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Más de tres décadas al otro lado de la barra en las Fiestas

Nacho Sáez
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Julio Mateo, uno de los responsables del restaurante La Concepción, destaca la tradicional elevada asistencia de los vecinos de los barrios a las actividades.

Julio Mateo, del restaurante La Concepción, el pasado martes en la Plaza Mayor. - Foto: Rosa Blanco

La cara B de las Ferias y Fiestas de San Juan y San Pedro también son todos esos empleados de la hostelería que hasta el próximo 29 de junio vivirán sus días de más trabajo del año. Camareros, cocineros y limpiadores de los bares y restaurantes de la Plaza Mayor y de la Calle de los Bares, principalmente, que se preparan para un aluvión de clientes ansiosos por disfrutar de la música y el ambiente que transforman Segovia a lo largo de estas jornadas.

Julio Mateo lo conoce bien. Hace más de tres décadas que trabaja como camarero en la Plaza Mayor durante las Fiestas. «Cuando tienes 18 años, las trabajas muy bien y te lo pasas muy bien. Ahora no te lo pasas tan bien, pero aun así son maravillosas», explica en vísperas de que la primera verbena atraiga hasta los pies de la Catedral, el Ayuntamiento y la iglesia de San Miguel a miles de personas para bailar, cantar, comer y beber.
Su restaurante, La Concepción, mezcla estos días la tranquila y elegante experiencia sello de identidad que supone sentarse en su terraza o en sus mesas interiores con la fiesta que se escribe en mayúsculas. El cañeo y el copeo de pie en su barra son cita obligada para muchos. «En comparación con fiestas de otras ciudades o pueblos, a lo mejor en Segovia no hay tantas peñas ni tanta hegemonía de las fiestas, pero Segovia siempre se ha caracterizado porque la gente de todos los barrios viene al centro a disfrutar de la fiesta», reflexiona Mateo, que en las Fiestas, como sus compañeros, cuelga su característico esmoquin para dejar paso a un vestuario más veraniego.

«Aprovechamos la circunstancia, que empieza el verano y el buen tiempo y trabajamos las verbenas con unos polos para estar más cómodos y trabajar mejor», cuenta el propio Mateo, testigo de la evolución que han experimentado las Ferias y Fiestas de San Juan y San Pedro: «Han cambiado, pero la esencia sigue siendo disfrutar y bailar, sobre todo las verbenas por la noche con la familia y los amigos. Han cambiado las orquestas y otras cosas». Ya se ha convertido en tradición el Concurso de Tapas, que ofrece otro motivo a segovianos y visitantes para lanzarse a los bares. «Evidentemente en las Fiestas se consume más alcohol que un sábado normal, pero son sobre todo alegría», concluye este responsable de La Concepción.