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Editorial

La promesa de Sánchez frente a la dura realidad del precio

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El precio de la luz continúa su escalada incesante con una media durante este mes de diciembre superior a los 200 euros el megavatio por hora (MWh). Lejos de tocar techo, este jueves alcanza un nuevo récord histórico, al sobrepasar por primera vez la barrera de los 300 euros. El coste de la electricidad en el mercado mayorista acumula seis días de incrementos consecutivos en los que se han registrado tres de los cinco índices más altos de la historia. Una losa para Pedro Sánchez porque el ritmo alcista, vertiginoso, echa por tierra su promesa, cuando aseguró que al concluir 2021 el precio de la luz estaría al mismo nivel que en 2018. Nada más lejos de la realidad. La dinámica no acompaña a las previsiones triunfalistas del presidente, obligado a impulsar medidas fiscales que se extenderán en el tiempo para atenuar la repercusión del coste eléctrico sobre las familias y también sobre las empresas. Tampoco tuvo éxito la ofensiva de Sánchez demandado una respuesta europea común a un problema que amenaza con perpetuarse en el tiempo, restando eficacia a los parches ocasionales de un Gobierno que se ratifica en las optimistas previsiones de Sánchez.

De momento, la situación actual obliga a prolongar medidas coyunturales, de emergencia, prorrogando la rebaja fiscal establecida en julio consistente principalmente en reducir el IVA al consumo, del 21% al 10%, al tiempo que suspendía el impuesto a la generación eléctrica. Unas medidas de gracia, con fecha de caducidad, a las que la dura realidad ha dado continuidad. Como anunciaba este miércoles la titular de Hacienda, María Jesús Montero, se extenderán hasta el mes de abril. Cuatro meses en los que tampoco se espera un descenso acusado del coste de la luz, pero que permitirá al Ejecutivo sanchista ganar tiempo en medio de la alarma social por el incremento de la factura eléctrica. Pero nada sale gratis y están por ver las consecuencias sobre la economía de una rebaja con un impacto anual en las cuantas públicas de entre 4.000 y 4.500 millones de euros.

Mientras los cálculos de Sánchez, en su huida hacia adelante, buscan hacer realidad su objetivo milagro anunciado a bombo y platillo el pasado mes de octubre, la inflación continúa haciendo estragos en la economía de los hogares españoles. Según los datos publicados este miércoles por el Instituto Nacional de Estadística, el IPC subió un 0,3% en noviembre con una tasa interanual del 5,5%, su nivel más alto en las últimas tres décadas. El precio de la luz, los combustibles y la alimentación están detrás de un incremento que pone en peligro la estabilidad económica de un país abonado a promesas de difícil cumplimiento y a medidas ocasionales que ven agotadas su efecto en un corto periodo de tiempo.