TIEMPO MUERTO

Diego Izco

Periodista especializado en información deportiva


Parar

27/01/2021

De repente (ironía) el Barça está en quiebra. Es irónico porque nadie quiebra «de repente», porque se trata siempre de un proceso largo, complejo y difícil de asimilar y explicar, en clubes tan poderosos.

Si ahora empezamos a mirarle las costuras al fútbol, a nuestro fútbol en particular, veremos deudas, deudas y más deudas por todos lados. Con Hacienda, con acreedores, con otros clubes, con instituciones públicas, a veces incluso con los propios futbolistas. Y no hace falta un MBA en dirección de empresas o más de un curso de Económicas para saber que la capacidad de endeudamiento de una empresa, un club en este caso, es lo que realmente importa cuando a uno le dicen, con voz asombrada, «¡Eh, tío, que el Barça está en quiebra!». Ya sólo con el patrimonio inmobiliario propio (lo tangible) podría hacer frente al doble, el triple o el cuádruple de lo que adeuda. Y si añadimos también los intangibles (historia y trascendencia mundial, patrimonio humano, imagen de marca, etcétera), ni el club entrará en bancarrota ni tendrá que convertirse en SAD ni algunas de las demás burradas que se han dicho estos días alrededor de los cientos de millones de deuda que tiene.

Ahora bien, sí hay una medida que tendrá que hacer para hacer frente al corto plazo: parar. Dejar que pasen dos, tres, cuatro temporadas sin mirar los mercados o, como mucho, de reojo por si suena una flauta o una operación a coste cero. O a 'coste Monchi' (lo de los siete millones por el 'Papu' Gómez se estudiará en las facultades). La única 'medicina', además de las ventas, es convertirse en una institución intrascendente en las ventanas de fichajes. ¿Y si la apuesta por la juventud (Dest, Pedri, Trincao, De Jong, Araujo, tal vez Dembelé...) estaba meditada para la ocasión? Sería un trocito de buena gestión en medio de una gestión global horrible.