APUNTES

Pedro Calvo Hernando

Escritor y periodista


Criticar a Illa, pero no descalificarlo

27/01/2021

Vaya por delante que Salvador Illa era muy dueño de seguir como ministro de Sanidad o marcharse a competir por la presidencia de la Generalitat de Cataluña. Creo, entonces, que no se le puede descalificar por dejar el ministerio de Sanidad. Pero se le puede criticar por hacerlo, si se tiene en cuenta que era el menos indicado para marcharse a competir a Cataluña por ese cargo. En estos meses pasados demostró su idoneidad para el ministerio de Sanidad en los tiempos más difíciles para desempeñar ese cargo. Más difíciles y más provechosos y eficaces.

Si de mí hubiera dependido, este hombre se habría quedado donde estaba, porque pienso que así habría sido mucho más útil para los intereses de España y de los españoles, incluídos los catalanes. Su destreza en el cometido sanitario, en estos tan difíles tiempos, estaba por completo acreditada, mientras que lo que haga en su nueva dedicación está por ver y está por demostrar que en la Generalitat su presencia será más útil que en el cargo que acaba de abandonar. Aunque suene a perogrullada, lo cierto es que en Sanidad tenía demostrado lo que en Cataluña no tiene.

No se le puede ni se le debe dascalificar por lo que ha hecho, pero se le puede criticar, con el debido respeto, como a cualquier político por cualesquiera de sus decisiones. No tiene sentido eso de ponerle a caer de un burro, como tantos han hecho y están haciendo, antes y después de tomar su importante decisión. Se habría entendido mejor criticarle alegando su destreza indiscutible en el desempeño del cargo que acaba de dejar. Creo que es muy sencillo esto que digo. Y añado que hubiera quedado mucho mejor si no se hubiese marchado del Ministerio en que estaba hasta el martes.

Reconozco que Illa se ha dejado llevar más de lo debido por el factor político que por el factor humano, si se tiene en cuenta la extrema gravedad de la situación sanitaria que nos acompaña en los últimos meses, y ahora seguramente cada vez más. Pero claro que no es la única persona que podía remediarlo, aunque sí una que había demostrado saber hacerlo. Lo más lógico y sensato habría sido tratar de convencerle de que se quedase en lugar de esa sarta de descalificaciones tremendas que la derecha se ha gastado con él. Pues muy bien, cada cual hace y dice lo que le da la gana. Yo también...

Me dirán que ahora lo que hay que desear es que el nuevo ministro lo haga aun mejor que Salvador Illa. En efecto, eso es lo que hay que desear y decir, y dejarse de sandeces. Pero eso está por ver, claro, y sería altamente deseable. Pero el riesgo es que tal cosa no ocurra. Si así es, habrá que lamentarlo y aconsejar a la derecha que no se pase, porque eso no sirve para nada, solamente para liar más las cosas y no ir a ninguna parte...