Cuando la sierra frenó a Filomena

Sergio Arribas
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Mientras Madrid quedó sepultada por la nieve, el frente frío apenas hizo cosquillas a Segovia capital y a su alfoz. ¿Cómo pudo ser? La sierra de Guadarrama fue su protector, gracias al efecto Föehn

Cuando la sierra frenó a Filomena

No se equivocó, como los buenos meteorólogos. Un par de días antes de la llegada de la borrasca Filomena, Adrián Escobar, el ‘hombre del tiempo’ de La 8 Segovia Cyltv, lo comentó en una conversación telefónica con El Día de Segovia. «No será una nevada histórica en Segovia capital, no será mucho, nada que ver con la de hace tres años», apuntó el creador de la web meteosegovia.es, que también se ‘mojó’ al augurar una fuerte nevada en la ciudad de Madrid. Aquella predicción no respondía a sus dotes de adivino, sino del análisis de las características de esta borrasca y su conocimiento de los fenómenos atmosféricos y la orografía de esta provincia. Adrián sospechaba que al llegar Filomena se produciría el ‘efecto Föehn’ y que las cotas más altas de la sierra de Guadarrama iban a servir de protección, pantalla o visera para que la nevada, que llegó a colapsar la capital de España, apenas se dejara sentir en la ciudad de Segovia y sus núcleos del alfoz.

Entre la tarde del viernes 8 de enero y del domingo 11 apenas se acumularon 2 centímetros de nieve en Segovia capital; en la misma cantidad que en núcleos de su alfoz, como La Lastrilla o San Cristóbal. Sin embargo, apenas 5 ó 10 kilómetros al norte hacia la meseta, la acumulación fue el doble. Cuanto más al norte, más nieve. En núcleos como Miguelañez, a 36 kilómetros de la capital, llegaron a acumularse entre 8 y 10 centímetros; en porcentaje similar a Cuéllar o Coca. La ciudad de Segovia fue una isla, en la que apenas nevó, rodeada en la meseta de un manto blanco, como lo recogió la imagen del satélite Sentinel.

UN MURO. ¿Cómo se explica el fenómeno? El frente Filomena avanzaba desde el Sur (S-Se). Antes de llegar a Segovia capital el frente se topó con la sierra del Guadarrama, con las cumbres de la Mujer Muerta y Peñalara, con montañas de más de 2.000 metros, que terminaron actuando como un muro. «Cuando la precipitación viene del sur, esta parte de la sierra actúa como un muro, actúa con un efecto secante, quita precipitaciones y lo que llega a Segovia es ya muy poco», apunta Escobar. No obstante, cuando sigue avanzando hacia el norte, «se genera un efecto rebufo y aumentan las precipitaciones, de ahí que haya nevado más en Cuéllar o Coca que en Segovia capital». No solo ha ocurrido esta vez con Filomena con la ciudad de Segovia y su alfoz. Otros pueblos serranos del nordeste de la provincia también han sido «protegidos» y no han sufrido una fuerte nevada gracias, en este caso, a la sierra de Somosierra, caso de las poblaciones de Duruelo o Riaza; mientras que en otros, no muy alejados de éstos, como Grajera o Fresno de la Fuente, ya en zona de meseta, la nieve fue abundante.

Cuando la sierra frenó a FilomenaCuando la sierra frenó a Filomena

¿Y cómo es que en localidades como San Rafael, al pie de la sierra de Guadarrama, Filomena llegó a provocar una acumulación de hasta 45 centímetros? «Aquí el efecto es al contrario —responde Escobar—. Si el frente viene del sur beneficia las precipitaciones, más que si procede del noroeste. El Alto del León está a unos 1.500 metros y San Rafael a 1.200. Hay un pasillo que permite  la entrada de borrascas que vengan del sur».

En la memoria de los segovianos, todavía permanece la gran nevada de la ‘Noche de Reyes’ de hace tres años, de 2018. Los primeros copos cayeron a las 21:50 del día 5 y no paró durante 38 horas seguidas. En estos tres días, las calles de la ciudad de Segovia acumularon 45 centímetros; la mayor nevada de los últimos 30 años. En aquella ocasión, la nevada llegó a la capital desde el norte (componentes noroeste y noreste), lo que implica «un viento favorable para la provincia de Segovia, de ahí las cantidades que se recogieron» indica Escobar.
El ‘efecto Föehn’ ocurre también con los frentes de lluvia que proceden del sur; donde la sierra también ejerce de muro de protección a la capital; de manera que «en la cara sur del sistema central puede llover mucho [Madrid] y en la cara norte tener un día de sol radiante». «Lo que ocurre es que con la nieve este episodio de Filomena ha sido aquí más llamativo. Basta ver en la imagen del satélite como Segovia y su entorno es casi un agujero negro, mientras hacia el norte aparece completamente nevado».

¿Han acertado los meteorólogos con Filomena? ¿Lo de Madrid era previsible? Adrián Escobar no duda en su respuesta. «Acertaron claramente. Pusieron avisos rojos en Madrid y desde hace una semana venían advirtiendo de que iba a ser una nevada histórica, con lo cual a nadie le ha tenido que pillar por sorpresa. Han caído en la capital de España entre 30 y 45 centímetros, según las zonas, pero, claro, ya con 10 centímetros todo se colapsó».

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