"Se ha hecho muy poco para un regreso seguro a las aulas"

A.M.
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Hijo de maestros, cordobés, de 43 años, se licenció en Matemáticas por la Universidad de Sevilla y es profesor en Castilla y León desde 2008. Sindicalista, es responsable de Enseñanza Pública de UGT en Segovia desde 2016.

José Antonio Sánchez - Foto: Rosa Blanco

Secretario de Enseñanza Pública de UGTde Segovia, sindicato que ostenta la presidencia de la Junta de Personal,  José Antonio Sánchez Zamora, denuncia en esta entrevista la improvisación que rodea a la vuelta a las aulas y subraya que « la situación no se resuelve solo con una mascarilla y un lavado de manos, que hay que hacerlo, pero hay otras cosas que son importantes y no se están abordando».
Si hay algo que preocupa en estos momentos es la forma en la que vuelven a abrir los colegios e institutos –20.000 alumnos en la pública y 3.625 en la concertada, en Segovia–, ¿están bien planteadas las medidas de salud coordinadas entre el Ministerio de Sanidad y las Comunidades?. 
Soy muy respetuoso con los técnicos que dictan las medidas sanitarias, tengo que estar de acuerdo con ellas, otra cosa es trasladarlas a un centro educativo. Por ejemplo, para  pedir que haya un distanciamiento de más de metro y medio hay que conocer antes las aulas, ver sus dimensiones y ver que las ratio alumno por clase impiden que se cumpla; ocurre lo mismo con la higiene y limpieza, perfecto, pero el trasiego de alumnos y alumnas a lavarse va a crear un caos en los centros terrorífico.  Seguro que se podrá llevar a cabo el uso de la mascarilla, pero también afecta a la calidad de la enseñanza, que es la gran olvidada.  Las medidas sanitarias en sí son indiscutibles pero no leo en ningún sitio cuáles son las medidas pedagógicas que se van a llevar a cabo.    
¿Ha faltado el diálogo entre la Consejería de Educación y los representantes de los profesores?
Si. Hay que entender que tomar decisiones con todo lo que nos ha venido es muy complicado pero se debería escuchar a la comunidad educativa que creo que puede aportar mucho porque está en primera línea. No reunirse es un déficit de información para quien tiene que decidir e implantar las medidas.
¿Considera que, pese a la situación que vivimos, los colegios se deben abrir?
Los colegios tienen que abrirse , esa pregunta no la discute nadie, tanto a nivel educativo, como socieconómico, el problema es qué se ha hecho para garantizar su apertura, es la respuesta que no nos da la Administración.  Nos olvidamos de la educación y solo nos acordamos de ella cuando saltan las alarmas.  Todos queremos volver a las aulas, los primeros los docentes porque vemos las carencias que se producen cuando no se está en ellas,  pero debemos de preguntar qué se ha hecho para una vuelta segura... Se ha hecho muy poco para que el regreso sea seguro.  
Se habla de todas las medidas sociosanitarias, y tiene todo el sentido del mundo porque son prioritarias,  pero se nos olvida que estamos en centros educativos. No se abordan los cambios que se requieren, por ejemplo, cómo se va a actuar en infantil o con quienes tienen necesidades educativas especiales, alumnos que hay que atender de una manera directa, si no puedes manipular; cómo va a alterar en primaria si hay que pasar a que sea telemática; cómo va a afectar al currículum en asignaturas de secundaria como tecnología, informática, laboratorios, educación física, música, donde no se pueden tocar los instrumentos; y cómo va repercutir en la F.P. que es mayoritariamente práctica, cómo van a manipular en los talleres...  Nadie afronta esas carencias, ese es el grito de los profesores, ¿qué hago?, porque el currículum actual es el de una situación normal y ahora no lo es. Esto requiere trabajo y diálogo con la comunidad educativa pero estamos en una improvisación continua, la situación no se resuelve solo con una mascarilla y un lavado de manos, que hay que hacerlo, pero hay otras cosas que son importantes y no se están abordando. 
¿Qué mensaje puede lanzar tanto a sus compañeros como a la sociedad en general?
Esta batalla hay que ganarla desde el compromiso social y todos juntos, que los padres y madres tengan tranquilidad, no ser alarmistas, sino tener un grado de responsabilidad civil.  Estoy convencido de que los docentes lo van a hacer.  A la educación hay que apoyarla es el motor que tenemos para salir de todo esto, si no le damos la importancia que tiene parcheamos y pasa lo que nos pasa.  Estoy convencido de que las cosas se podían haber hecho infinitamente mejor y que la improvisación da lugar a decisiones incorrectas, también de que tenemos unos profesionales muy buenos y que si todos arrimamos el hombro saldremos adelante.
¿Cuál es el balance que hacen de las clases online del curso pasado?, ¿se repetirá esta situación?
La enseñanza tiene que ser presencial, si no la convertiríamos en otra cosa, clases magistrales... Si ya de por sí en las aulas la repercusión de las diferencias socioeconómicas de los alumnos es muy alta, aquí el escalón sería casi insalvable.  El problema no es el trabajo online si no que es un tapón que ha sujetado esto como mejor se ha podido. Tengo que romper  una lanza en favor de los docentes, un viernes se cortan las clases y un lunes hay que cambiar y reconvertir todo el concepto que tenemos de enseñar, el currículum, la metodología, la programación  o las unidades didácticas. Ha sido un trabajo ingente para intentar taponar como se ha podido toda la sangría que se ha producido en los alumnos a nivel de aprendizaje.  
