CRÓNICA PERSONAL

Pilar Cernuda

Periodista y escritora. Analista política


8-M, el día que empezó la pesadilla

08/03/2021

El 8 de marzo se conmemora el Día Internacional de la Mujer Trabajadora, pero hace exactamente un año esa fecha marcó el inicio de una pandemia que se ha convertido en una pesadilla.

A pesar de las señalas de aleta que llevaron a las autoridades sanitarias a recomendar que no se convocaran manifestaciones, el empeño de las organizaciones feministas, y sobre todo de la recién estrenada ministra de Sanidad, Irene Montero, provocaron manifestaciones multitudinarias que propagaron el virus a velocidad de vértigo. La propia Montero sufrió el corona virus, así como la mujer de Pedro Sánchez, pero sobre todo la vicepresidenta Carmen Calvo, que tuvo que ser internada y ha sufrido secuelas durante meses.

El corona virus se ha convertido en una peste que ha cambiado la vida, para peor, a todos los habitantes de la tierra. Sin embargo unos países han salido mejor parados que otros al reaccionar antes, tomar medidas contundentes ante los primeros indicios o meter en cintura a sus poblaciones para obligarlas a cumplir estrictas normas de seguridad. Las cifras de fallecidos han estado relacionadas con la fecha en la que se han tomado esas medidas y el rigor de sus gobiernos para aplicarlas, con Nueva Zelanda como ejemplo de país occidental que presenta mejores resultados. España sin embargo no puede decir lo mismo, durante muchos meses ha sido el país europeo con mayor índice de afectados y fallecidos y aún hoy se cuenta entre los que contabilizan las cifras más preocupantes.

El 8-M no provocó la pandemia, pero multiplicó el virus como nunca se pensó que pudiera ser propagado. De los casi cien mil fallecidos de este año en España por el covid, un porcentaje muy alto, de más de 20 mil, corresponde a personas que se encontraban en residencias, pero las manifestaciones del pasado 8 de marzo actuaron como elemento multiplicador y sorprende que aún hoy haya personas que desde el gobierno –sobre todo Irene Montero- promueven la asistencia a las manifestaciones, hasta el punto de que el sector socialista del gobierno se ha visto obligado a prohibiciones que dobleguen a los que pretendían imponer criterios falsamente feministas a los obligados criterios sanitarios.

Es una desgracia que para un número importante de españoles el 8 de marzo quedará marcado como la fecha del inicio de la pandemia en lugar de conmemorar las manifestaciones de mujeres que trabajaban en fábricas textiles y que a mediados del siglo XIX se manifestaron en las calles de Nueva York para exigir derechos laborales. Este 8 de marzo apenas habrá actos en apoyo a las mujeres trabajadoras, aunque veremos irresponsables que se saltarán las prohibiciones. Allá cada cual con los riesgos que asuma, el problema es que su actitud puede provocar más pérdidas de vidas. Y, para desgracia de todos, las vacunas no llegan con la suficiente prontitud como para que los españoles podamos respirar con alivio por ser inmunes al virus maldito.