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BBVA, un año como miembro fundador de la alianza bancaria de cero emisiones

Redacción
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Los miembros de la alianza se comprometen a que en 2050 sus carteras de crédito e inversión sean neutras en emisiones netas de gases de efecto invernadero

BBVA, un año como miembro fundador de la alianza bancaria de cero emisiones

El 21 de abril de 2021, 43 entidades financieras de todo el mundo se unieron y formaron la  alianza bancaria de cero emisiones netas (Net-Zero Banking Alliance: NZBA, por sus siglas en inglés). BBVA celebra su primer aniversario como miembro fundador liderando avances del sector financiero en esta transición hacia un mundo más sostenible. Hace un año, los bancos de esta alianza internacional se comprometían a que todas sus carteras de crédito y de inversión fueran neutras en emisiones netas de gases de efecto invernadero en 2050 como fecha límite, en línea con los objetivos del Acuerdo de París. Además, el impacto directo de su actividad también tendrá que ser neutro, algo que BBVA ya ha conseguido en 2020. Desde su fundación, se han unido a esta alianza un total de 111 bancos que representan 40 países y el 38% de los activos bancarios mundiales.

 «Nuestro mundo necesita más ambición, y un esfuerzo conjunto global como el de la NZBA, para acelerar el cambio hacia una economía de cero emisiones netas en 2050. En BBVA, ya somos neutros en emisiones de CO2 por nuestra propia actividad y queremos serlo también en emisiones indirectas, teniendo en cuenta las de nuestros clientes», declaraba entonces el presidente de BBVA, Carlos Torres Vila. «Queremos liderar esta transformación acompañando a la sociedad en su transición hacia un futuro más sostenible», subrayaba.

BBVA ya había explicado un día antes de la creación de esta alianza sus objetivos. «Hoy anunciamos el compromiso de BBVA de ser neutro en emisiones de carbono en el año 2050. Con ello adelantamos en 20 años el escenario base del Acuerdo de París», anunciaba el 20 de abril de 2021 Torres Vila, en la Junta General de Accionistas.

Objetivos sólidos, ambiciosos y basados en la ciencia

Con esta alianza, BBVA (como todos los miembros fundadores) se comprometía a fijar metas intermedias de descarbonización para el año 2030, con el objetivo de alcanzar el objetivo final de cero emisiones netas en 2050. Al firmar, los bancos aceptan un conjunto de objetivos que son sólidos (identificando las reducciones de carbono en los sectores económicos prioritarios); ambiciosos (en consonancia con el escenario más exigente del Acuerdo de París); y basados en la ciencia. En línea con este compromiso, el banco ya había adelantado que dejaría de financiar actividades relacionadas con el carbón antes de 2030 en los países desarrollados y antes de 2040 en el resto.

En noviembre de 2022, una vez que todos sus miembros fundadores hayan establecido sus objetivos intermedios a 2030, la NZBA publicará su primer informe de progreso colectivo. BBVA ya anunciaba un año antes las cuatro industrias intensivas en emisiones de CO2 que se iban a ver afectadas. El banco reducirá, entre 2020 y 2030, la intensidad de carbono de su cartera crediticia en un 52% en generación eléctrica; un 46% en la fabricación de automóviles; un 23% en la producción del acero; y un 17% en la producción de cemento. Estos sectores, junto al carbón, representan el 60% de las emisiones de CO2 mundiales.

«Los bancos deben emprender una enorme cantidad de trabajo interno, que incluye la alineación de las líneas de negocio, el establecimiento de procesos de recopilación de datos y de información, la implicación del consejo de administración y de los accionistas; así como la gestión de un panorama normativo en evolución. También requerirá que los bancos se comprometan de forma proactiva con sus clientes», explica en su documento Vision for change, hecho público en este aniversario por la NZBA que recoge la posición común de sus miembros.

BBVA ya es neutro en emisiones netas de gases de efecto invernadero por su actividad directa (esto es, por sus operaciones propias) gracias al uso de energía renovable y a la compensación de toda la huella de carbono con proyectos mitigadores de CO2. Tras todo un año de anuncios y compromisos, era el propio Dow Jones Sustainability Index el que reconocía el pasado 2 de febrero de 2022 a BBVA como el banco más sostenible del mundo, junto a una entidad coreana.

La NZBA, que nace en el seno de la iniciativa financiera del programa medioambiental de las Naciones Unidas (UNEP FI, por sus siglas en inglés), reconoce el papel crucial de los bancos en apoyar la transición de la economía real para alcanzar la neutralidad de carbono, algo que sólo será posible si los clientes y otros 'stakeholders' también ejercen su papel. Asume este compromiso, «con la expectativa de que los gobiernos avancen para asegurar que los objetivos del Acuerdo de París se cumplen». Además, permite a las entidades cooperar en acelerar el desarrollo de las herramientas y metodologías necesarias en esta transición.

Para garantizar que la transición neta cero se coordine en todo el mundo, «la alianza espera que los supervisores de los bancos centrales se alineen con marcos y metodologías coherentes, proporcionen mandatos de estabilidad específicos centrados en el clima y establezcan unas condiciones de igualdad a nivel mundial que aborden los desequilibrios entre los países desarrollados y los países en desarrollo. La alianza también depende de las empresas que fomenten el desarrollo tecnológico innovador y busquen nuevos productos y servicios», según recoge también Vision for Change.

 Los grupos de la sociedad civil, de las organizaciones de investigación y de las universidades son asimismo importantes en la NZBA a la hora de aportar retos, construir metodologías, realizar investigaciones, aumentar la ambición e investigar las áreas de mejora. En consonancia con una trayectoria de cero emisiones netas, se espera, además, que los bancos «destinen cada vez más capital a las tecnologías de baja emisión de carbono para que estas soluciones sean accesibles a gran escala». añade el documento.

En cualquier caso, la NZBA no tiene previsto dictar la forma en que los miembros deciden establecer sus planes de descarbonización, sino que los ayudará mediante la identificación de las mejores prácticas y el desarrollo de directrices sectoriales. Además, aunque la alianza tiene la vista puesta en un futuro con cero emisiones, reconoce que actualmente la economía mundial está muy arraigada en un modelo dependiente de los combustibles fósiles y que, teniendo en cuenta esto, sus miembros deben navegar por la transición energética mundial con cuidado.