El hospital del olvido

A.M.
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Construido sobre el solar donde se encontraban las ruinas de la antigua iglesia de San Agustín, donado por el Ayuntamiento, se inauguró el 9 de febrero de 1948 y permaneció abierto 60 años

El primer director del hospital, Carlos de la Fuente, y la jefa de enfermeras, Victoria Martín, segunda por la izquierda, en 1955 - Foto: D.S.

En la memoria de cientos de segovianos permanecen aún presentes imágenes vinculadas con el que fuera Hospital Policlínico, antiguo ‘18 de julio’, que cumplió su misión como centro hospitalario público, durante 60 años, compartiéndola después con el Hospital General, a partir de 1974, hasta que la Junta de Castilla yLeón, con competencias en Sanidad, ordenó su cierre definitivo, en 2008.   
Su construcción, sobre un solar,   cedido por el Ayuntamiento, donde se encontraban las ruinas de la antigua iglesia de San Agustín, de un cuartel de infantería y una parcela sobrante de vía pública delante de la entrada principal del templo, coincidió de lleno con el llamado ‘baby boom’, el fenómeno demográfico entre 1946 y 1964, por lo que los principales episodios en la mente de una buena parte de ciudadanos se encuentra la referencia de haber nacido allí o haber dado a luz. 
No obstante, su verdadera prueba de fuego le sobrevino el 15 de junio de 1969, cuando le fueron llegando decenas de heridos tras el hundimiento de un comedor en el complejo ‘Los Ángeles de San Rafael’, que se saldó con 58 muertos y más de un centenar de afectados, la mayoría con graves lesiones traumatológicas.  
Entonces se cumplían 21 años de  la inauguración del ‘Sanatorio Policlínica 18 de julio’ de la ‘Obra Social 18 de Julio y Cruz de los Caídos’, en pleno fervor franquista,  que contó con la bendición de quien era obispo, Daniel Lorente, el 9 de febrero de 1948, siendo director el médico Carlos de laFuente y jefa de enfermeras Victoria Martín Pesquera.    
proyecto. Tras ser sacada a subasta la obra se adjudicó a Hijos de Pablo López  por dos millones de las antiguas pesetas, y el proyecto de ejecución, en el mes de junio de 1942, al arquitecto Francisco Fernández Vega, considerándose como «una obra de gran envergadura asistencial y dependiente de la Delegación Nacional de Sindicatos». De ahí que recibieran la herencia, ya en democracia, la Federación Empresarial segovia (FES) y los sindicatos UGTy CC.OO, como destinatarios del patrimonio sindical, pero que rechazaron, por contar con inmuebles suficientes, siendo su actual depositario el Ministerio de Trabajo y Economía Social, convirtiéndose en un hospital en el olvido, con ventanas abiertas, juntas en la fachada de los antiguos quirófanos en las que crecen las plantas y total abandono. 
Si la llegada de la dinastía Borbónica a España, en el siglo XVIII, había abierto el camino para un nuevo modelo de asistencia sanitaria basado en el análisis de los aspectos socio-económicos de la salud, momento en el que se establecieron pautas que marcan el actual sistema sanitario español, como asegura la diplomada en enfermería y licenciada en Historia del Arte Araceli García Esteban,  autora del libro ‘De los centros de acogida a las instituciones sanitarias’,en el Policlínico se escribieron varias páginas de la sanidad pública segoviana con un hito importante, la creación de la Escuela de Enfermería, en 1973, como filial de la Escuela del Hospital Puerta de Hierro, que hoy se reivindica nuevamente, una vez desaparecida.   
García Esteban relata varias etapas del Policlínico. El inmueble partió con una distribución de servicios, como cocinas y lavanderías, en el semisótano; en la planta noble, consultas, salas de espera, rayos x, dirección, administración, salas de juntas, biblioteca y laboratorio; mientras las salas de cirugía, con 30 camas y dos quirófanos, se encontraban en la segunda planta. 
La tercera estaba ocupada pormaternidad y niños, con cinco camas, así como paritorios, y la terraza se concebía como solarium «para hombres y mujeres». 
En mayo de 1958 se inició la primera reforma importante de ampliación, realizada por el arquitecto Pedro Escorial, que contemplaba la construcción de nueva nueva planta sobre la terraza, cubriendo el edificio con teja. Se aumentaron los quirófanos y se alcanzó la cifra de 155 camas, aparte de trasladar la puerta de entrada a la fachada lateral. 
Con el Hospital General en pleno auge, cuando se cumple el 50º aniversario de su apertura, en 1999, el Policlínico está al 100%. Se encontraban en funcionamiento los servicios de geriatría, hospital de día geriátrico, psiquiatría, zona quirúrgica, sala de cirugía, rayos x, laboratorios, consultas –cardiología, digestivo, obstetricia, cirugía, traumatología–, centro de orientación familiar (COF), administración, citaciones, cafetería, servicio de urgencias de atención  primaria (SUAP), así como todos los servicios de cocina y mantenimiento, que cuidaban  cada día de su perfecto funcionamiento.
Durante el verano de 1999 se llevaron a cabo nuevas reformas para ubicar las consultas de medicina general, ubicándose allí el Centro de Salud para los vecinos del recinto amurallado.
Pero al centro le llegó su desescalada, a partir del año 2003, coincidiendo con la finalización de las obras de ampliación del Hospital General, comenzaron a ser trasladados los servicios, de forma sucesiva, lo que le llevó a su progresivo abandono, aunque durante el periodo de 2003 al 2007, los espacios desalojados fueron ocupados, de forma provisional, por el Servicio Territorial de Sanidad,  el servicio de mamografías y el 112. Estaba la suerte echada. 
Desde el antiguo Insalud, poco antes de las transferencias, se trató de crear un centro de estancias medias,  ya que Segovia es la única que carece del conjunto de Castilla y León, pero no se llegó a llevar a cabo. Se registaron protestas de los vecinos del recinto amurallado, cuyo consultorio se instaló provisionalmente en el Hospital de La Misericordia, y finalmente en el Centro de Salud Segovia III. 
Ante una pregunta parlamentaria, en marzo de 2008, del entonces procurador socialista por Segovia, David Rubio,  donde se interesaba por conocer si la Junta de Castilla yLeón iba a mantener los servicios actuales, el Gobierno que presidía Juan Vicente Herrera respondió que «antes de decidir su destino, y para conocer la viabilidad, es necesario realizar un estudio estructural (...) es imprescindible determinar  la seguridad del edificio antes de decidir la prestación de cualquier servicio». Añadía que  «para hacer este estudio es necesario vaciar el edificio; por eso, lo primordial ahora es encontrar una adecuada ubicación para los servicios allí situados». 
Aunque consejeros de Sanidad hablaron de reabrirlo como centro psiquiátrico o ingresos de enfermos crónicos,  incluso con gestión privada, el argumento del Ejecutivo autónomico para no hacerlo ha sido el de problemas estructurales del inmueble.  
El calculista de estructuras Rafael Moltó, que realizó un informe hace diez años, señala que la cimentación necesita rehabilitación, que podría ser costosa, aunque no sufre problemas graves, y el interior está deteriorado por falta de uso y cuidado en este tiempo.