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El legado inmemorial de nueve 'heroínas'

Agencias
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La Caja de las Letras del Instituto Cervantes recibe la herencia colectiva de mujeres relevantes en ámbitos como el arte, la literatura o la música

El legado inmemorial de nueve ‘heroínas’ - Foto: Chema Moya

Libros dedicados, un diccionario, grabados, un vestido de flamenco y collares son algunos de los objetos que nueve destacadas mujeres legaron ayer a la Caja de las Letras con motivo del 8-M, en un acto en el que se recordó al pueblo ucraniano y a la fallecida escritora Almudena Grandes.

El Instituto Cervantes celebró así el Día Internacional de la Mujer con una ceremonia en la que nueve personalidades de las letras y la interpretación -Cristina Iglesias, Gioconda Belli, Laura Restrepo, María Moliner (representada por su nieta Genoveva Pitarch), Aitana Sánchez-Gijón, María Vallet-Regí, Carmen Linares y Maruja Torres- depositaron sus respectivos legados en la antigua cámara acorazada.

La primera en entregar su tributo fue la nieta de la filóloga María Moliner, que dejó dos ejemplares del Diccionario del uso del Español en su primera y original edición y recordó cómo la obra de su abuela perdura en el tiempo.

La escritora nicaragüense Gioconda Belli recordó a Almudena Grandes y a la generación de su viudo, Luis García Montero, poeta y director del Cervantes, quienes, indicó, lucharon contra la invisibilización que las mujeres escritoras sufrieron durante siglos.

La aportación fue en parte una «promesa de legado», ya que tuvo que salir de su país al que no ha podido regresar y por eso donará dos libros, uno de Gabriel García Márquez y otro de Julio Cortázar. Incluyó también un ejemplar de su primer libro Sobre la grama y un colgante de mariposa.

Por su parte, la artista multidisciplinar Lita Cabellut hizo entrega de un ejemplar de Bodas de sangre ilustrado por ella, además de las botas que usó en su trabajo, ya que estrena un par con cada serie, y dedicó el acto a las mujeres de Ucrania, tras destacar la necesidad del arte en estos momentos de incertidumbre, además de asegurar que el Instituto Cervantes es el «guardaespaldas de la cultura».

El legado de Cristina Iglesias consistió en una edición en euskera de 1547 de Martín Hoyazábal con las coordenadas para viajar a Terranova para los pescadores vascos, así como cinco grabados que componen su obra escultórica Brújula de medianoche.

Pero, no solo libros fueron entregados en la Caja de las Letras. Así, la cantaora Carmen Linares destacó su orgullo por representar al flamenco en esta institución, donde dejó una antología que recoge todos los cantes que han creado las mujeres a lo largo de la historia de este arte, a lo que acompañó con un traje que llevó en el Teatro Monumental en 1997.

Una camisita que vistió tras nacer el célebre poeta colombiano José Asunción Silva y que fue legado a la familia de Laura Restrepo fue lo que aportó la escritora colombiana, mientras que la periodista  Maruja Torres, recordando a sus amigos Terenci Moix y Manuel Vázquez Montalbán, donó dos ejemplares de El peso de la paja y Los Mares del Sur, además de una obra suya, Esperadme en el cielo.

Lo mismo hizo la actriz Aitana Sánchez-Gijón, que donó un libro de Rafael Alberti, El hombre deshabitado, uno de los primeros montajes teatrales en los que ha tomado parte, además de un collar que usó en Un dios salvaje.

Y la científica María Vallet-Regí legó un ejemplar sobre biomateriales, otro sobre la misma materia pero para niños y la historia de la física y química polaca Marie Curie.