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Los IE vuelven a 'adueñarse' del casco histórico

Nacho Sáez
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La universidad privada prioriza de nuevo la asistencia presencial y el sector inmobiliario, los comercios y los vecinos lo notan.

Los IE vuelven a 'adueñarse' del casco histórico - Foto: Rosa Blanco

Realizar un perfil este curso de los estudiantes de IE University implica recurrir a la palabra ‘normalidad’. Primero porque su regreso masivo a Segovia parece anunciar el principio del fin de la pandemia y, segundo, porque persiste el debate entre quienes los definen como «niños ricos de papá» y aquellos otros que recuerdan que «son jóvenes y montan fiestas como lo hemos hecho todos especialmente en  nuestra etapa universitaria». Sea como fuere lo que sí es cierto es que se han vuelto a ‘adueñar’ del casco histórico, sobre todo los días laborables.

Aunque la universidad no da cifras de cuántos estudian exactamente en el campus de Segovia –tiene más en Madrid–, la única estimación que proporciona los sitúa en unos 2.000. La misma cifra que daba la propia IE University al principio del curso 2019/2020 con la salvedad de que ahora al menos una parte asiste a las clases de forma ‘online’. No obstante, la Plaza Mayor, la Calle Real y el resto de zonas del casco histórico han recuperado el pulso de los IE previo a la pandemia después de que esta universidad privada haya anunciado que en este momento dará prioridad a la asistencia presencial.

La ciudad lo nota. A nivel económico y de convivencia. El dinero sigue fluyendo alrededor de estos universitarios. «Las viviendas y plazas en residencias más caras son las primeras que vuelan», señala una profesional del sector que prefiere no desvelar su identidad. La pandemia, eso sí, ha introducido un pequeño cambio: «Quieren habitaciones con baño privado». Ese temor a los contagios no se refleja, sin embargo, en su comportamiento al menos estos primeros días. Este martes por la noche se acumulaban decenas a las puertas de una discoteca sin mascarilla ni distancia de seguridad. «Y se llegan a enfadar si les dices algo», apunta un hostelero que no figura entre los que deben buena parte de su facturación a estos chavales. Hay establecimientos que están enfocados directamente a ellos. Es el caso de Como en mi Casa, la tienda de comida preparada que ha abierto  en la Calle Real. «A medida que han llegado nos están preguntando y nos piden menús personalizados, menús veganos… Nos tendremos que adaptar a sus gustos, a una comida más internacional porque aún estamos en una fase de experimentación y sobre todo hacemos comida española», explica su gerente-propietario, José Luis Velasco, responsable también del supermercado Carrefour Express situado enfrente de la Casa de los Picos.

Los IE vuelven a 'adueñarse' del casco históricoLos IE vuelven a 'adueñarse' del casco histórico - Foto: Rosa Blanco

Confirma el alto poder adquisitivo que se asocia a los IE: «No son gente de ofertas, vienen a diario». Una parte, la mayoría becados, se conforman con habitaciones por 400 euros (suelen incluir gastos como la limpieza o el Internet), pero los hay que llegan a pagar 1.200 euros (y 1.000 en una residencia). Una tentación irresistible para los propietarios de pisos, aunque la burbuja puede estallar en cualquier momento. «El mercado no está saturado. Habitualmente tenemos la misma oferta que demanda», afirma otra persona que  gestiona alquileres de pisos para estos estudiantes que tampoco quiere desvelar su identidad. Sin embargo, ya hay casas de ocho habitaciones para este fin que de momento se han quedado vacías.

El entorno de la Plaza Mayor es su vecindario favorito y donde hace ahora dos años aparecieron pintadas contra los IE. «IE student, go home (Estudiantes IE, marchaos a casa)», rezaban. Hay problemas de convivencia por ruidos. «Como saben que estoy yo aquí se van a la otra punta de la casa a hacer las fiestas», contaba el curso pasado un vecino. En aquel momento se dispararon las quejas. «En cuanto alguien veía que se juntaban más de diez, enseguida llamaban a la policía. Pero como ocurría en el resto de la ciudad», indica la gestora de alquileres. Este pasado martes volvieron los conflictos. «Se han producido muchas llamadas por ruidos esta noche (en refencia al martes) y molestias en viviendas pero a lo largo de toda la ciudad. Se nota que han vuelto los estudiantes y ha habido bastante movimiento», comentó la concejala de Seguridad, Raquel de Frutos.

Manuel y Verónica eran dos de los muchos IE que habían salido a disfrutar de la noche de Segovia. «Te sientes cómodo aquí. Todo queda cerca. La universidad queda cerca, las residencias quedan cerca... Segovia es muy chévere, te acoge muy rápido. Nos lo imaginábamos menos estudiantil. Pensábamos que iba a haber más silencio y menos cosas que hacer pero lo pasas bien acá», remarcaban estos universitarios de primer curso llegados de la República Dominicana y de Colombia, respectivamente. Uno de los símbolos del hedonismo como es la vida universitaria también ofrece oportunidades a quienes están alrededor. «Se nota bastante cuando vienen», aseveran David Martínez y Marta Rodríguez, al frente de la frutería de la calle Cronista Lecea. «Son un aporte más como pueda ser el turismo. Pero nosotros vivimos del cliente habitual. Yo ahora mismo tengo la furgoneta llena de pedidos». Estos comerciantes aportan una historia que ayuda a alimentar la leyenda del exotismo de los IE. «Todavía nos acordamos de una chica que se gastaba 400 euros al mes en frambuesas, arándanos, aguacates, mangos… Tenía un Audi blanco y se lo llevaba la grúa día sí y día no por aparcarlo en carga y descarga», se ríen.

Los IE vuelven a 'adueñarse' del casco históricoLos IE vuelven a 'adueñarse' del casco histórico

Pero el casco histórico de Segovia no se entendería ahora mismo sin ellos. «Su patrón de compra  son muchos productos de limpieza, refrigerados, quesos, productos con cero por ciento de grasas, mucha bebida de avena… Y para sus fiestas piden rones y vodkas sobre todo. Esta gente se gasta mucho dinero en Segovia y hay que atenderles y escucharles», concluye el empresario José Luis Velasco.