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Barreras a la lactancia materna

A.M.
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Una matrona segoviana también destaca en su tesis doctoral las facilidades que hay en España para la lactancia exclusiva

Una mujer extrayéndose la leche durante su jornada laboral en un baño. - Foto: S. LL.

La Organización Mundial de la Salud sostiene que la  lactancia materna aporta múltiples beneficios para la salud, hasta el punto de que  ha establecido como meta para los países que, para 2025, al menos el 50% de los lactantes sea alimentado de forma exclusiva con leche materna durante los seis primeros meses.  Sin embargo, las tasas en España se encuentran muy por debajo de esa meta, el 28%.  

Esta es una de las premisas que le llevó a la matrona Seila Llorente Pulido a realizar su tesis doctoral sobre las barreras que existen para llevar a cabo la lactancia materna exclusiva, dirigida por las doctoras Laura Otero García, que como ella son naturales de Abades (Segovia), y Estefabía Custodio. 

Los resultados obtenidos de entrevistas realizadas a 20 de las 53 matronas de Atención Primaria que prestan sus servicios en los 39 centros de salud distribuidos por las áreas metropolitana, norte y sur de Tenerife–, ha sido recogida en un artículo de la revista  científica 'International Journal of Environmental Research and Public Health'.  

Seila LlorenteSeila Llorente - Foto: D.S.Seila Llorente, matrona de Atención Primaria en Tenerife, a donde fue por una semana y lleva cinco años,  ha tratado de identificar en este estudio qué factores condicionan a que las mujeres practiquen la lactancia materna exclusiva, desde la perspectiva de las matronas, como profesionales que están en contacto estrecho con las mujeres durante su embarazo y posparto.

Entre otras conclusiones, sostiene que  las barreras tienen que ver con la falta de asistencia a las clases de educación maternal/paternal por parte de las mujeres, prácticas hospitalarias en torno al parto que interfieren en el contacto precoz entre madre-hijo, falta de formación en lactancia materna por parte de los profesionales sanitarios y falta de tiempo y dedicación en las consultas de Atención Primaria. Por el contrario,  la presencia de parejas/familiares en las clases de educación maternal, atención al parto según las guías de práctica clínica y abordaje y atención precoz de la lactancia materna son considerados facilitadores de la crianza natural.

En cuanto a las políticas públicas, destaca  que  influyen negativamente en la lactancia materna exclusiva «la duración insuficiente de los permisos maternales en España y la escasez de leyes y polÍticas sociales y de publicidad que la protejan». 

Por otro lado, las iniciativas institucionales y de los profesionales sanitarios y el aumento de la visibilidad de la lactancia materna por parte de la sociedad, son los factores que más la favorecen, según su estudio.  

 Para esta matrona, el sistema sanitario debe promover que todos los profesionales sanitarios, sobre todo aquellos que estén en contacto con las mujeres y sus hijos, estén formados en lactancia materna, exigiendo dicha formación como algo indispensable en su práctica asistencial. 

Explica que las matronas que participaron en el estudio señalaron que el Código Internacional de Comercialización de sucedáneos de leche materna ha de ser de obligado cumplimiento en todos los centros sanitarios sujeto a penalización.  

Teniendo en cuenta también el contexto sanitario actual, según  Llorente,  las medidas de austeridad adoptadas tras la crisis económica de 2008, que no han sido revertidas, han conducido a una escasa inversión en concreto en Atención Primaria, la última década. La pandemia ha mostrado y acentuado esta falta de recursos humanos y sanitarios en atención primaria, lo que podría estar lastrando la promoción y apoyo de la lactancia materna.  

Los resultados del estudio apoyan la necesidad de elaborar políticas que busquen proteger el binomio madre e hijo y a toda la familia. Para ello es fundamental el desarrollo de políticas públicas que prioricen la igualdad y la integración con enfoque de género. 

En este sentido se aprecia como un «gran paso» la equiparación entre los permisos maternales y paternales, pero los primeros no se han modificado desde 1989 y su duración no cubre los seis meses requeridos para la crianza. La falta de políticas en esta dirección, a juicio de la matrona, «no sólo pone en riesgo la alimentación de los lactantes desde un punto de vista nutricional, sino que también repercute en el estilo de crianza y en el desarrollo socioafectivo durante la infancia, ya que la lactancia materna no sólo afecta a la salud individual de la madre y su bebé, sino también a nivel familiar y comunitario.