Vidal Maté

Periodista especializado en información agraria


El porcino mira a Alemania

18/09/2020

El sector del porcino está siguiendo con prudencia y preocupación el hallazgo de varios cadáveres de jabalí con la peste porcina africana en Alemania que han supuesto el cierre de fronteras por parte de los importadores asiáticos más importantes al porcino de ese país. 
En el caso de la Unión Europea, el hallazgo, como sucede en estos casos, se traducirá en cierre de las zonas que se delimiten como afectadas y de riesgo. Los efectos directos para el sector del porcino español, en la parte positiva, supondrían la posibilidad de aumentar las exportaciones a terceros países ocupando el hueco alemán. 
En la parte negativa, el aumento de la oferta en el seno de la Unión Europea por la falta de salidas de la producción germana y con ello una bajada de los precios. 
Además, los lechones que otros países colocaban en Alemania para su engorde, buscarán salida en otros estados miembros donde España es un claro candidato.
 El pasado 10 de septiembre saltaba la voz de alarma al encontrarse un cadáver de jabalí a escasos kilómetros de la frontera con Polonia. Luego fueron varios cadáveres más. Ante la gravedad de los hallazgos, las autoridades alemanas procedieron a vallar una zona de tres kilómetros alrededor de los puntos donde se hallaron los animales muertos, a declarar unas zonas de peligro de 15 kilómetros y otra de 30 kilómetros donde se ubican docenas de granjas. La peste porcina africana, erradicada en España desde finales de la década de los 80 después de varios años de lucha y confinamiento de las zonas afectadas, se ha mantenido viva en Europa y fundamentalmente en los países del este. Hasta la pasada semana su existencia estaba reconocida en 11 países, Estonia, Letonia, Lituania, Polonia, Rumanía Bélgica, Eslovaquia, Grecia Bulgaria, Hungría, isla de Cerdeña en Italia, a los que se ha sumado Alemania. 
En el caso concreto de Polonia, los casos de peste porcina africana registrados en los últimos tiempos habían ascendido a más de un millar en jabalíes y en ocho granjas, por lo que la aparición de un animal infectado en la frontera alemana no ha sido ninguna sorpresa. Su presencia en territorio germano supone sin embargo que ese país haya sido declarado automáticamente como país no libre de peste porcina africana, a expensas de que las autoridades sanitarias comunitarias y las alemanas definan los territorios afectados donde se prohibirá el movimiento de animales.
España ya sufrió el mismo problema en los años 80 cuando se pasó de ser un país no libre de la peste porcina africana con las fronteras cerradas a la exportación y abiertas a la importación de carne, a ir reduciendo los territorios afectados, zona roja, que abarcaba fundamentalmente a las provincias de Salamanca, Cáceres, Badajoz y  Huelva donde se prohibía el movimiento de animales hasta su erradicación.
Alemania es hoy el primer país comunitario en la producción de porcino con 5,3 millones de toneladas que suponen el 22% de toda la producción de los países miembros al que sigue España con 4,7 millones de toneladas y el 20% de la producción comunitaria.
cierre de fronteras. El primer efecto de la detección de esos casos de peste porcina africana en Alemania ya se ha reflejado en el comercio exterior donde los principales terceros países importadores de carne asiáticos como China, Corea, Hong Kong, Japón, o Filipinas, así como otros como Argentina y Brasil han reaccionado con el cierre de sus fronteras a las exportaciones de ese país. Esa decisión supone que las más un millón de toneladas de carne y derivados de porcino que colocaba Alemania en esos mercados, se van a quedar en el mercado comunitario con los consiguientes efectos sobre la oferta y con ello el riesgo de una bajada de los precios. España exporta más de 2,5 millones de tonelada de las que unas 80.000 tenían Alemania como destino directo.
Un segundo efecto de la existencia de peste porcina africana en Alemania es la posibilidad de que haya un excedente de animales para su engorde. Alemania, como sucede en España con Cataluña, es un importante receptor de lechones procedentes de otros países como Holanda o Dinamarca. Esos millones de lechones deberán encontrar otro acomodo y en ello España, por su potente estructura productiva bajo el modelo de integración es el primer candidato a recibir esos animales en detrimento de los proveedores nacionales de este tipo de oferta.
En consecuencia y, a expensas de cómo evolucione la situación en Alemania donde las autoridades han puesto en marcha rápidamente duras medidas de control, para el sector del porcino español, los efectos vienen en una doble dirección.
De un lado, en la parte positiva, para la industria de la carne se abren nuevas posibilidades para aumentar las ventas especialmente en los países asiáticos, como ya sucedió en los últimos tiempos con la detección de la peste en China y el sacrificio de millones de animales. En la parte negativa, para los productores, está el riesgo de aumentar excedentes en el marco comunitario con caída de precios.
Desde Anprogapor, la organización sectorial del porcino, su responsable, Miguel Ángel Higuero, ve la situación con preocupación y abunda en la necesidad de seguir la política de vigilancia y control en el campo para evitar la reaparición de la enfermedad tanto en granjas como en la fauna salvaje, muy especialmente en los jabalíes. 
Desde la misma se recuerda la ruina que supuso para el sector la peste porcina africana hasta finales de los años 80 y se aboga porque las campañas de saneamiento ganadero, además de en las granjas, se lleve a cabo igualmente en los cotos de caza mayor y más control en las importaciones de animales vivos.
Actualmente existe un Plan Nacional de Vigilancia de la Fauna Silvestre así como otro Plan de Actuaciones sobre Tuberculosis en Especies Silvestres (Patubes). 
Según los datos oficiales de 2018, en el caso de los ciervos se tomaron muestras de 1.700 animales de los que 462 dieron positivos. En el jabalí, para la peste porcina clásica, se tomaron casi 5.000 muestras con 23 positivas y de 7.000 para la peste porcina africana con 65 casos positivos que fueron todos negativos en análisis posteriores en los laboratorios oficiales realizados en la localidad madrileña de Algete.
No obstante el buen funcionamiento de estos planes, desde el sector productor se reclama una mayor coordinación en las actuaciones de las Comunidades Autónomas y y más poder en manos de la Administración central si se considera que para la fauna no hay fronteras autonómicas.