El arte sonoro alza la voz en el Reina Sofía

EFE
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El museo inaugura 'Disonata. Arte en sonido hasta 1980', muestra que ha sufrido una readaptación a los tiempos de la pandemia y que analiza el desarrollo del sonido como campo creativo, desde el inicio hasta el final del siglo XX

Los altavoces son una parte importante de la muestra tras tenerse que eliminar los auriculares. - Foto: Rodrigo Jiménez

El arte sonoro toma la palabra en el Museo Reina Sofía con Disonata. Arte en sonido hasta 1980, una muestra que revisa las distintas formas en que el sonido se ha metido de lleno en el mundo del arte y que incluye partituras de Jon Cage, instrumentos y un concierto de Andy Warhol y The Velvet Underground.

«Es una exposición no solo para el oído, sino para los cinco sentidos» explica el director de la pinacoteca, Manuel Borja-Villel, sobre esta muestra, que se inauguró ayer y que permanecerá en el museo hasta marzo de 2021.

Se trata de más de 200 obras, en las que además de grabaciones, también hay partituras, maquetas, manifiestos, fotografías y películas y artefactos de difícil clasificación, que guían al espectador en un recorrido cronológico por el siglo XX y a través de una de las facetas menos conocidas de las artes creativas: el arte sonoro.

Los visitantes miran con intriga los diferentes objetos expuestos.Los visitantes miran con intriga los diferentes objetos expuestos. - Foto: Marta Fernández JaraEl proyecto, que tenía que haberse inaugurado durante la pandemia, ha tenido que ser adaptado por la crisis sanitaria. Algunas piezas interactivas se accionan con el pie, en vez de la mano, y donde antes había auriculares ahora hay altavoces.

Este cambio ha convertido las salas del Museo Reina Sofía en una viva cacofonía de sonidos: «Al final ha resultado ser más real que la distribución aséptica de los cascos», defiende Borja-Villel. Hay obras de autores como Elena Asins, Ulises Carrión, Marcel Duchamp, Esther Ferrer, Jean Tinguely o John Cage.

Además de ejemplos pioneros de dadaistas y surrealistas, en la primera sala, la exposición analiza la aportación al arte sonoro de poetas, ingenieros y hasta arquitectos como Le Corbusier.

Ingenios de diversa procedencia.Ingenios de diversa procedencia. - Foto: Marta Fernández JaraEl francés, dirigió uno de los experimentos multimedia más interesantes en el campo, el Pabellón de la compañía Philips en la Exposición Universal de Bruselas de 1958, que está representado.

Los artistas sonoros reaccionaban en parte contra la «pureza» que los críticos musicales habían inferido a la música, algo que prácticamente llega hasta nuestros días, según señala la comisaria de la muestra Maike Aden.

Disonata reúne una serie de esculturas e instrumentos imposibles, probablemente la parte más curiosa de la muestra, y que cuestiona la frontera entre arquitectura y artes plásticas, o música, teatro y otras artes escénicas.

Aquí se encuentra Red Disc and Gong (1940), una escultura móvil de Alexander Calder, que se mueve entre el silencio y los sonidos aleatorios, y Cristal (1952/1980) un instrumento musical con forma de escultura de los hermanos de Bernard y François Baschet.

Varias obras se han dispuesto en solitario, como el artefacto de Nicolas Schöffer, el padre del arte cibernético, que arroja una bella combinación de luz, sonido y movimiento sobre las paredes y el techo. También pueden verse partituras de John Cage como muestra de la reacción de autores como George Brecht y La Monte, que siguieron el camino de la transformación de la música hacia gráficos y textos, con el objetivo de alcanzar la libertad interpretativa total.

 

Una experiencia ‘inmersiva’

Esta exposición también muestra obras más actuales y que entran en el territorio de la música popular con la película de arte experimental Rock My Religion, que refleja el grito de protesta del género punk ante el capitalismo exacerbado, y que incluye, entre otros, música de Sonic Youth.

En Exploding Plastic Inevitable (1966), en una sala completamente a oscuras, el espectador se puede acercar a uno de los espectáculos improvisados por Andy Warhol y The Velvet Underground. A medio camino entre la performance, la instalación y el concierto, y que puede considerarse como una de las «primeras obras de arte inmersivo», según relata Borja-Villel.

Disonata forma parte de un proyecto más amplio del Museo Reina Sofía que ahonda en las interconexiones entre arte y sonido, y que está formado también por la muestra Audiosfera. Experimentación sonora 1980-2020, que abre el 14 de octubre, y cuenta con un proyecto del Niño de Elche sobre la obra de Val del Omar.