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«Ómicron demuestra que hay que vacunar a toda la población"

A.M.
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Médica especialista en Cirugía Ortopédica y Traumatología, aunque nació en Zaragoza se considera segoviana de adopción. Gran parte de su vida personal y profesional, desde hace 46 años, la ha desarrollado en esta ciudad, que considera suya

La doctora Cruz Ciria, directora del Área de Salud de la Agencia Española de Cooperación Internacional (AECID) - Foto: Rosa Blanco

La directora del Área de Salud de la Agencia Española de Cooperación Internacional (AECID),  Cruz Ciria Matilla,  afirma en esta entrevista que «la variante Ómicron demuestra que hay que vacunar [contra la Covid-19] a toda la población mundial, no podemos quedarnos tan contentos encerrados en nuestra casa de cristal europea hay que avanzar dentro del equilibrio difícil del derecho legítimo a vacunar a los ciudadanos y la necesidad de la solidaridad internacional, no es fácil».  Asimismo, quien llegó a Segovia cuando se inauguró el Hospital General, hace 46 años, donde mantiene su bases, aunque ha ejercido periodos en Mozambique, Etiopía y Egipto, considera «preocupante la aparición de nuevas variantes con la repercusión que pueden tener en la gravedad y capacidad de contagio de la enfermedad, y la dificultad de la adaptación de las vacunas».

¿Cuál es su misión al frente del Área de Salud de la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo (AECID)

Contribuir y apoyar técnicamente los programas de salud que se desarrollan en los países de trabajo de la AECID, principalmente impulsar el fortalecimiento de sus Sistemas Nacionales de Salud basados en sus excelentes estrategias y planes nacionales, y la respuesta a sus solicitudes de apoyo a la formación de médicos especialistas locales, para aumentar el acceso a la traumatología y a otras especialidades esenciales para todas las personas, contando con el valor añadido que aportan los excelentes profesionales del Sistema de Salud español que comparten experiencias con sus colegas de países menos adelantados.

La AEICD es un órgano de cooperación del Estado, sin perjuicio de las competencias asignadas a otros departamentos ministeriales y algunas comunidades autónomas, adscrita al Ministerio de Asuntos Exteriores, Unión Europea y Cooperación, con el objetivo de luchar contra la pobreza y las desigualdades a través de políticas públicas de cooperación internacional. Tiene dos direcciones geográficas, la de cooperación con América Latina y El Caribe y otra con África y Asia, así como una multilateral, horizontal y financiera en la que se inserta el departamento de cooperación sectorial que lleva las áreas de trabajo, como la mía, donde nos encargamos de apoyar todos los programas de salud que se ejecutan. 

Ha participado en el Colegio de Médicos de Segovia dentro de un ciclo sobre la Covid-19, ¿cómo ha afectado el virus en los países menos desarrollados?

El SARS-CoV-2 ha afectado de forma dramática a todos los países del mundo, muy gravemente a Europa, fue la primera después de China, y después ha sufrido muchísimo América Latina y El Caribe, mientras que África tiene un porcentaje menor de contagios, no se sabe muy bien por qué, hay varios factores, como la juventud de la población, la vida al aire libre, una menor movilidad y la falta de acceso a los diagnósticos, seguro que ha habido más casos que no han estado diagnosticados. Puede haber afectado en África –más de 1.390 millones de habitantes– a más de seis millones de personas, con más de 150.000 muertos. Las olas que llegan van después de las que afectan a Europa lo que les ha servido de aprendizaje y, de alguna manera, han tomado medidas muy acertadas, como cerrar los aeropuertos con bastante antelación y enviar a cuarentena a los viajeros que llegaban al país. No obstante los profesionales de salud se han visto muy afectados con un elevado porcentaje de fallecimientos.  

¿Qué opinión le merece la situación que se ha originado en torno a la variante Ómicron y que, como primera medida provocó el cierre de los aeropuertos europeos para los vuelos desde este continente?  

