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Bioammo, con problemas en Segovia y las miras en EEUU

D. A.
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La pandemia y la falta de pólvora han ralentizado su plan de crecimiento hasta dejarle sin cobrar aún una ayuda de 2020, pero con «ofertas para abrir más fábricas en Estados Unidos», asegura

Vainas de cartuchos biodegradables en el interior de la fábrica de Bioammo, ubicada en Santa María la Real de Nieva. - Foto: kiko Misis

La empresa segoviana de munición biodegradable Bioammo aspira a abrir al menos una nueva fábrica en Estados Unidos pero, al mismo tiempo, la única que tiene en la actualidad, la de Santa María la Real de Nieva, se está viendo seriamente afectada por las consecuencias de los parones de actividad sufridos durante la pandemia, así como por la crisis de materias primas que sacude medio mundo desde el año pasado. En su caso es la falta de pólvora lo que le impide normalizar su producción y el problema no se limita a la incapacidad de atender todos los pedidos que quisiera, ya que también le retrasa una ampliación de plantilla que necesita para cobrar una ayuda de 1,2 millones concedida por el Gobierno central hace ya más de dos años. «Estamos viviendo una tormenta perfecta», resume su fundador y CEO, Enrique López-Pozas, quien sin embargo se muestra «optimista» con el futuro de su proyecto.

Bioammo empezó a producir en su fábrica de Santa María en enero de 2020, apenas dos meses antes de que se declarase el primer Estado de Alarma por la pandemia. Ahí ya tuvo que parar, como tantas otras actividades no esenciales, sólo que en su caso, según López-Pozas, no contó con «ningún tipo de apoyo público,entre otras cosas, porque las cuentas de 2019 sólo reflejaban inversiones sin beneficios». Sólo perdidas, dado que entonces aún estaba la fábrica en construcción y no producía.

Así arrancó con una inversión inicial de algo más de siete millones de euros, pero ya supera los 12 tras haberse visto en la tesitura de tener que aprobar dos ampliaciones de capital, aceptando la entrada de nuevos inversores privados, para tirar adelante «sin ayudas públicas», subraya. La Junta le concedió un millón de euros a través de Sodical (Sociedad de Inversiones de Castilla y León), «pero eso no fue una subvención, sino un préstamo», matiza, «y además con unos intereses más altos que los de Bankia (hoy Caixabank)», que aportó la mayor parte del capital inicial, más de cuatro millones.

Tras reanudar su actividad en la segunda mitad de 2020, ese ejercicio lo saldó con la producción de unos seis millones de cartuchos, cifra que triplicó en 2021, si bien se quedó muy lejos de los más de 100 que pretendía.

Bioammo cuenta actualmente con 37 trabajadores, así que está a sólo ocho de alcanzar los 45 establecidos en las condiciones de concesión de la citada ayuda estatal, enmarcada en una convocatoria de Fondos Regionales del Ministerio de Hacienda cuya resolución se publicó en diciembre de 2020. «Confiamos en que el suministro de pólvora se pueda normalizar en breve para hacer más contrataciones y montar otro turno, pero hasta entonces no podemos porque tendríamos a los trabajadores cruzados de brazos, y además no podemos prescindir de ninguno en cinco años», advierte López-Pozas. «Y luego, una vez los incorporemos, está por verse cuándo llega realmente esa ayuda: puede tardar uno o dos años como poco, y sería la primera que recibimos».

EEUU. «De pedidos vamos sobradísimos. Todo lo que hagamos lo tenemos vendido, lo que nos falta es material», insiste. De hecho, Bioammo sigue siendo «la única fábrica del mundo que produce munición biodegradable», con lo que eso supone para poder crecer sin competencia. «He estado hace poco en Estados Unidos (su principal mercado) y tengo ofertas para montar macrofábricas allí. Me las ponen ellos, y sin embargo en España, por unos motivos o por otros, seguimos fuera del circuito de ayudas, abandonados a nuestra suerte». ¿Pero quiénes le ofrecen apoyo en EEUU, inversores públicos o privados? «Privados, pero con toda la ayuda pública del mundo, hay interés por las dos partes porque consideran que una tecnología tan novedosa como ésta es una auténtica barbaridad para el mercado, quieren apostar por esto y están haciendo muy buenas ofertas», responde.

En los dos últimos años ha colocado material en 28 países, según apunta, si bien el 90% ha terminado en EEUU, «el único mercado que ha funcionado en condiciones durante la pandemia». Además, ya en marzo de 2021 anunció un acuerdo con el gigante de la munición Ammo Inc para su comercialización en el mercado estadounidense

¿Pero hay que tomarse los planes de abrir fábrica en EEUU como una amenaza de deslocalización? «No. Si no recibimos ayudas en España pero podemos subsistir, mi intención es seguir aquí y abrir otra fábrica en EEUU para pasar así a la fase multinacional», matiza. «Pero si llegara a la situación de ver que el proyecto se puede venir abajo por la situación de aquí, tengo claro que me iría, igual que haría cualquiera en mi lugar», sentencia.