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Segovia sufre más compra compulsiva que desabastecimiento

D. A.
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Los supermercados siguen soportando una demanda disparada de leche, aceite y otros productos, y aunque no hay desabastecimiento, la falta de suministros se extiende y lleva al límite la capacidad de las empresas para continuar activas

Los supermercados están sufriendo roturas puntuales de stock en productos especialmente demandados en estos días, caso de la leche. - Foto: Rosa Blanco

Si al comienzo de la pandemia y el confinamiento fue el papel higiénico y al estallar la guerra en Ucrania el aceite de girasol, que por cierto ya duplica su precio de hace un mes, con el paro indefinido del transporte que persiste desde el 14 de marzo se ha sumado la leche al top de productos más demandados. Faltan numerosas marcas y hay supermercados, incluso en pleno centro de Segovia, que no sólo no dan abasto para reponer, sino que han tenido días esta semana que no han recibido el pedido esperado; ya sucedía con el aceite de girasol y ahora con la leche. Escasea la oferta de lácteos en general y causa alarma que por momentos se vean mostradores o estantes menos llenos de lo habitual de pescado, carne, huevos… El producto fresco tiene mucha rotación y tan pronto llega como desaparece, dificultando su reposición y agravando así el temor del ciudadano, aunque todavía hoy puede decirse que desabastecimiento no hay, salvo roturas puntuales de stock; lo que ocurra la próxima semana, eso sí, está por verse y escribirse. 

Es una tormenta perfecta en el último eslabón de la cadena de distribución, donde el cuello de botella que causa la falta de camiones limita la oferta, mientras el miedo dispara la demanda y los precios no dejan de subir. Pero preocupan más los primeros eslabones, los agrarios, los ganaderos y la industria, por sus propias circunstancias y por el impacto que dejan a pie de calle. No en vano, las empresas segovianas ya trabajan al límite de un colapso que vaticinan para la próxima semana si no se reactiva el transporte, mientras cunde también el temor en el comercio o la hostelería, igual que entre los clientes particulares.

Tal y como advertía este jueves el presidente de la Federación Empresarial Segoviana (FES), aunque la incidencia directa del paro del transporte está siendo menor en esta provincia que en otras del norte del país, Levante o Andalucía, «ya hay empresas segovianas con paradas parciales o completas de producción» por mercancía que deben recibir de fuera y no llega, o que deben enviar fuera y nadie recoge. «La situación es muy preocupante», remarcó, para volver a demandar «medidas urgentes» al Gobierno, en la línea de otras organizaciones que han alzado la voz esta semana, como la Cámara de Comercio, Industria y Servicios de Segovia. O la propia Agrupación Segoviana Empresarial de Transportes (Asetra), que no apoya ni rechaza la movilización, pero ha pedido a las autoridades que garanticen la seguridad vial y el derecho al trabajo de los transportistas segovianos que así lo deseen, del mismo modo que también defiende el derecho a no trabajar por parte de quienes quieran hacerlo.

Leche y aceite de girasol destacan entre los productos más demandados estos días, prácticamente al estilo del papel higiénico cuando empezó la pandemia.Leche y aceite de girasol destacan entre los productos más demandados estos días, prácticamente al estilo del papel higiénico cuando empezó la pandemia. - Foto: Rosa BlancoAlberto Dueñas, gerente de Cemutransa, la empresa que gestiona el Centro de Transportes de Segovia, advierte de la «extraña» semana que viven allí. Piquetes no han sufrido, pero de noche suelen 'dormir' unos 120 camiones en su recinto; y de día normalmente no hay más de media docena, mientras que en estas jornadas ha habido momentos en que han coincidido a plena luz «como 40 a 50 camiones aparcados».

Un parón en distancias largas que también se hace notar en el transporte de la última milla, tal y como se denomina al de mensajería. El responsable de la oficina segoviana de MRW, Francisco Álvarez, por ejemplo, destaca que su actividad ha caído en estos días «alrededor de un 40 o 45%». «Tengo clientes que no se arriesgan a mandar mercancía por si se queda parada en plantas logísticas, y aunque nosotros no hacemos huelga, sí nos afecta que paren autónomos con los que trabajamos», explica. El problema se agrava además en el caso de esta empresa porque intenta mantener casi todas sus rutas, pero su rentabilidad se hace más insostenible cuando los gastos en carburante se han disparado y hacen casi los mismos kilómetros de siempre para llevar a cabo menos entregas, al tiempo que no ve posible optar por un aumento de tarifas para repercutir esa subida de costes.

EMPRESAS Y SECTORES. Huercasa, Copese, Ontex,Verescence,Mesenor, Beam Suntory (DYC y anís La Castellana), Bezoya, Naturpellet, Tama, Ambientair, Grupo Tejedor Lázaro (Dibaq)... Son buena parte de las empresas más grandes de Segovia, con ellas ha mantenido contactos El Día a lo largo de esta semana y no están entre las que han tenido que parar por completo, aunque, evidentemente, no son ajenas a problemas logísticos que ya dificultan o reducen la actividad, y la mayoría teme tener que echar el cierre en pocos días. 

A nivel comercial, «el problema está sobre todo en las dificultades para reponer en alimentación y principalmente los productos perecederos o de alta rotación», señala el presidente de Fecose,Roberto Manso. 

En las tiendas de electrodomésticos ya sufren problemas de suministro desde el año pasado, sobre todo por una falta de microchips que ha hecho menguar la oferta de aparatos en exposición, y aunque el paro del transporte pueda conllevar dificultades extra, de momento no lo están notando especialmente.«Nosotros recibimos material dos veces por semana y no hemos tenido problema, y sí que es verdad que producto asiático no hay, por ejemplo, pero eso viene de hace ya más de seis meses», apunta Hilario Lázaro desde la tienda de la calle José Zorrilla Euronics.

En los talleres mecánicos sí se empiezan a acumular coches a la espera de piezas. «Algunos tengo parados y no es que los fabricantes no tengan piezas, sino que no llegan por los problemas de transporte, y nos está pasando a todos», señala desde Tecnomotor el vicepresidente del Gremio Segoviano de Talleres de Reparación de Automóviles y Afines (Gestraa), Fernando Vázquez. Un sector que, además, ha visto cómo en las últimas semanas la demanda de reparaciones «ha caído prácticamente a la mitad», lo cual se debe en su opinión a la subida de los carburantes.

Hasta los viveristas acusan el parón, ya que les ha cogido en época de siembra de planta de fresa. Viveros Carbonero, por ejemplo, tiene atascadas en el puerto de Valencia semillas importadas de EEUU: «Es el momento de plantarlas, y si tardamos unos días más no darán el rendimiento esperado», lamenta Tomás Román, que también es presidente de la Asociación de Viveristas de Segovia.

Por otro lado, a nivel hostelero, los establecimientos han ido «salvando» la semana: «No notamos demasiado la falta de suministros, pero sí que los proveedores nos ponen en situación de que pueden faltar», advierte el presidente de Hotuse, Jesús Castellanos. «El proveedor de leche te dice que te manda el doble esta semana por si a la siguiente no puede venir, con el aceite lo mismo, y pasa parecido con todo, así que bueno. Veremos qué ocurre en unos días».

El presidente de la Asociación Provincial de Industrias de la Construcción, Javier Carretero, también valora que en su sector han podido trabajar estos días gracias al stock de los almacenes de material: «Vamos aguantando, pero si esto dura también la semana que viene supongo que empezaremos a tener parones», avisa. Una coletilla, la del qué pasará la próxima semana, a la que no es ajena ningún sector, y tampoco los ciudadanos.