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Fernando Aller

DESDE EL ALA OESTE

Fernando Aller

Periodista


Frío electoral

31/12/2021

El candidato del Partido Popular a las elecciones autonómicas, Alfonso Fernández Mañueco, confirmó con rotundidad su estrategia para dar la vuelta al marcador el próximo 13 de febrero. Afirmó que ganará al candidato socialista, Luis Tudanca, vencedor hace tres años por seis procuradores de diferencia y al que no citó, enfrentándose a Pedro Sánchez. Se mostró orgulloso de que se haya comparado su diario de campaña con la estrategia seguida por Isabel Díaz Ayuso, apunte recogido en esta columna la semana pasada. Al concluir la reunión del Comité Nacional, Mañueco fue rotundo. Confesó que ha adelantado las elecciones autonómicas y que pretende renovarse en la Presidencia de la Junta "para que el sanchismo no campe a sus anchas por Castilla y León". Esto del sanchismo no debe de ser cosa buena a tenor del fin con el que se expresa. La realidad es que ninguno de mis contertulios ha sabido darme una respuesta razonada sobre el apelativo. Se inclinan por pensar que se trata de un mantra al margen de cualquier realidad, descalificador, prefabricado a base de repetir la palabra siempre en un contexto hostil. Parece descartado que se trate de una religión. Los líderes políticos deberían de ser un poco más didácticos.

Tampoco es una cuestión que entusiasme. Debe de ser porque en Navidad la gente está en ocupaciones más banales. Dos impresiones se perciben en la calle: que muy pocas personas saben que habrá elecciones el 13 de febrero en Castilla y León y que tampoco les preocupa el asunto. El desconocimiento y la desgana son comportamientos simbióticos y trocarlos en entusiasmo y participación en apenas seis semanas es tarea imposible. Se augura, por lo tanto, una abstención importante. ¿A quién beneficiaría una participación baja? A priori podría beneficiar a los partidos localistas, nutridos de electores más concienciados, envueltos en la ola reivindicativa de la España Vaciada, más deseosos de cambio. Sin embargo, los primeros pasos no aventuran nada nuevo. Navegan en el desconcierto en estos primeros compases y, lo que es más grave para sus intereses, demasiados se consideran llamados cuando solo uno, en cada provincia, tendría posibilidades de ser elegido.