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Las musas se alían contra la guerra

A.M.
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Medio centenar de escritores, poetas, ilustradores, fotógrafos y un grupo de teatro se unen en una publicación contra la guerra por la invasión de Ucrania por Rusia, a beneficio de 'Mensajeros por la paz'

El editor José Domingo Pardillos - Foto: Rosa Blanco

Cuando José Domingo Pardillos, de Ediciones Derviche, le pidió colaboración para un libro en torno a la guerra por la invasión de Ucrania por Rusia, la poeta Nieves Alegre comenzó a dar vueltas acerca de su texto pero, enseguida, confirmó «que las musas existen».

Le inspiró la imagen de un informativo de televisión en el que Irina Maniukina, de 48 años, levantaba la tapa de su piano cubierto por el polvo, en medio de la destrucción, después de que su casa acababa de ser bombardeada, en la ciudad de Bila Tserkva, al sur de Kyiv,  y comenzará a interpretar una pieza de Chopin, entre los escombros, la última antes de abandonar el inmueble.

«La música compite con los gritos,/el clamor de las sirenas/el ruido aterrador de los impactos/, pero no huyes,/continúas ahogando/el feroz estallido de las bombas», se lee en uno de los versos del poema de Alegre, 'Piano blanco sobre fondo gris', recogido en esta obra coral con más de 50 colaboraciones, en la que aparecen a lo largo de sus páginas pintores, poetas, novelistas, fotógrafos, periodistas, historiadores, geólgos, ilustradoras y hasta una emotiva obra de teatro.  

Tanto le impactó la noticia que aquella noche se despertó con la imagen en la cabeza y el poema medio construido mentalmente. Dejó lo que había comenzado porque apenas había diez días para cerrarse la edición,  y comenzó a escribir «sobre esta mujer  y la gente que tiene que abandonar su vida, que era como la nuestra,  pero,  de repente, adiós piano, adiós casa y adiós vida, para recurrir al exilio, me daban ganas de llorar, esa fue mi visión....», reconoce la poeta.

'Segovia contra la guerra' fue concebida por su editor  a raíz de conocer la tarea que realizaba Valentín Bravo con la Asociación 'Cueva Valiente', que colabora con el padre Ángel, de 'Mensajeros por la Paz',  de acoger familias de refugiados de Ucrania. En tiempo récord –todo se llevó a cabo en mes y medio–  creó un libro único para destinar todo lo que se recaude a esta organización.  

José Domingo Pardillos, artífice del proyecto, sostiene que «ha sido muy ilusionante, es como nuestro granito de arena a esta situación tan dramática, son obras muy viscerales, no ha dado tiempo a trabajarlas, han salido del sentimiento puro de la idea de poder transmitir algo». 

Para el editor, «es como un alegato contra todas las guerras, no solo quedarnos en el destrozo  humanitario y económico que sufre Ucrania sino global, una protesta contra todos los conflictos que hay en el mundo, más de ochenta, de hecho algunos autores se refieren a Ucrania, pero otros nos hablan de la guerra civil española, de Afganistán, de Libia o de Lationoamérica». 

Reflexionando en torno  a este trabajo, Cristian Fernández Giner,  que compatibiliza su pasión por la escritura con las emergencias sanitarias –a punto de publicar su último libro 'Riperdá,  El holandés errante'–,  confiesa que, a nivel personal, la guerra le produce  «una decepción sobre el ser humano, aunque surgen buenas personas, como las que llevan a cabo estas iniciativas y se abre una luz hacia un futuro menos caótico al que está abocado [el hombre] en su naturaleza a la autodestrucción». 

De ahí que en su texto matenga esa «decepción» hacia los habitantes de la tierra, «viendo cómo pasan los años y esto no avanza en cuanto a ética y moral, todo lo contrario, aunque me reservo el derecho de  librar a buenas personas, que puedes contar con los dedos. pero lo malo hace demasiado ruido». 

Aunque uno se imagina siempre a josé Luis Martín Mayoral 'Mayo' a bordo de su ala delta con motor, captando imágenes  aéreas de Segovia, alguna de ellas también tiene traducción poética en esta publicación donde el arte forma su propio ejército y se atrinchera entre las páginas de un libro, con la esperanza de aportar, al menos, unos instantes de paz.

Subraya que su colaboración «es una manera de levantarla la voz, levantando el vuelo, alejándome de la tierra porque veo que solo hay injusticias, calamidades y guerras,  se la dejo para los humanos, yo me ubico en otro planeta, porque me quedaría sin combustible pero, de lo contrario, seguiría ascendiendo para encontrar un lugar donde no haya tanto egoísmo».

En una de sus fotos se aprecia un mar de nubes donde se abre un pequeño hueco a través del cual se divisa el Acueducto. El autor interpreta como si esta ventana en el cielo hubiera sido abierta por una bomba: «Se respira paz, las nubes, la armonía, todo estable y, de repente, se abre un agujero a través del cual aparece segovia». 'Mayo' apuesta porque «ojalá que algún día no se abra de verdad, pero es difícil si nos seguimos odiando tanto por un trozo de tierra», mientras denuncia que «estamos presos de los opresores, de la locura, de la sin razón, de quien se levanta y comienza una invasión, a costa de la muerte y el exilio».

Carmen García, autora de otro de los relatos, ha colocado el foco sobre el sufrimiento de los niños, lo que le conmueve profundamente: «Una guerra cambia la vida a los pequeños, en cuestión de días, pasan a un sufrimiento al que no pueden poner palabras».

Esta escritora sostiene que los más pequeños no tienen capacidad de expresar lo que están sintiendo ante el drama de la ruptura de la familia, muchas veces la perdida de los padres o el hambre, viviendo con un miedo constante que les va a dejar marcados de por vida. «Todos sufrimos por las guerras, quizá tenemos la defensa de las palabras, es una válvula de escape importante, pero los niños no, son los grandes sufridores de las decisiones que tomamos los adultos, las lágrimas que las guerras causan a los niños me quita el sueño y me revuelve por dentro», afirma García.     

En una ilustración del artista José Luis Saura se mantiene el interrogante. «No hay nada más serio que la seriedad de esta niña de Ucrania ¿Qué nos pregunta con la mirada?.