Segovia perderá más de un millar de empleos de verano

David Aso
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El aumento de las contrataciones de limpieza y los nuevos perfiles de controladores de temperatura o desinfectadores de ropa no compensan el volumen de contrataciones que se pierde en la hostelería o el comercio respecto a otros años

Imagen de archivo de un socorrista en una piscina de Segovia. - Foto: Rosa Blanco

Segovia perderá más de un millar de empleos de verano en comparación con las campañas de años pasados, según prevén las principales empresas de trabajo temporal; y eso como poco. Adecco publicaba su informe el pasado 19 de junio y ya calculaba casi 1.250 contrataciones menos que entre junio y septiembre de 2019 a pesar de que no pudo tener en cuenta una variable absolutamente trascendental que la Junta anunció ese mismo día, su acuerdo con la Federación Regional de Municipios y Provincias para «recomendar» la suspensión de las fiestas patronales en la región, con todo lo que mueven. Randstad, por su parte, ha decidido aplazar su informe hasta julio para conocer primero al menos cómo van las contrataciones de este mes e intentar afinar más su previsión; pero, en declaraciones a El Día, su director de estudios, Valentín Bote, ya va perfilando una horquilla de pérdida de entre el 30 y el 50% del empleo estival en comparación con la campaña del año pasado, suponiendo además «que la climatología sea favorable y no haya rebrotes», y sin haber tenido tiempo de valorar el impacto de la ausencia de fiestas patronales.

Camareros, empleados de comercio, socorristas, repartidores de alimentación y bebida, montadores de escenarios, equipos de sonido… Los trabajos más típicos de cada verano serán lógicamente los más afectados ahora en esta campaña que arranca tarde, con junio perdido casi por completo y con un volumen de actividad que nada tiene que ver con el de otros años. 

Cierto que siguen haciendo falta temporeros para las campañas agrarias y que, curiosamente, la ‘nueva normalidad’ ha generado nuevos perfiles laborales que ya han llegado a Segovia, como los de controladores de temperatura corporal en fábricas o desinfectadores de ropa en el sector textil, aparte de una mayor demanda de personal de limpieza en centros de trabajo, tiendas e incluso piscinas, donde el perfil del clásico socorrista se queda corto. Pero eso no basta para compensar todas las contrataciones que pierden las profesiones más tradicionales de estos meses.

La hostelería concentra buena parte del empleo de temporada que se va a perder este verano.La hostelería concentra buena parte del empleo de temporada que se va a perder este verano. - Foto: Rosa Blanco

Sólo por la caída de la demanda de camareros y cocineros ya se pueden perder cientos de contratos eventuales, dado que los establecimientos hosteleros aún deben cuadrar sus cuentas para recuperar los puestos estables afectados por ERTE (expedientes de regulación temporal de empleo). «Otros años para Semana Santa ya veías más o menos lo que podía haber de trabajo en verano y por estas fechas los empresarios lo solían pasar mal para encontrar camareros o cocineros», destaca el presidente de la Asociación de Camareros de Segovia, Pablo Martín. «El caso es que yo creo que hay buena disposición de los hosteleros para recuperar plantillas, pero hay mucha incertidumbre que igual se empieza a despejar este fin de semana, según la actividad que haya».

Cifras. Adecco basa sus previsiones en datos de la patronal de empresas de trabajo temporal y calcula que esta campaña de verano puede generar 6.712 contratos entre junio y septiembre en Segovia, 1.239 menos que en el mismo periodo de 2019 (7.951). Unas estimaciones que, como matiza en su informe, están «sujetas a que los planes de desescalada y vuelta a la llamada nueva normalidad sigan avanzando» sin rebrotes.

Rafael Francisco, director de la oficina de Adecco en Segovia, destaca que el incremento de la demanda de empleo ya se hizo notar en la semana previa al fin del estado de alarma. «Hemos recibido demandas de trabajadores para hostelería y otras actividades relacionadas como repartidores de alimentos, bebidas, helados… También nos está entrando campaña agraria, sobre todo para la zona del Carracillo, y luego también empresas de logística que siguen pidiendo gente por el tema del comercio electrónico», destaca. «Otra parte que entra todos los años por estas fechas es la de sustituciones de vacaciones para distintos sectores», y después están los perfiles citados «que no existían ni habríamos podido esperar nunca».

