Victoria Lafora


Soberbia e ineficacia

08/04/2020

El Eurogrupo ha terminado sin acuerdo; como era previsible. Una raya pertinaz divide por la mitad a la Unión Europea entre los países ricos del Norte y las "cigarras" del Sur. No habrá eurobonos, por mucho que Italia se empeñe en el esfuerzo, porque los gobiernos holandés y alemán no quieren que "sus contribuyentes paguen la falta de previsión de Italia y España".

Olvidan que los ciudadanos de esos dos países, entre otros, son los que mantienen con sus compras las industrias que permiten su riqueza y que, cuando las cosas vienen mal como en las crisis de refugiados o llegadas masivas de inmigrantes que huyen del hambre, son los Estados del Sur de Europa los que soportan el coste económico y social sin ninguna ayuda. Que las instituciones europeas, tan puritanas, están consintiendo que gobiernos como el de Orban en Hungría, que recibe fondos UE, se salte las más intocables normas de la democracia convirtiéndose en una farsa totalitaria.

Frente al coronavirus no ha habido una estrategia común porque Bruselas no ha querido o no ha sabido ver a tiempo el peligro que se cernía sobre todos nosotros. Es muy significativo que el jefe del Consejo Europeo de Investigación, el profesor ítalo/americano Mauro Ferrari, haya dimitido de su cargo, al que accedió en enero, "profundamente decepcionado por la estrategia europea frente al coronavirus". Este Consejo Europeo es la punta de lanza de la investigación en el continente y financia a los mejores científicos. Confiesa Ferrari su desencanto europeísta al ver cómo, ante la magnitud de la tragedia que se avecinaba, propuso planes de contingencias comunes que fueron desoídos por los responsables de la Comisión.

Una tragedia que está causando miles de muertos pero que cada país, para mantener el prestigio de sus gobiernos, cuenta de forma diferente, por lo que es imposible llegar a un dato global. Nadie quiere asumir su ineficacia ni resultar marcado como el Estado con más muertos. Ni siquiera Boris Johnson; ingresado en una UCI, afectado del virus al que despreció.

Europa tendrá que llegar a un acuerdo intermedio, entre la negativa del Norte y el plante del Sur, para que la crisis económica que se avecina no de la puntilla a la tambaleante UE. El hecho de que la ministra Nadia Calviño sea la representante española en el Eurogrupo es un dato tranquilizador, dado su conocimiento de cómo funcionan los registros europeos, su prestigio y su capacidad negociadora.

En un panorama desolador sobre el liderazgo de la actual clase política es perentorio que, frente a los desafíos, se encuentre un dirigente como la vicepresidenta que sabe de la materia y con quien tiene que pelear para lograr los objetivos del bien común.