Un buen lugar para vivir

SPC
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Los habitantes del oeste de la Comunidad y de la Ribera del Duero se encuentran entre los que menos enfermedades respiratorias padecen de toda España al disfrutar de un aire más puro

Un buen lugar para vivir

Los habitantes del oeste de la Comunidad, a excepción del Bierzo, y aquellos que residen en el corredor de la Ribera del Duero, figuran entre los que menos enfermedades respiratorias padecen de todo el territorio nacional, con lo que se concluye que son también de los que mejor aire respiran. El mapa contrasta frente a los que viven en áreas tradicionalmente mineras, como la comarca berciana, donde los indicadores la sitúan entre los más preocupantes del escenario nacional.
Así lo establece el Atlas Nacional de Mortalidad en España (Andees), el más avanzado en su ámbito, que pretende ser una herramienta imprescindible para el estudio de la mortalidad en España durante el periodo 1989-2014 y que ha sido elaborado por el grupo de investigación ‘Bayesians’, de la Fundación Fisabio. El documento, consultado por Ical, pone particular énfasis en la distribución espacial y espacio-temporal de la mortalidad a nivel nacional, con desagregación geográfica municipal y estudiando por separado 102 causas de muerte.
En lo que se refiere a enfermedades respiratorias, Castilla y León es por lo general un buen lugar para vivir, pues todas las provincias se encuentran por debajo de la media, especialmente en el oeste y la Ribera del Duero, entre Soria y Valladolid.
El coordinador del Atlas, Miguel Ángel Martínez Beneito, explicó que los resultados se basan principalmente en un indicador de riesgo que estima la relación entre el número de muertes observadas por una causa de defunción y los fallecimientos que se esperarían según sus habitantes y las edades de los mismos. Así, la posibilidad de fallecer por motivos respiratorios es mucho mayor en pueblos mineros como Torre del Bierzo, con un 152% más de posibilidades, Folgoso de la Ribera, dos veces más, Bembibre, un 122, Toreno, un 115, o Fabero.
Martínez destaca que la labor de su equipo «ha sido poder sacar partido a los datos cuando éstos están desagregados de una forma tan fina como es el municipio, que sobre todo en Castilla y León es relevante, dado que es una Comunidad donde hay muchos muy pequeños y si se muere una persona de más o de menos por una enfermedad determinada eso puede hacer que el riesgo sea muy disparatado».
Por ello, no se estiman los riesgos de forma diferente en cada municipio, sino teniendo en cuenta las amenazas de los pueblos colindantes para hacer un promedio. «Conseguimos una malla de riesgos casi por comarcas y a partir de esto se obtienen mapas más o menos sensatos en territorios pequeños», destaca este profesor de Estadística de la Universidad de Valencia.
Cáncer de estómago.

Entre los puntos negros del estudio se encuentra un tipo de cáncer, el de estómago, con una alta incidencia en todas las capitales y grandes ciudades y sus alfoces, pero con especial énfasis, principalmente, en las provincias de Burgos, Palencia, Soria, norte de Zamora y León. Tal es el caso que municipios como Burgos se contabiliza un 105 por ciento más de riesgo que el promedio nacional y en Palencia, un 64 por ciento mayor. Lerma, Briviesca, Belorado o Miranda de Ebro, además de Medina del Campo y El Burgo de Osma reflejan igualmente cifras muy altas. En todas se supera el 50% de posibilidad de fallecer por esta causa.
También negativos son los resultados que arroja el cáncer de recto, con un 58 por ciento más de posibilidades en Burgos capital, un 31 en León y un 401 en Palencia. Por el contrario, CyL tiene similares a lamedia en cáncer de mama.