«Segovia debería haber sido la locomotora de la provincia"

A. Martín
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Además de empresario, fue el presidente de Asaja (1985-1989) y de la FES (1990-1993), aparte de concejal del Ayuntamiento de Segovia, del PP, y también alcalde del ayuntamiento de Nieva, donde nació en 1954.

«Segovia debería haber sido la locomotora de la provincia - Foto: Rosa Blanco

Miguel Ángel Antona Herranz, de 65 años, acaba de ser galardonado por la Federación Empresarial Segoviana (FES) con el Premio Empresario Segoviano del Año y Cecale de Oro, que le será entregado este 7 de junio en el Parador de La Granja. Dedicado a la producción de carne de porcino, con el centro neurálgico de sus empresas en Nieva, en el año 1980 fundó la empresa Nutriganse, con el objetivo de fabricar el pienso para abastecer a sus animales y de esa manera controlar la calidad y trazabilidad del producto. Sus sociedades, con la marca comercial de Innoporc, gestionan un total de 14 centros de producción distribuidos por toda la provincia, dando empleo directo a unas 70 personas, con una cifra de negocio cercana a los 35 millones de euros. Quien cuenta entre sus clientes más importantes con Incarlopsa –interproveedor de Mercadona–, Copese y Hermanos De Pablos, con experiencia en el asociacionismo agrario y empresarial, incluso política, asegura en esta entrevista que «Segovia capital tendría que haber sido la locomotora para el desarrollo económico de toda la provincia (…) pero no ha habido ideas».
¿Qué valor otorga al Premio Empresario Segoviano del Año y Cecale de Oro que llega por decisión de sus compañeros?
Es una satisfacción ver que los compañeros consideran que lo mereces, además he estado muy vinculado con esa casa. 
Usted es de los empresarios que llevan toda una vida dedicado al trabajo…
Así es, con 18 años comencé con mi padre en un pequeño negocio familiar de una granja de cerdos, en Nieva, me dio muy pronto el relevo y, a partir de ahí, la actividad en la empresa no ha parado. Se empezó de una forma distinta a como es en la actualidad, hemos ido desarrollando iniciativas, arriesgando, unas cosas han salido bien y otras regular,  porque la vida de un empresario tiene sus momentos de éxito y otros que no lo son.  Fundamentalmente he estado vinculado a la producción de ganado porcino. Con 26 años abordamos ya la construcción de una fábrica de piensos para suministrarlo a las granjas.    
¿El sector del porcino es muy cíclico e inestable? 
Empezó a estabilizarse con el ingreso en la UE, en 1986, pero es así porque depende mucho de las fluctuaciones del mercado. No tiene ningún tipo de protección por parte de la Administración,  sus precios evolucionan en función de la oferta y la demanda, estamos sometidos al mercado, al 100%.  
Pero a esta actividad se le vincula con prácticas contra el medio ambiente, no tiene buena imagen… 
Sí, pero el sector ha ido superando todos los retos. Cuando se conoce la actividad esos recelos se rebajan porque no existe fundamento, en lo que llamamos la economía sostenible, se trata de uno de los sectores en los que aplica mejor la economía circular, porque los residuos del ganado vuelven a la tierra y genera el ciclo completo en la producción de materias primas cereales que, a su vez, se vuelven a consumir. Es más un problema de desinformación, quizá no hayamos sido capaces de explicarlo.  
¿Quizá tuvo épocas mejores, ahora parece que hay empresas que llegan de otras provincias que alquilan granjas?
Ha evolucionado mucho, se ha ido a sistemas de producción que están muy vinculados a la industria y al consumo de forma directa, a la trazabilidad, ha habido que redimensionarse porque las granjas que había en Segovia y en el conjunto de Castilla y León eran más reducidas. Se ha establecido un nuevo modelo en España donde han entrado empresas con más capacidad financiera y de gestión, que han ido aumentado sus cuotas, en detrimento de algunas estructuras. Es fundamental  la dimensión y contar con una capacidad de comercialización y desarrollo, se tiende a la profesionalización de la actividad. 