De momento lo que nos han dicho es que si  hay un caso, que es muy probable, y hay que aislar a un número determinado de alumnos pues tendrán que recibir clases online, aunque no nos han explicado ese proceso,  hay falta de información. Si se tiene que repetir la enseñanza online deseamos que sea lo más quirúrgico posible para causar el menor daño. No estamos preparados para una enseñanza ni siquiera semipresencial, en los cursos muy altos, en la universidad, y de forma complementaria todavía, en el resto no.
Ustedes argumentan que son maestros, no sanitarios ni policías, ¿cuál va a ser el papel del profesorado?, ¿qué les preocupa de esta situación?
El papel del docente se ha ido difuminando y, a lo largo del tiempo, ha ido adquiriendo una carga excesiva,  hemos convertido los centros educativos en centros asistenciales... El gran problema que tenemos ahora es que queremos que abran los centros para acoger a los niños y que los padres puedan ir a trabajar, olvidando que es un centro donde se va a aprender, es la base del futuro de este país. Ese rol de ser un profesor, un maestro,  que enseña conocimiento ha ido adquiriendo una serie de cargas burocráticas y responsabilidades excesivas.
No puede caer toda la responsabilidad de la educación sobre el docente, si observamos todo lo que está cayendo ahora con la pandemia, los equipos directivos son los que han organizado las aulas, las entradas y salidas, el reparto de hidrogel... 
Ahora viene el coordinador COVID, en UGT siempre hemos demandado el enfermero escolar porque yo soy profesor de matemáticas y no tengo conocimientos sanitarios. Me gustaría decir que habrá seguridad, en muchos centros la habrá, pero son normas muy homogéneas para una comunidad muy heterogénea, si hablamos de centros rurales, es posible que en algunos sí, pero será más complicado si hablamos de los de la ciudad,  tenemos centros muy antiguos, el Villalpando, o el Mariano Quintanilla por ejemplo que requieren reformas, tenemos aulas en las que no se tiene ventilación, pero no nos queda otra que confiar.    
El PSOE argumenta que el Gobierno central ha enviado fondos para contratar a 1.800 profesores en Castilla y León y parece que la cifra se ha quedado en 600, ¿se han realizado las suficientes contrataciones para tratar de paliar las necesidades de profesorado?
No porque no va a haber los desdobles que debería, se habla de que la ratio estará en 23 en infantil y primaria, y 25 en el resto, dudo de que vayan a mantenerse, estoy convencido de que habrá muchas aulas donde no se van a cumplir la distancia de metro y medio que se recomienda, no es el número sino el espacio físico. 
Si se hubiese hecho bien desde que empezó esto en marzo, con tiempo, seguro que se habría planificado mejor y, por ejemplo, haber utilizado otro tipo de centros que tengan los ayuntamientos, para desdoblar.  En unos días podremos comprobar de forma efectiva cuántas contrataciones se han llevado a cabo, tengo muchas dudas de que sea esa cantidad.   
Una investigación de la salud pública inglesa señala a los profesores como puerta de entrada del coronavirus y no a los alumnos,  ¿comparte estas conclusiones?
Supongo que tendrá una base científica, no entro en discutir sobre algo que no es la especialidad de uno,  es posible si es por lo que dicen que en los niños la incidencia es menor. Seguramente los profesores estarán más expuestos y habrá profesionales de la enseñanza que permanecerán excesivamente expuestos porque tengan una determinada edad o algún tipo de patología. No me gusta culpabilizar, aquí ha llegado un virus, nos ha dado 73 volteretas y nos ha mostrado todas nuestras carencias. En España se ha visto que lo que destinamos a educación es ínfimo en comparación con otros países de nuestro entorno, somos los sextos o los séptimos por la cola en porcentaje sobre el PIB; mientras que ha habido países que han ido aumentando, a partir de 2008, el gasto educativo nosotros hemos ido disminuyendolo, estamos en unas cifras muy similares a 1992-93 en porcentaje sobre el PIB.  De la noche a la mañana, se nos han visto todas las carencias.  
La salud ha pasado a primera línea de las preocupaciones de la sociedad, pero ¿qué les inquieta también a los profesionales de la educación pública en Segovia?
Hemos hablado de la necesidad de un enfermero escolar o de las ratios saturadas, centros muy antiguos y currículum muy anquilosados, aparte de que en democracia hemos pasado por siete leyes educativas.  Las reivindicaciones no venían porque sí, no era una queja de que yo no quería dar clase a 30 o a 36, somos uno de los colectivos docentes que más horas de carga lectiva directa da y nos queda poco para  preparar, innovar y formarnos.  
Estamos en centros de enseñanza, los chavales han tenido un impacto socioemocional impresionante, han perdido una cantidad de tiempo que algunos son muy recuperables y otros ya no tanto, ¿qué hacemos con ellos?, eso no se aborda...  Somos un colectivo muy vocacional que demanda lo que quiere dar a sus alumnos y no puede, calidad, lo comparo con los médicos de atención primaria cuando tienen que atender a una persona y se pierden cantidad de patologías porque no pueden dedicar el tiempo suficiente. Una educación y una sanidad de calidad enriquecen y dan fuerza a un país, esas son las reivindicaciones, ponerlas donde se merecen.