En estos momentos la primera página de la actualidad mundial contempla la aparición de una nueva variante del SARS-CoV-2, Ómicron, que Sudáfrica identificó y reportó a la Organización Mundial de la Salud (OMS), el 24 de noviembre, y ha sido designada como B.1.1.529 (no variante sudafricana, como el SARS-CoV-2 no se designa como virus 'chino' o 'variante británica' a la cepa B.1.1.7). A pesar de la certeza científica global de que hasta que todos los países del mundo alcanzasen una tasa de vacunación significativa nadie estaría a salvo, hemos sido testigos del fallo global progresivo de avanzar en la vacunación mundial de forma equitativa.  Vemos cómo  aparecen cepas mucho más peligrosas, como acaba de suceder en algunos países del sur de África, lo que viene a demostrar que hay que vacunar a toda la población mundial, no podemos quedarnos tan contentos encerrados en nuestra casa de cristal europea, hay que avanzar dentro del equilibrio difícil del derecho legítimo a vacunar a los ciudadanos  y la necesidad de la solidaridad internacional, no es fácil. 

Evidentemente, las vacunas faltan en África...

La doctora Ayoade Alakija, representante de la Alianza para la Distribución de las Vacuna (AVAT) en África, iniciativa de la Unión Africana, se pregunta por qué este continente no está vacunado, alcanzando apenas al 5% de la población, y considera, con mucha razón, que la discriminación que ha sufrido África en el acceso a las vacunas ha hecho inevitable y predecible la aparición de nuevas variantes, y que la solución no está en echar el cerrojo y tirar la llave, sino en incluir de verdad al continente africano en la agenda política y científica mundial, no 'colarse' en la fila de la distribución de vacunas, abordar con urgencia las desigualdades en el acceso, y compartir el conocimiento científico y hacerlo accesible y producible en los países menos adelantados, no sólo para la Covid, sino para miles y miles de otras patologías, aspectos que ya están en la agenda política de muchos países africanos.

¿En qué medida afectará esta variante?, ¿es preocupante?, ¿puede haber surgido en África? 

La investigación científica demostrará el alcance en cuanto a gravedad y capacidad de contagio de esta variante, y posiblemente dónde y cuando surgió. Es preocupante la aparición de nuevas variantes con la repercusión que pueden tener en la gravedad y capacidad de contagio de la enfermedad, y la dificultad de la adaptación de las vacunas para ser efectivas antes las nuevas variantes. 

Usted ha defendido que los países subdesarrollados deben adquirir capacidad para producir sus vacunas, ¿es la solución?

Ese es un requerimiento que llevan pidiendo los países de renta baja y media desde hace años, no solamente  la capacidad de producir vacunas, sino medicamentos y productos sanitarios; este año se aprobó una resolución en la Asamblea Mundial de la Salud, que se celebra todos los años, en mayo, en Ginebra, liderada por la ministra de salud de Etiopía, para pedir la colaboración de los países de renta alta para compartir su conocimiento y experiencia con fin de producir medicamentos y vacunas, así como material consumible. La solución no es única, la producción local es uno de los instrumentos que pueden contribuir a aumentar la equidad de acceso al conocimiento científico existente en un mundo globalizado, pero es necesario colaborar en todos los campos, entre otros el fortalecimiento de los Sistemas de Salud enfocados a la cobertura sanitaria universal en todos los países del mundo, desarrollo de tecnología sanitaria accesible para países de renta baja.   

¿España les ha ofrecido suficiente ayuda?

Desde el principio de la pandemia la comunidad internacional ha asumido un compromiso global, hay un movimiento liderado por la OMS y España se ha unido muy activamente. La iniciativa que se llama ACT-A por sus siglas en inglés, que se traduce en Acelerador  para el Acceso a Instrumentos contra la Covid-19, es muy interesante en cuanto a la prevención y desarrollo de vacunas, el diagnóstico y el tratamiento, favoreciendo una distribución lo más equitativa posible del material.  El Mecanismo de Acceso Mundial a las Vacunas Covax se articula en torno a la financiación del desarrollo de vacunas y facilitar el acceso de éstas a los países menos adelantados. Desde el principio España se comprometió a participar en este mecanismo de apoyo global a la lucha contra la pandemia y ha destinado 175 millones de euros. 