¿Aquella peste porcina, que se registró en Segovia, en 1997, también redujo el sector?
Así es, pero el mercado le va reestructurando, aparte de que hubo un punto álgido con crisis de  asociaciones que abocó también a un cambio,  pero estamos sometidos a fuerte regulaciones.
Trabajando en el medio rural, ¿cómo ve la situación?
Tiene un problema que no es de ahora, aunque se hable de la España vaciada. Ha ido envejeciendo la población y no ha habido muchas alternativas para mantener a los jóvenes, lo que no es fácil porque la mentalidad de la sociedad actual es netamente urbana. Son necesarias medidas a muy a largo plazo y no se han tomado. Hemos ganado en que se hable de ello, veremos qué ocurre después de las elecciones. El problema es profundo y tiene difícil solución, hay que ser realistas, hay cosas que no son recuperables. 
Desde su experiencia como responsable de la FES, ¿cómo ha visto la evolución económica de Segovia? 
En ciertos aspectos ha evolucionado muy poco, se han conseguido infraestructuras, pero hemos tenido muy poca capacidad para evolucionar.  En la provincia hay zonas con cierto dinamismo pero otras son deprimidas, como consecuencia de la despoblación, aquí no se ha sabido ver, o no se ha podido, porque es complicado, que tendría que haber habido una apuesta por Segovia capital. Igual que antes vivía de la prestación de servicios que daba la provincia, tendría que haber sido la locomotora, al no desarrollarse, la provincia se ha quedado sin el mayor activo para que haya una evolución positiva. No ha habido ideas para desarrollar la capital, que es la que tenía el gran potencial.
¿Existen ahora esas ideas?
Yo no las veo, si tengo que ser sincero. En primer lugar hace falta un proyecto ambicioso,  unas ideas claras, pensar a largo plazo, no cada vez que haya elecciones, y un consenso de las principales fuerzas políticas sobre los puntos básicos, que no se ha dado.  
¿Cómo tratan las administraciones a los empresarios?
Se les oye, no se si se les escucha, tengo mis dudas… Crear una empresa es muy difícil, en cualquier actividad que entres está todo muy saturado, hay muchas ofertas, resulta mucho más fácil que se desarrolle una empresa ya implantada porque tiene la experiencia, el conocimiento y la base financiera. Hay un excesivo marco regulatorio de todas las actividades económicas, hay que ser más flexibles y ágiles, no se puede estar esperando dos o tres años para una inversión, desde que se comienza con los permisos.  Las empresas también chocamos con una fuerte presión fiscal, sobre todo las de Segovia, pequeñas y medianas, lo que nos lleva a quedarnos sin recursos para poder crecer. Nos interesa que el trabajador se encuentre satisfecho y que su trabajo y esfuerzo sea remunerado adecuadamente. A menor presión fiscal eso resultaría más fácil. 
Precisamente las administraciones siempre hablan de que estamos en una tierra donde apenas existe conflictividad laboral…
Así es pero, debido al tamaño, la relación es muy directa entre empresario y trabajador lo que hace es que, ante cualquier problema, la solución se adopte de forma rápida. Es casi imposible conseguir objetivos si los trabajadores no están satisfechos, deben estar incentivados, no solo en el aspecto de la remuneración sino también que sean parte del proyecto.   
¿En general, los empresarios se han adaptado al siglo XXI?
La estructura económica no la calificaría por sectores, sino por empresas, puede haber quien se ha sabido adaptar, dentro de un mismo sector, pero otras no, no son competitivas, y han terminado desapareciendo. Las empresas que no se adaptan a los tiempos tienen un horizonte limitado, estamos dentro de una economía global y hay que adaptarse. Hay quien tiene la valentía de entrar en la exportación, quienes tienen alternativa al mercado interior tienen más posibilidades de sobrevivir. 

No es muy habitual ver a un empresario dar un salto a la política, ¿cómo fue la experiencia? 
