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Galería de fotos de la operación antidroga en Segovia

Nacho Sáez
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Galería de fotos de la operación antidroga en Segovia

En La Mata, Rosuero, Gallegos, Fresno de Cantespino, Cerezo de Arriba y Arevalillo de Cega ha localizado la Guardia Civil plantaciones pertenecientes a la red internacional de tráfico de marihuana desarticulada en la 'Operación Albacos'. Seis lugares en los que esta organización criminal localizó lugares recónditos para que sus integrantes y la actividad pasasen desapercibidos. "Talaban pinos, colocaban las plantaciones en lugares de muy difícil acceso -cerca de pantanos o ríos para tener fuentes de agua cerca- y permanecían semanas viviendo en condiciones muy duras. Con nieve, lluvia, frío en campamentos de 'guerrilla'", ha explicado el teniente coronel de la Comandancia de la Guardia Civil de Segovia.

La colaboración ciudadana ayudó a destapar el entramado, pero la investigación resultó muy compleja y obligó a los agentes "a estar tirados en el monte durante días". Estos llegaron a utilizar drones y cámaras nocturnas de última tecnología, según el propio teniente coronel.

Las primeras detenciones se produjeron a finales del año pasado. Cuatro ciudadanos en situación irregular y desempleados que frecuentaban varias localidades de la provincia de Segovia y que mantenían reuniones de forma constante bajo numerosas medidas de seguridad. Con el objetivo de desmantelar la red al completo, el teniente coronel asegura que han trabajado "con bisturí" para no levantar las sospechas del resto de miembros de la banda cuando llevaban a cabo arrestos. Una intervención 'quirúrgica' que aseguran que han llevado a cabo con éxito y que incluso les ha merecido la felicitación del titular del Juzgado de Primera Instancia e Instrucción número 5 de Segovia.

21 de los 33 detenidos se encuentran ya en prisión provisional. La mayoría son albaneses, incluidos los situados en la parte más alta de la escala jerárquica de la organización, de la que también formaban parte personas de nacionalidad italiana, alemana, colombiana y española. Y solo tres mujeres, que se encargaban de alquilar viviendas y vehículos para el resto de miembros.

La seguridad la cuidaban con mimo hasta el punto de que crearon su propia empresa de alquiler de coches para abastecerse y al mismo hacer saltar las alarmas si las fuerzas y cuerpos de seguridad pedían información sobre alguno de los vehículos que utilizaban. Aunque también se movían por el agua gracias a una embarcación con motor fuera borda, incautada por la Guardia Civil junto a siete vehículos, un arma corta detonadora, maquinaria para el cultivo, 20.000 plantas de marihuana y 150.000 gramos de cogollos envasados al vacío listos para su exportación.

Varios países de Europa eran su destino, principalmente Alemania y Bélgica. Según la Guardia Civil, la organización tenía capacidad para cultivar y procesar para la venta más de 50.000 plantas de marihuana al año. Unos 1.500 de sustancia que custodiaban con técnicas paramilitares en medio de bosques aislados y con el único avituallamiento que les facilitaban otros miembros de la banda esporádicamente. La entrega duraba solo unos segundos. Aparcaban un vehículo junto a una carretera secundaria situada a varios kilómetros de distancia de la plantación.

En Jaén solo se podía acceder a la plantación mediante la mencionada embarcación, pero estaban provistos de todo. Crearon un sistema de riego por goteo para asegurar la máxima producción -incluso a través del corte de cauces de arroyos-, excavaban a mano balsas que llegaban a alcanzar decenas de metros cuadrados y almacenaban todos los plásticos necesarios para las plantaciones (tubos, macetas, cobertores...) en grandes excavaciones ocultas con mallas y ramaje que sujetaban con sacos terreros. Todo con la idea de volver a utilizarlas en nuevas campañas.