En un principio estaba pensado que todos los países compraran las vacunas a través de este mecanismo global pero los de renta alta han hecho compras unilaterales y multilaterales, como la Unión Europea, por lo que no ha funcionado tan bien en cuanto a solidaridad como estaba pensado, aunque es natural que los ministerios de sanidad de cada país tengan como prioridad vacunar a su población. El Gobierno español comprometió también la donación de 50 millones de dosis de vacunas, una vez que estuviese vacunada el 50% de la población. España ha hecho y continúa haciendo un esfuerzo para donar vacunas y participar en este mecanismo Covax de financiación conjunta de vacunas. En las últimas semanas han aumentado mucho las donaciones españolas de vacunas, por ejemplo, Mozambique va a recibir más de 800.000 dosis, el 15 de noviembre llegaron 326.000 dosis a Mauritania o cuatro millones a Nigeria...  

Algunos países están comenzando a aplicar dosis de recuerdo, mientras hay epidemiólogos que  piensan que es mejor aumentar la vacunación en los menos desfavorecidos, ¿qué criterio debe imperar?

La OMS estableció un calendario de para vacunar de forma equitativa y progresiva en todos los países; actualmente se plantea la tercera dosis y la vacunación infantil, que podría interferir con el aumento necesario de la cantidad de vacunas que llegan a los países menos desarrollados, es una disyuntiva difícil para los gobiernos, aunque sean sensibles a la solidaridad internacional. Hay que basarse en la evidencia científica, la OMS recomienda también la tercera dosis y hay que asumir que es una enfermedad que ha llegado para quedarse, debemos tener paciencia y no cansarnos de las medidas de prevención, que son imprescindibles. Con la vacunación debemos hacer lo que nos digan las autoridades sanitarias. 

Cuando haya medicamentos para el tratamiento, en lo que ahora se trabaja, lo que facilitará el control de la enfermedad. Toda la comunidad internacional ha hecho un esfuerzo enorme, desarrollar una vacuna en menos de un año es un hito en la historia, también se avanza en la producción de vacunas lo que beneficiará a los países menos adelantados. 

Usted que tiene raíces segovianas, desde hace 46 años, cuando llegó al Hospital General al año de abrirse, y continúa manteniendo su residencia en esta ciudad, ¿qué le han contado sus colegas sobre la incidencia de la pandemia en esta provincia?

Ha sido terrible, soy especialista en Traumatología y Ortopedia, no soy la persona idónea para hablar de estas cosas, ahora me dedico a la cooperación, pero mis colegas me han hablado de una crisis absolutamente dramática con un sistema de salud tan robusto como el español, reconocido a nivel global, que se ha visto completamente desbordado. Los primeros meses de 2020 contrajo la enfermedad un elevado número de sanitarios, incluso falleciendo algunos,  pero después no se ha salvado ningún país del mundo. El sistema español, que también tiene sus debilidades, ha sido capaz de reaccionar, gracias al enorme esfuerzo de todos los profesionales,  y ha conseguido superarlo, dentro de lo posible.  

El Hospital General estuvo a punto de colapsarse, ha sufrido muchísimo,  tuvieron que habilitar zonas insospechadas para camas de internamiento, habilitar camas de cuidados intensivos donde no las había, la situación ha sido dramática, por supuesto.  Ahora está vacunada una gran parte de la población y la situación ha mejorado muchísimo, aunque han comenzado a crecer el número de casos y no podemos olvidar la cantidad de patología que ha quedado y hay que tratar, no solo pacientes de Covid. 

Desde luego, aunque nací en Zaragoza, tengo también una raíz segoviana, y me considero segoviana de adopción, llevo aquí una enorme parte de vida personal y profesional, tengo enorme cariño y apego a esta ciudad, que considero la mía, aquí estoy... He trabajado unos cuantos años fuera, en países menos adelantados, lo que también ha sido una experiencia muy interesante en la que he aprendido mucho al tener otra visión y conocer las capacidades que tienen otros países, como Mozambique o Etiopía, que merecen el máximo respeto. Sus profesionales están totalmente dedicados, sacrificados, muchos de ellos han fallecido, han estado al pie del cañón, tienen un enorme valor, sus instituciones de salud también, el problema es que tienen menos acceso a recursos financieros aunque aumenten de manera ostensible el porcentaje que dedican a salud, tienen unas rentas muy bajas, con lo cual nunca es suficiente, pero no tiran la toalla, durante toda la pandemia la Unión Africana ha establecido mecanismos de compra de vacunas solidarias, hay que poner el acento en lo que hacen estos países, que tiene muchísimo interés.