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"En La Palma puede haber también fisuras en el fondo marino"

Nacho Sáez
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El segoviano Javier González Sanz, investigador del IGME-CSIC, estudiará la composición de las lavas del volcán canario y advierte de que las tierras arrasadas por las coladas "serán estériles durante muchos años".

"En La Palma puede haber también fisuras en el fondo marino"

Al menos dos geólogos segovianos (Juana Vegas y Carlos Lorenzo Carnicero) se encuentran sobre el terreno para realizar el seguimiento de la erupción del volcán de La Palma. Una intensa labor que, sumada al cansancio acumulado con el paso de los días, les ha llevado a aparcar las entrevistas con los medios de comunicación. Espera en cambio su turno para viajar a la isla canaria otro investigador científico segoviano del Instituto Geológico y Minero de España (IGME-CSIC), Javier González Sanz, que curiosamente iba a participar estos días en unas conferencias por el décimo aniversario de la erupción del volcán de El Hierro. « Gran parte del personal que iba a ir está trabajando a destajo en La Palma así que se ha tenido que suspender», contaba este miércoles desde Lisboa, adonde había acudido para abordar proyectos europeos pero sin perder de vista lo que es el acontecimiento del año.

Tiene una lista de las tareas que es probable que le toque afrontar.  Entre ellas, el estudio de la composición de las lavas. «Para saber cuál es el tipo de volcanismo que se está produciendo. Su composición química y minerológica nos permite determinar qué tipo de erupción se está produciendo, qué tipo de magma está saliendo por el volcán…», explica. De momento, señala, nada está descartado. Ni siquiera que se puedan abrir nuevas bocas. Sí que está claro que la llegada de la lava al mar va a provocar que la isla le gane terreno al agua, donde se desarrollan ahora buena parte de las investigaciones. Y no solo por la formación de una delta o la emisión de gases tóxicos. «Puede haber fisuras en el fondo marino por las que estén saliendo gases. A veces se han producido emisiones submarinas tan profundas que no hemos sido conscientes de que se estaba formando un volcán nuevo porque no llegaban señales a la superficie. Podría suceder», asevera González.

Mientras en tierra la destrucción se ha apoderado del paisaje. «Las cenizas son bastante fertilizantes para los campos, pero en las zonas donde hay coladas de lava van a ser estériles para cultivos durante muchos años». Y todo ello sin que se sepa cuándo va a cesar la erupción. «Se están haciendo estimaciones a partir de las erupciones que se han producido desde hace cientos de años, pero eso no es ciencia cierta. No es matemática segura. Todo va a depender de cuánto magma se inyecte en la cámara magmática desde el manto de la tierra, de cuánto gas tenga esa cámara magmática que puede hacer que ascienda ese magma a la superficie. Sigue habiendo terremotos. Puede pasar a ser más explosiva o efusiva pero muy difícilmente acabará en los próximos días», razona este investigador segoviano del IGME-CSIC, que además es doctor en Geología.