Historias de sexo de un expatriado

Fermín Cabanillas (EFE)
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Luis Morales desenmascara en 'Gigoló en Riad' una realidad que es tabú en Arabia Saudí a partir de la experiencia de un 'chico de compañía' que se oculta en el anonimato

Historias de sexo de un expatriado

Acaba de publicarse el libro Gigoló en Riad (Funambulista), una novela inspirada en hechos reales, arriesgada y comprometida sobre las vivencias de un ingeniero español en Arabia Saudí. La firman Luis Morales e Iván González bajo el pseudónimo de Yago Capablanca. 
Publicada por Funambulista, Morales, nacido en Cáceres y afincado en la localidad onubense de Ayamonte, y el madrileño Iván González, han sacado adelante una novela que supone «la crónica de una doble vida», concebida también como un análisis de «la búsqueda desesperada de un sentido a nuestras vidas de occidentales apoltronados».
La firma de Yago Capablanca en la novela es la forma que sus autores han adoptado para proteger la identidad del protagonista, afirmando siempre que se trata de una persona real, con nombres y apellidos, y que todo lo que se recoge en las páginas le sucedió realmente, admitiendo que se da, con ella, «un salto mortal sin red en tiempos tan delicados para la libertad de expresión».
Comenzando por el principio, Yago es un ingeniero español de 30 años, que entre los años 2009 y 2011, en lo más crudo de la crisis en España, trabajó para una multinacional en Riad, la capital de Arabia Saudí.
Morales lo define como «un joven sobradamente preparado, y descaradamente guapo, que al poco de instalarse es invitado a ejercer de chico de compañía de esposas de otros profesionales expatriados», a las que describen como «mujeres occidentales, solitarias y aburridas en mitad de la nada».
Sin darse cuenta del proceso, hacer de gigoló se convierte en su segunda actividad, que le proporciona importantes ingresos en uno de los países más opulentos, pero también herméticos del mundo.
El novelista recuerda que conocieron el caso en primera persona, aunque todo comenzó de forma informal: «Nos escuchamos, nos contamos un poco los tres, en aquellos meses de amistad, nuestras vidas oficiales, nuestras experiencias de trabajo en el extranjero, nuestra visión de los tiempos que nos ha tocado vivir, nuestros anhelos y frustraciones».
En ese ambiente de confianza, Yago se confió a sus interlocutores, «y nos fue revelando su experiencia de expatriado en Riad y qué hacía en sus horas libres, y los líos en los que se metió en Arabia», y una vez tomadas algunas notas, «y puesta la oreja», comenzaron a escribir.
Admite que la novela está escrita «con una incorrección política a veces sonrojante para los nuevos tiempos», y que se puede considerar «una radiografía de la eterna mirada masculina, donde se habla de cosas que pasan por la cabeza de los hombres, y que a menudo se censuran, respecto al sexo y al deseo con las mujeres, pero en el fondo es una novela escrita para féminas».
Asegura Morales, además, que «el protagonista, en sus quiebras, quita los habituales filtros de prevención masculinos atreviéndose a poetizar, conforme avanza el texto, con sentimientos íntimos de los varones que tienen que ver con sus miserias y fragilidad, con sus miedos y soledades más profundas».
El libro supone el fruto de una grata comunicación humana en estos tiempos tan poco propicios para ello, donde una vida muy interesante, que se encune era un poco al límite, acaba convertida en un texto editorial.
El argumento evoluciona de una primera parte en la que el sexo es explícito, pero todo se complica cuando se enamora de una mujer árabe, lo que se va desvelando a través de las páginas de una publicación que ha tenido muy buena aceptación tanto de crítica como de público, y lleva camino de convertirse en un texto de referencia a la hora de ver que, por fuera, incluso en los países más herméticos, las cosas no son lo que parecen.
En uno de los párrafos de esta adictiva obra se puede leer cómo el curioso protagonista de esta historia, que se considera «un pluriempleado», no tenía mucho éxito con las mujeres antes de llegar a Riad. Por lo que su vida, en ese aspecto, da un giro de 180 grados como chico de compañía. Hay clientas inmaduras, descomprometidas, neuróticas…
Gigoló en Riad es, en definitiva, la crónica vertiginosa, descarada y absorbente de una doble vida, pero también el testimonio lúcido y veraz de quien transita desde el individualismo insaciable hasta una toma de conciencia sobre sí y el mundo que le rodea. 
Una novela generacional que pinta, acaso con esa poética rara de Céline o Bukowski, cierta nostalgia del mundo absoluto, que diría George Steiner y que hacen patente la doble moral.