Profesores de bata blanca

Sergio Arribas
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¿Tienen los niños que desinfectar su propia mesa? ¿Cuánto tiempo es activo el virus en el papel? Enfermeras de Atención Primaria recorren colegios e institutos para resolver las dudas de los docentes.

La enfermera María Gil y varios profesores del IES Peñalara, a los que impartó su charla sobre la COVID-19. - Foto: Rosa Blanco

Acaba de levantarse de la silla que ocupará uno de sus alumnos. La posición del pupitre está marcada en una pequeña señal en el suelo. Y así todos en el aula, para mantener la distancia de seguridad. Acostumbrado a impartir él la clase, hoy se pone en el lugar de sus pupilos. Francisco Ortega, director del IES Peñalara, del Real Sitio de San Ildefonso, acaba de recibir, junto con una veintena de docentes del centro, que suma 400 matrículas, una clase formativa poco común, inimaginable hace solo unos meses. «Ya conocíamos algunos protocolos, pero el hecho de que esté aquí María colaborando con nosotros nos parece fenomenal».

El profesor se refiere a la enfermera de Atención Primaria, María Gil, asignada al centro de salud de San Ildefonso, que acaba de informar al profesorado sobre las medidas de promoción de la salud y prevención de la transmisión de la infección por la COVID-19. En teoría, María será también la profesional sanitaria que el equipo directivo del IES Peñalara tendrá de referencia; esto es, a quien telefoneará en caso de dudas o si se presenta un caso sospechoso de contagio.

Además de María, otro medio centenar de profesionales de Atención Primaria, según la Gerencia de Salud, han impartido —o lo harán en los próximos días— charlas formativas en 76 centros para informar a los equipos directivos y profesado sobre medidas para impedir el contagio comunitario.

Conceptos básicos sobre coronavirus, medidas de prevención y protección individual, también de higiene y limpieza, medidas organizativas del centro o la actuación a seguir al detectar síntomas en un alumno, docente o personal de servicios son algunos de los temas que se imparten en estas clases; en las que se busca también «que los profesores sientan que están apoyados por los profesionales sanitarios».

María acabó su carrera en 2012 y tras dos años ejerciendo la enfermería en el Reino Unido, regresó para ejercer su labor en el centro de salud de San Ildefonso, donde trabajó en primera línea en los peores días de la pandemia y donde hoy sigue ejerciendo la profesión. La del IES Peñalara es su tercera charla tras las impartidas en el colegio de Valsaín y el ‘Agapito Marazuela’, también en el Real Sitio. Precisamente, en este colegio el positivo de uno de los alumnos de primero de Primaria ha puesto en cuarentena a sus 19 compañeros de clase.

De su paso por las aulas, María ha detectado la «lógica preocupación» de los profesores  porque «garantizar la seguridad de todos los escolares y estudiantes es difícil».

Las preguntas más recurrentes se refieren a limpieza y desinfección en aspectos de rutina diaria, cuestiones que antes de la pandemia no pasaban por la mente de los tutores; del tipo de si se puede o no utilizar los percheros de forma común, si los estudiantes tienen que desinfectar su propia mesa o si el profesor puede llevarse a casa los exámenes en papel para corregirlos. «El material que utilicen los niños debe ser propio, igual que los abrigos, lo suyo es que los pongan en sus sillas», aclara María, que precisa cómo «cuantos menos fómites mucho mejor»; entendido por fómites los objetos que si se contamina con algún patógeno viable —como bacterias, virus, hongos o parásitos—es capaz de transferir ese patógeno de un individuo a otro.  «Cuanto menos utensilios usen, mucho mejor, por eso es mejor para un examen el uso de la tecnología al papel, que requiere un día para estar totalmente desinfectado», comenta la enfermera. 

Síntomas en clase. Buena parte de las preguntas han ido dirigidas a profundizar sobre el protocolo a aplicar en caso de detectar síntomas en el horario lectivo; teniendo en cuenta que los padres — comprometidos a medir la temperatura a su hijo antes de llevarlo a la escuela—, deben dejarlo siempre en casa ante la más mínima sospecha de infección. En el caso, por ejemplo, de detectar a un alumno con síntomas el profesor, provisto de un EPI, debe aislarlo en un aula COVID, previamente desinfectada y contactar con los padres para que lo recojan. La enfermera de referencia del centro pedirá la lista de ‘contactos estrechos’ del niño, quienes también se pondrán en cuarentena y se les practicará una prueba PCR. «El colegio puede ponerse en contacto con nosotros y les aclaramos cualquier duda. La confianza en el centro de salud tiene que ser plena», añade María.

El director del IES Peñalara subraya que el equipo directivo «ha tenido una dedicación del 140%» mientras que los 45 profesores del centro «han respondido muy bien. Al final no dejan de ser 40 aulas con 30 mesas por cada una… estamos hablando de mover y almacenar 1.200 muebles y todo eso en cinco días, porque las últimas instrucciones, de uso de mascarillas y distancia de seguridad, nos trastocó todo lo que teníamos preparado». «¿Miedo a que haya un contagio? Claro que lo tenemos, lo irresponsable sería pensar que es algo imposible», confiesa el director.

Los cuatro pilares Anti-Covid. El uso de mascarillas, la distancia de seguridad —de al menos 1,5 metros—, la ventilación de las aulas y la desinfección. Son los cuatro pilares básicos a cumplir para evitar el contagio, según la enfermera María Gil, que precisa: «el lavado de manos y el uso del gel tiene que estar en nuestro día a día. Cada vez que se entra a una sala, cuando se sale a comer o al patio, cuando se entregue un documento, antes y después siempre hay que lavarse las manos».