Dediqué muchas horas a la alcaldía de mi pueblo, sin ningún tipo de remuneración, compatibilizandolo con mi actividad empresarial. Sobre esa experiencia me quedó una enorme satisfacción porque conseguí sacar adelante muchos proyectos e inversiones, cada vez que voy digo ‘eso lo hice yo...’ (ríe). Luego me ofrecieron ir al Ayuntamiento de Segovia, no lo pedí nunca, acepté por responsabilidad, fue una experiencia totalmente distinta porque me tocó trabajar en la oposición y ahí no se recogen frutos, aunque dediqué muchísimas horas, es frustrante, además en un periodo muy complicado empresarialmente, cuando se iniciaba toda la crisis, que venía muy fuerte.  Tengo la satisfacción de haber conocido a mucha gente y haber aprendido  lo que es el funcionamiento interno del Ayuntamiento de Segovia, lo que es positivo. 
¿Repetiría la experiencia?
No, ya tomé la decisión cuando terminó nuestro mandato, ya había estado demasiado tiempo en cargos de representación empresarial y en política; entendí que lo mío era la empresa, donde ahora estoy inmerso en el cambio generacional. Ha habido tentaciones pero consigo vencerlas todas.
¿Como observa la situación política actual?      
Muy complicada, tanto en Segovia como a nivel nacional, la entrada de nuevos actores hace que se tenga que abordar de una manera a la que no estábamos acostumbrados. Es muy cómodo gobernar con mayorías absolutas y, cuando desaparecen y hay que dialogar, todo es más complejo. 
¿En qué ha fallado el PP para haber perdido tantos miles de votos?
Hace tiempo debería haber hecho una seria reflexión, cuando surgen los problemas hay que intentar darles una solución y hacer las cosas de otra manera. Ha habido circunstancias muy sangrantes que han desilusionado a sus votantes y les han echado. 
También pasó por el consejo de administración de Caja Segovia, ¿fue adecuada su integración en Bankia y otras decisiones como entrar en el mercado inmobiliario o las prejubilaciones?
Me marché en 2007, cuando fui concejal entendí que no era bueno estar en los dos sitios. Estoy muy orgulloso de mi trabajo y mi aportación a la entidad, fue desinteresada y creo que positiva. Después vinieron acontecimientos que son ajenos, en gran medida, al propio funcionamiento de la Caja, como los de otras entidades financieras. En un momento el mercado estaba con el sector inmobiliario y entraron todas, era difícil abstraerse de eso, pero luego generó problemas con el hundimiento del ladrillo. Caja Segovia tenía más del 60% de la cuota de mercado, como el resto de las Cajas en relación a la media nacional, lo que les hacía muy atractivas para el resto del sector financiero,  que aprovechó la crisis para que estas entidades de ahorro quedaran fuera, y lo consiguió. Los problemas individuales de la mayoría de las Cajas se habrían solucionado con gran facilidad, porque la fidelización con los clientes era muy grande, habrían sobrevivido, pero la política tendía a la concentración. El gran problema de Caja Segovia fue entrar en Bankia y eso vino impuesto, los órganos directivos solo cumplieron un trámite. No me gustaba ninguna fusión, pero tengo que reconocer que era imposible evitarla porque el Gobierno de entonces y el Banco de España, ejerciendo presión, hacían inevitable que pueda sobrevivir u oponerse a ella una entidad de una reducida dimensión. De ahí vinieron todos los problemas. La Caja estaba bien gestionada,miraba mucho tanto por el ciudadano como por sus trabajadores, todo lo de las prejubilaciones es la consecuencia de que mimó a sus trabajadores. 
Si tuviera que lanzar un mensaje a una persona que quiera emprender,  ¿qué le aconsejaría?
Hay que tener vocación, porque requiere sacrificios personales, el esfuerzo lo haces si te gusta, si no es muy difícil. Luego debe saber que hay que asumir riesgos, que la vida es riesgo y, si uno quiere avanzar, hay que tenerlo en cuenta.