TRIGO LIMPIO

Luis Miguel de Dios

Escritor y periodista


Renault

02/06/2020

Los rumores, bulos y filtraciones que llegaban sobre el futuro de Renault y Nissan en Castilla y León trajeron días de preocupación y zozobra a esta tierra, sobre todo a Valladolid, Palencia y Ávila. ¿Cierres?, ¿reducción de plantilla en momentos tan difíciles como los actuales? Desde las autoridades y los sindicatos se trasmitía tranquilidad. Había confianza en que las medidas que se anunciaban no iban a afectar a las fábricas de aquí. Cuando se dieron a conocer oficialmente los planes de las dos multinacionales se comprobó que esas impresiones positivas se correspondían con la realidad. Es decir, Renault no iba a despedir a nadie ni en Valladolid ni en Palencia (ni en Sevilla) y, además, mantendrá la producción prevista. Y la Nissan abulense se salvaba de la quema dramática que va a suponer la desaparición de las factorías catalanes con miles de empleados a la calle. Claro que la Nissan de Ávila ya no hace furgonetas, sino que se ha convertido en una fábrica de repuestos. A los trabajadores les costó admitir este cambio, pero se ha visto que era la única forma de salvar la planta. Si se negocia bien y todos ceden algo, los resultados suelen acompañar. En Renault la tradición negociadora viene de lejos, casi desde los años 70 cuando las famosas y duras huelgas que supusieron el cierre de las naves y la paralización de Valladolid. Desde entonces, y pese a los inevitables choques, se han registrado avances importantes, tan importantes que, para muchos observadores, Renault puede ser considerada un modelo en la cultura del pacto y del diálogo social. La empresa ha suavizado sus posturas iniciales y los sindicatos, especialmente UGT y CCOO, han demostrado que, además de protestar y convocar paros, saben firmar acuerdos y hacer que se cumplan.

Renault y Nissan Ávila han superado una situación complicada. Y si lo han hecho ha sido por las siembras anteriores. Nadie ha regalado nada, pero los intereses comunes, el futuro, le han ganado la batalla al egoísmo de cada parte. Una gran lección. ¿No podían copiarla Gobierno y oposición, los políticos, ahora que es más necesario que nunca tratar de buscar juntos soluciones para todos?