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Tres meses de ayuda y cansancio en Polonia

lukasz Olender (EFE)
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La fatiga ya comienza a hacerse visible entre los voluntarios que siguen dando la bienvenida a los miles de refugiados que llegan desde Ucrania

Casi 3,7 millones de ucranianos se han desplazado hasta el país vecino, aunque 1,7 millones han vuelto. - Foto: Manuel Bruque (EFE)

Tres meses después de la llegada masiva de refugiados ucranianos a Polonia, casi 3,7 millones de los que 1,7 millones han vuelto a su país, los ciudadanos mantienen sus deseos de ayudar pero el cansancio empieza a hacerse visible.

«Apreciamos cierta fatiga y una caída de las donaciones, pero era difícil imaginar que todos seguirían reaccionando de modo tan positivo después de tres meses. Además, la inflación es alta y hay otros factores que hacen que la ayuda sea más difícil», asegura Maciej Dubicki, portavoz de Caritas.

«Ahora todo el mundo tiene que mirar lo que le queda en la cartera y cómo puede ayudar. Sin embargo, la ayuda, ya sea con dinero o mediante voluntariado, sigue siendo elevada», agrega Dubicki.

Katarzyna Ordon-Har?acz, que trabaja en una oficina en Sanok, una ciudad cercana a la frontera polaco-ucraniana, afirma que el voluntariado fuera de sus horas de trabajo a tiempo completo es una tarea complicada. Allí los voluntarios preparan comida, camas, dan la bienvenida a los refugiados y ayudan a mantener el centro. «Era cansado, especialmente porque tenía que trabajar por la tarde y por la noche. Una vez tuvimos que preparar provisiones para 50 personas que iban a ser trasladadas a otro sitio. En un día podía haber solo 4 o 5 personas abandonando el centro, así era más fácil, pero otros días llegaban autobuses con 40 o 50», cuenta.

Caritas Polska es la organización benéfica más grande de Polonia. Gestiona 22 centros y los refugiados pueden acudir a ellos para pedir ayuda material y social, pero también «para aprender polaco o si necesitan un lugar donde quedarse», afirma Dubicki.

Según este portavoz, en las primeras semanas de la guerra Caritas sirvió 1,5 millones de raciones de comida y proporcionó más de 20.000 toneladas de ayuda humanitaria directamente a Ucrania.

«De momento vemos que hay más gente que regresa a Ucrania de la que llega, pero no sabemos cómo será la situación en unos meses. Con el otoño y el invierno puede que mucha gente quiera venir por las dificultades económicas» en su país, aventura Dubicki.

Sin descanso

Pero muchos de los voluntarios se muestran fatigados. Svitlana Chystiakova codirige uno de los centros asistenciales de Varsovia, y admite que la ayuda a los ucranianos se llegó a convertir en una ocupación a tiempo completo. «Todos nosotros tenemos una vida profesional y privada que en los últimos meses dejamos de lado de algún modo. Así que estamos cansados y, aunque queramos continuar con el trabajo, necesitamos un descanso», revela.