Ni 'chocho', ni 'chichi', ni 'chirla'. Se llama vulva

María Albilla (SPC)
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Designar a las cosas por su nombre es el punto de partido para que las mujeres descubran y conozcan su cuerpo y se puedan cuidar mejor

Ni 'chocho', ni 'chichi', ni 'chirla'. Se llama vulva

Lección número uno para conocer tu cuerpo. Llamar a las cosas por su nombre. Los eufemismos pueden servir para bromear contando un chiste, pero para conocer nuestro cuerpo y tratar los trastornos ginecológicos hay que llamar a las cosas por su nombre. Pues eso, ni patata, ni pepe, ni chumino. Vulva, con naturalidad, porque es el término que se utiliza para referirnos al «conjunto de estructuras que vemos por fuera de los genitales femeninos» y no es lo mismo que vagina, que es el «conducto que se extiende desde la vulva hasta la matriz».

Así lo explica la ginecóloga Lorena Serrano, que asegura que las mujeres no conocen su cuerpo tan bien como piensan, pese a lo importante que es para poder cuidar de su salud. Y anima, después de poner nombre a la vulva, a mirarla para descubrirla. «Nos han hecho creer que es fea, que está sucia, que huele mal... y muchas veces no sabemos ni identificar las estructuras que la componen», explica. Y es que esto le sucede muchas veces en la consulta con personas que la confunden con la vagina. «Hay que perder el miedo a mirarse porque lo que tenemos es completamente normal», agrega. ¿Lo bueno? Que sí nota que las generaciones más jóvenes van perdiendo ese pudor.

También aprecia la doctora Serrano que la salud femenina ahora sí es una prioridad tras décadas de olvido. «Pero, sin embargo, a día de hoy todavía es necesario que digamos que el dolor de regla no es normal, que hay que consultar al médico si estas no son periódicas... Y, por supuesto, luego está el tema de la sexualidad, que históricamente  ha sido un tema tabú y que científicamente apenas interesaba. Así que es el momento de dar la importancia que tiene, porque dentro de la ginecología hay mucho más allá del embarazo y la búsqueda de este. Tarde o temprano todas vamos a tener alguna alteración de este tipo», explica.

Para la doctora, tener información es esencial para tener también una buena salud y, por eso, ha escrito Conócete bien, cuídate mejor. La guía definitiva para que toda mujer descubra su cuerpo (Planeta), un volumen necesario porque en pleno siglo XXI sigue habiendo demasiados mitos, tabúes y desinformación que pueden confundir a las mujeres. «¡Todavía he escuchado en ocasiones que menstruar es una manera de desintoxicarnos! Esto me hizo reflexionar mucho, la verdad», explica.De ahí que dedique  un amplio capítulo a Todo sobre la menstruación.

Que los anticonceptivos hormonales llevan a aumentar de peso o que con el sexo oral no te puedes contagiar de una enfermedad de transmisión sexual son otros aspectos que suelen causar confusión, según la doctora. Y, en muchos casos, aquí entran en juego las redes sociales, explica. Como en tantos otros aspectos, estas plataformas ofrecen un acceso rápido a la información cuando se necesita, pero, por contra, nunca sabes muy bien qué fuente se está consultando «o quizá se está contando un caso, una experiencia personal que no es representativa de lo que le puede pasar al resto. Por eso siempre hay que buscar la evidencia científica», recalca.  «Que en salud, como de fútbol y política, todo el mundo habla», agrega.

Educación

En plena era de la información hay también mucha desinformación y Serrano apunta que hay chicas y mujeres que llegan a la consulta preocupadas porque no llegan al orgasmo con la penetración y se piensan que les está pasando algo. Considera que los niños ahora mismo tienen más información por internet que por los canales educativos y tienen acceso al porno sin que nadie les explique que lo que sucede en esas producciones no es así, que no es lo que se puede esperar de la sexualidad. «Tienen que entender lo que es la sexualidad de la mujer y que no es un copia pega de la sexualidad del hombre».

Este tema está siendo recurrente en los últimos meses al hilo de las cada vez más frecuentes denuncias por agresión sexual entre menores y, muchas veces, en manada. El fiscal de sala coordinador de menores, Eduardo Esteban, alertaba hace unos días, precisamente, de que cada vez son más los niños y adolescentes que acuden a la pornografía «como si fuera un tutorial» que sustituye a la educación sexual y apuntaba que esta banalización puede estar detrás del aumento de los delitos contra la libertad sexual.

Estrechamente relacionadas con el sexo están las infecciones de transmisión sexual (ITS), las cuales «puedes contraer si tienes sexo. Así de simple», concreta Serrano. Según datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS), durante 2020, 82 millones de personas en todo el mundo se contagiaron de gonorrea, una enfermedad que aunque parezca que solo era de piratas decimonónicos, está causada por una bacteria muy hábil para desarrollar resistencia a los antibióticos. Y así, Serrano plantea la siguiente pregunta:¿cómo puede ser que la incidencia de las ITS en vez de bajar suba exponencialmente con tanta información y libertad que disponemos? Pues, precisamente, el silencio suele estar detrás de ellas, ya que se piensa que son algo de personas promiscuas, pero no es así.

A consulta

Para la ginecóloga, tener información, conocer nuestro cuerpo, es esencial para poder detectar cuando algo no va bien y poder acudir al especialista. ¿Es peor ir a la revisión anual del ginecólogo o al dentista? «Sin duda, es pero el dentista», bromea, aunque comprende, como mujer, que cuando  vas al ginecólogo realmente te sientes en una situación de vulnerabilidad porque estás exponiendo algo muy íntimo, como son tus genitales, reconoce. «Pero hay que perderle el miedo. Hay que entender que las revisiones son necesarias y que hay que hacerlas de la manera más natural posible», concreta, porque conocer y hacerse los controles periódicos son la mejor manera de prevenir.