) somos una sociedad en la que los ciudadanos tienen mucho peso y no se les puede convencer fácilmemnte mediante explicaciones teóricas».

Ahora, en plena desecalada, este genetista confía en la vuelta a una normalidad en la que los ciudadanos han aprendido que, durante un periodo, hasta que lleguen los refuerzos en forma de medicamentos y vacunas, «tenemos que ser un poco prudentes y distantes, no pensar que esto ha pasado sino que lo tenemos un poco más controlado (...) debemos mantener la distancia social, que no debería ser tan dificil a pesar de que los españoles seamos muy efusivos».

 

De momento, sin medicamentos ni vacunas

Según este profesor de Evolución y Genética, la investigación está muy preocupada por la obtención de una vacuna y también de posibles tratamientos, hay cerca de un centenar de ensayos de vacunas iniciados en el mundo y cerca de un millar de ensayos clínicos con medicamentos que se llevan a cabo,  muchos, en España. 

Para el personal clínico era una enfermedad novedosa, no tenían medicamentos para tratar a los enfermos , así que probablemente hayan aprendido algo de la experiencia que, a la espera de esos medicamentos, les sirva para identificar mejor sutiles diferencias entre unos casos y otros, con lo cual estamos mejor preparados en todos los frentes, según Pita quien recuerda que, ahora mismo, no existe saturación en los hospitales,  con lo cual los profesionales  tendrán más facilidad de tratar a los pacientes.

Pita advierte que esta situación  «no quiere decir que podamos bajar la guardia lo más mínimo: no tenemos medicamentos, no tenemos vacuna y no podemos permitirnos saturar de nuevo los hospitales», por lo que insiste en su llamada a la prudencia.