«El controlador de temperatura para los accesos a fábricas es un perfil que en realidad nos entró ya al comienzo de la crisis sanitaria y parece que va a seguir un tiempo», explica el director de Adecco en Segovia. No se exige cualificación específica, dado que se trata de medir la temperatura corporal de los trabajadores que entran en cada turno «con esos termómetros que son como pistolas», que miden la temperatura corporal a distancia y hacen que la labor de este empleado se centre básicamente en eso. Al estilo de los típicos controladores de acceso a eventos culturales o deportivos, pero con termómetro en mano en lugar de un lector de códigos de entradas.

«Una empresa textil nos ha pedido gente para la desinfección de ropa», añade Francisco. «Hay más demanda de trabajadores para limpieza y desinfección de instalaciones, y luego para trabajar en piscinas de comunidades de vecinos hay un perfil diferente: ya no se trata sólo de socorristas, sino de personas para limpiar las piscinas».

No obstante, el presidente de la Escuela Segoviana de Socorrismo, Luis Miguel Pascual, da fe de cómo ha caído la demanda de profesionales de su gremio. «Lo normal era que a mitad de mayo ya nos empezaran a entrar bastantes peticiones y aún no llevamos ni la mitad de otros años», lamenta. No en vano, aun son muchas las piscinas que se desconoce si abrirán, tanto públicas de gestión privada sin empresas dispuestas a explotarlas con las nuevas restricciones sanitarias o de aforo; o por comunidades que aún dudan si las llenarán esta campaña. «Un verano normal pueden trabajar más de 150 socorristas en Segovia y estos meses va veremos, espero que al menos se llegue al centenar», añade Pascual, «preocupado» además por que los socorristas puedan trabajar en condiciones. «Mascarillas, guantes, pantallas… la reanimación del ahogado debe hacerse ahora con balón resucitador y no vale uno de hace 20 años», cita como ejemplo.

El director de estudios de Randstad, Valentín Bote, igual que Adecco, destaca también que la campaña arranca tarde y con menos intensidad que otros años, en buena medida «porque el volumen de turismo extranjero será muy inferior». «En Alemania están recomendando que no vengan turistas a España, en Inglaterra también,» recuerda. «Incluso si eso cambiara y dijeran que no hay problema, probablemente ya llegarían tarde porque muchos turistas ya habrán contratado sus vacaciones, aunque siempre podríamos recuperar algo. Pero es que después en España tenemos a tres millones de personas con ERTE y un millón que ya ha perdido su empleo. Cuatro millones que han visto perder ingresos y pueden no viajar». Aunque ahí quizá Segovia pueda captar algo por visitantes que opten por un punto medio entre irse de vacaciones a lo grande y quedarse en casa, decantándose por turismo de proximidad, las clásicas excursiones de día que también aprecian la hostelería y el comercio.

En este contexto, «con todas las cautelas por la cantidad de incógnitas que hay todavía, a Segovia le aplicaría una horquilla de pérdida de entre el 30 y el 50% del empleo de verano». Randstad calculó al inicio de la campaña de 2019 que en Segovia se generarían entonces más de 2.400 contrataciones ligadas a los sectores de hostelería, comercio, transporte (incluye logística) y ocio y entretenimiento, así que ahora serían entre 800 y 1.200 menos. Esas cifran supondrían retrotraer la provincia al nivel empleo de verano que movía Segovia hace una década, según Randstad, y sin olvidar que la caída puede ser mayor por cuestiones como la ya citada de que en esa previsión no se computa aún el impacto de las fiestas patronales que no se van a celebrar. «Esperaremos a saber el dato de contratación de junio para dar unos datos más aproximados, en cualquier caso», matiza Bote, porque ahora mismo, la única variable asegurada para cualquier recuento es la incertidumbre.