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Gerardo Medina
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'El ejército de los ladrones', precuela de 'El ejército de los muertos', ahonda en la figura del carismático y divertido Dieter

El actor Matthias Schweighöfer goza de una gran popularidad en Alemania, su país natal. - Foto: ICKIE FLORES (EFE)

Llega a Netflix la precuela de El ejército de los muertos, El ejército de los ladrones, una peli de robos muy dinámica y entretenida donde Mathias Schweighöfer ejerce de amo de la función, pero sin llegar a saturar.

De entre las muchas cosas que destacaba en El ejército de los muertos, la segunda y por ahora última inmersión de Zack Snyder en el cine de zombis, su galería de personajes. Entre ellos, ese Dieter robaescenas, miedica, hablador y maniático al que daba vida Matthias Schweighöfer, toda una institución en su Alemania natal, que asomaba el morro en el cine hollywoodiense.

Spin-offs hemos tenido a raudales en el cine. Desde los minions de Gru, mi villano favorito, hasta El Rey Escorpión de La momia o los ewoks de Star Wars, pasando por los terroríficos universos compartidos de James Wan o los comiqueros de DC y Marvel. Y en algunos de ellos, el problema era siempre el mismo: el personaje que conseguía su propio filme acababa cansando por hartazgo, por exceso de los mismos tics que le habían encumbrado al éxito. Es decir, funcionaban mucho mejor en pequeñas dosis.

Lo más loable de El ejército de los ladrones es que esto no ocurre. Schweighöfer dirige también la película y es la estrella de la función, pero no cae en el error de darse más bombo del necesario en pantalla. Deja sitio para que los secundarios respiren y tengan entidad propia, para que haya un sentimiento de equipo que trascienda la pantalla. Es el mismo Dieter que ya vimos en la anterior, pero sin que aquello que le hizo tan destacable ensombrezca a sus compañeros de reparto.

Ahora bien, no todo funciona con la precisión del mecanismo de cierre de una caja fuerte. Le sobra bastante metraje y hay personajes con poco o ningún interés -ese policía que les persigue, de lo peor del conjunto-, pero sí que tiene aspectos en los que sí consigue dar en el clavo, y ahí es cuando se eleva como un excelente pasatiempo. Es una heist movie muy bien contada y montada, ágil y divertida, que prefiere transferir el carisma de su protagonista al ritmo propio de la cinta.

El filme se permite incluso el lujo de jugar con las constantes del subgénero, como los momentos en los que se relata el plan de cada robo, todo con una comicidad física que en algunos momentos hace recordar a Harold Lloyd. Nathalie Emmanuel y Ruby O. Free están estupendas, y atención a la música, surgida de la escuela Hans Zimmer.

Y la pregunta que muchos se harán: ¿hay zombis en El ejército de los ladrones? Algunos hay, pero de manera anecdótica y para presentarnos lo que ya sabemos que está por venir. Porque no olvidemos que estamos ante una precuela. Una que tiene la ventaja de no llevar el sello Snyder, con todo lo que ello conlleva para la ingente horda de haters del director. No trasciende, ni busca hacerlo, principal motivo de odio hacia el cine del responsable de Watchmen o 300. Se libra de ello, pero no de ser de Netflix, plataforma que también atesora su propia cantidad de detractores.

Pero polémicas y fanáticos aparte, lo que queda es una cinta fresca, no original pero sí entretenida, de esas para pasar una tarde agradable sin buscarle los dos pies al muerto viviente. Una precuela que permite conocer a fondo a un personaje carismático, pero sin saturar. Dieter ha venido para no irse, y esperemos ver más aventuras suyas en el futuro. Y que ese actor cómico nos siga demostrando por qué es tan célebre en Alemania.