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Fernando Aller

DESDE EL ALA OESTE

Fernando Aller

Periodista


El bulo

30/09/2022

Nadie podía imaginarse que el ejercicio de la política pudiera caer tan bajo. Es cierto que como toda generalización, lo anterior es falso. El problema está en que la parte oscura de una actividad necesaria para el desarrollo social y la convivencia, está dejando de ser la anécdota y se ha convertido en la esencia. El bulo está ganando la batalla a la verdad y la reflexión sucumbe ante la ocurrencia y el improperio. Hay muchos culpables de esta degradación y posiblemente todos hemos de repartirnos la culpa.
En el ranking de culpables hay que situar en primer lugar, lógicamente, a los autores, a los políticos, que tienen la obligación de respetarse a sí mismos y a quienes representan. Y no es así. Un ejemplo destacado lo tenemos en Castilla y León, donde el vicepresidente Gallardo, de Vox, compite denodamente en el podio nacional de la chulería, la insensatez y la simpleza con Isabel Díaz Ayuso. Nunca en la historia de la autonomía de Castilla y León algún político de esta tierra había suscitado tal grado de interés por parte de los medios de comunicación con sede en Madrid. Y no es para estar orgullosos.
Bochornoso ha sido también estos días el caso del diputado de Ciudadanos, Edmundo Bal, quien se vino arriba pidiendo el cese de Irene Montero tras leer en un wasap que la ministra había defendido la pederastia en sede parlamentaria. Como es sabido, esta comunicación procedía de una manipulación de Vox que Bal quiso creerse a pies juntillas sin mayor contraste. Le salvaba el día laboral.
Los medios de comunicación no son ajenos a este estado de degradación de la política. Ahora proliferan nuevos e irresponsables medios de comunicación que compiten groseramente por el golpe de efecto, ese que suma puntos de audiencia y desprecia la ética, concepto que seguramente se sigue enseñando en las facultades de periodismo.
No cabe excluir en la atribución de culpa, y posiblemente no en el último lugar, a cada uno de nosotros individualmente. El teléfono se ha convertido en el medio de comunicación más utilizado. Nos hemos convertido en Edmundos Bal del titular, de la comodidad intelectual ante aquello nos llega y del desprecio al esfuerzo de la lectura, reflexiva y crítica. Carne de cañón para desaprensivos.