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Un tesoro en el garaje

Sandra Segovia
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Eugenia Martín-Crespo conserva un gran archivo centrado en la historia del turismo que se remonta a los años 20. Más de 4.000 papeles turísticos entre folletos, mapas, guías o entradas que guarda en su casa en Boceguillas

Un tesoro en el garaje - Foto: Rosa Blanco

Eugenia Martín-Crespo, natural de Madrid pero segoviana de acogida ya que actualmente vive en la localidad de Boceguillas, descubrió un tesoro en su garaje. Hace cinco años que buscaba entre cajas unos folletos de varios cruceros que realizó su tío abuelo para, como ilustradora que es, «hacer un proyecto con ilustración y diseño gráfico en el que esos folletos podían servir como puente». En su cabeza los folletos no abultaban más que lo que es una carpeta, pero de repente comenzaron a aparecer «cajas y cajas de material turístico» datado entre 1910 y 1980, aproximadamente. 

Ahora, Eugenia ha catalogado una gran parte de este material bajo el título 'Colección ephemera Martín-Crespo de historia del turismo', una recopilación de más de 4.000 documentos entre los que se pueden encontrar folletos, postales, guías, mapas, tickets, dibujos, atlas, billetes de avión, billetes de tren, facturas, publicidad, itinerarios y documentación personal que han sobrevivido a tres generaciones de viajeros que compartían lazos familiares (fueron primo, sobrino e hijo). Ellos eran profesionales que amaban el viaje como medio de aprendizaje. En primer lugar, Saturnino Martín-Crespo (1874-1938), además de tío-abuelo de Eugenia, era impresor y dueño de una papelería y se convirtió en turista casi al final de su vida cumpliendo con el sueño viajero de cualquiera: ser crucerista. Los folletos de sus viajes de los años 20-30 son uno de los materiales más llamativos y vistosos de la colección compuestos por un grupo de folletos de compañías navieras, folletos de algunas de las ciudades visitadas, listas de pasajeros y menús. En segundo lugar, José Martín-Crespo Powys (1898-1975), médico pero aficionado a los viajes desde siempre. Niño scout, becario por Europa y profesional curioso que incluso en su vejez siguió viajando. En los años 60 se compró un coche e ideó itinerarios, mapas y rutas dibujadas a mano para viajar on the road. Por último, José Martín-Crespo Díaz (1932-2017), tercer eslabón de la cadena, fue un hijo que recibe y conserva todos los papeles viajeros, consciente de que en ellos había un legado de viajes y vidas entretejidas con el placer de viajar y descubrir. Algo que ahora hace su hija, Eugenia Martín-Crespo.

«Sobre todo y, ante todo, hay papel. Muchos de los trozos, pequeños o grandes, sólo interesaban a su propietario y dejaron de tener valor cuando cumplieron su función: la factura pagada de un hotel, el pasaporte caducado, la entrada de un museo ya visto, el folleto de un viaje que no se pudo hacer… pero se conservaron por alguna razón y esa razón fue la sentimental aunque también hubo algo casi maniático, genético y profesional, los Martín-Crespo fueron, en su origen, papeleros», explica Eugenia. Ahora, gracias a esa conservación, su colección se ha posicionado como una de las más importantes de España en lo que respecta a material turístico. 

Un tesoro en el garajeUn tesoro en el garaje - Foto: Rosa BlancoMartín-Crespo revela que cuando se encontró con todo este material «estuvo a punto de tirarlo a la basura». Pero se lo pensó dos veces, y decidió contactar con una historiadora de turismo a través de internet: Ana Moreno Garrido. «Fue la mejor decisión de mi vida», asegura Martín-Crespo, quien la define como una persona maravillosa que la ha ayudado con el proyecto desde el principio, además de confirmarla que su «montón de cajas» tenía valor, un valor que sobretodo se basa en que es una documentación hecha desde el punto de vista del turista, ya que los investigadores no tienen ese acceso porque en las investigaciones, al ser a través de las instituciones, se pierde la parte humana. 

«Que en cinco años haya pasado de estar en el previo de la basura a que esté generando historias que se están leyendo en el mundo entero, está muy bien», cuenta Martín-Crespo.

La colección. La colección se encuentra dividida en tres bloques: Folletos; libros y documentación de viaje y, por último, recursos, donde se puede encontrar el proyecto expositivo 'Ludografía', el libro de la colección 'Bon voyage, Monsieur Crespo' (en el que sus páginas recorren la vida viajera de esta familia, recogiendo los mejores folletos de la colección), las láminas de la colección y artículos de prensa.

Un tesoro en el garajeUn tesoro en el garaje - Foto: Rosa BlancoLa parte de los folletos está catalogada mayoritariamente por destinos, pero Martín- Crespo revela que hay un gran problema a la hora de catalogar, por ejemplo, un folleto cogido en Alemania pero con destino español. Por otra parte, los documentos personales están catalogados desde tickets de entrada a museos, iglesias u otros espacios, hasta billetes de avión y autobús o pasaportes, pasando por telegramas del ejército en los que les autorizaban a viajar o correspondencia con agencias de viajes. 

De todo lo que posee, España es el destino de dónde más material turístico ha recopilado, seguido de Italia y del resto de Europa, porque «eran los lugares más accesibles y a los que más podían viajar». Pero asegura que hay destinos de todo el mundo, además de material en diversos idiomas.

Ella, tras preguntarla cuál es la pieza más importante a nivel personal, revela que son «los planillos y dibujillos» de su abuelo. Alguien a quien casi no conoció en vida, pero que ahora conoce un poco más a través de sus escritos. «Todo lo relacionado con el abuelo para mí está siendo un descubrimiento», explica.

Un tesoro en el garajeUn tesoro en el garaje - Foto: Rosa BlancoLa colección de folletos turísticos se puede ver escaneada y catalogada a través de su página web https://eugeniamcrespo.es. Además, en la plataforma de 'Google Arte y Cultura' también tienen un perfil en el que cuenta la historia de la colección, muestra los folletos y papeles, narra diversos reportajes y el interesado puede realizar juegos para encontrar el destino del que proceden algunos de los impresos. 

Para poder llevar a cabo todo eso, previamente ha sido necesario escanear toda la colección para poder mostrarla al mundo, un trabajo que ha supuesto jornadas de aproximadamente ocho horas durante ocho meses, lo que hace un total de alrededor de las 1.500 horas.

Eugenia Martín-Crespo explica que a pesar de haber solicitado ayuda a diversas instituciones, no ha dado frutos. «Lo que sí me han ofrecido es que la done», señala. Pero asegura que la habían advertido de que donar significaba que «la metían en unas cajas que se iban a un almacén y se perdía. Y para que lo tengan en un almacén, lo tengo yo en el garaje». Por lo que finalmente conserva la colección, lo mejor que puede, en archivadores en su propia casa. 

Un tesoro en el garajeUn tesoro en el garaje - Foto: Rosa BlancoAdemás de todo lo expuesto, desvela que hay una amplia colección de alrededor de 2.000 postales que está aún sin catalogar, por lo que el trabajo sigue...

1911. El primer folleto que posee en su colección -datado- es del año 1911, año en el que Saturnino Martín-Crespo viajó a Barcelona para participar en un congreso dedicado a la industria del papel y el libro, del cual volvió con un álbum turístico de la ciudad con el que los asistentes fueron obsequiados. Un álbum de tapas blancas y letras en dorado. Pero Martín-Crespo asegura que en las postales que aún tiene sin catalogar, hay algunas fechadas en el siglo XIX. 

Un tesoro en el garaje
Un tesoro en el garaje - Foto: Rosa Blanco