De ratonera a autovía segura

Nacho Sáez
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El Día comparte un recorrido en coche por la SG-20 con el presidente de la agrupación de transportistas, que alaba la pavimentación, señalización y accesos tras el desdoblamiento pero recuerda que aún no puede ser considerada una circunvalación.

De ratonera a autovía segura - Foto: Rosa Blanco

Para viajar en coche de Segovia a Gijón, Google Maps propone como itinerario preferente el que discurre por la Carretera de Arévalo y la A-6 antes que el que lleva por la Autovía de Pinares hasta Valladolid y desde ahí a León. Un camino que ni siquiera aparece como alternativa en la famosa aplicación cuando el trayecto es Madrid-Gijón, a pesar de que el ahorro en peajes puede ser de hasta casi tres euros dependiendo de si es hora punta, hora valle o normal. Es posible que Google no haya introducido aún las actualizaciones necesarias para tener en cuenta que desde este pasado lunes la SG-20 tiene dos carriles en cada sentido, lo que permite acortar unos minutos un tiempo de viaje que se alargaba para esos conductores procedentes o en ruta hacia Madrid a su paso por los alrededores de Segovia debido a las deficiencias con las que fue concebida la variante hace ahora casi dos décadas.

Aunque todavía persisten algunos, esos elementos fallidos han comenzado a ser un mal recuerdo con la finalización esta misma semana de unas obras que se han prolongado durante años, pero que permitirán a partir de ahora al conjunto de la provincia disponer de una autovía para que los conductores puedan evitar transitar por el casco urbano de la ciudad de Segovia para realizar numerosos trayectos. Y de una manera rápida y segura, al contrario de lo que sucedía con su concepción inicial con un solo carril en cada sentido, que convirtieron esta carretera «en una de las más peligrosas de España», según rememora el presidente de  la Agrupación Segoviana Empresarial de Transportes (Asetra), Juan Andrés Saiz Garrido, que no se olvida de las 16 personas que perdieron la vida en ella.

Les dedica unas palabras de homenaje durante el recorrido en coche que compartió este pasado martes con El Día de Segovia para analizar el resultado de las obras de desdoblamiento llevadas a cabo en esta carretera de algo más de 14 kilómetros que sigue sin poder ser considerada una circunvalación a pesar de que los carteles –como en el que se fotografió el ministro de Transportes, José Luis Ábalos– lo indiquen así. «Se puede decir, ¿por qué no?, pero no es lo correcto, pues no rodea por completo a Segovia, solo una parte. Circunvalar es transitar en círculo, rodear una ciudad» remarca el presidente de los transportistas, que llama a «seguir demandando el cierre completo de la SG-20, ese tramo que queda por la zona oeste, entre Zamarramala y Perogordo porque así se podrá proteger más a la ciudad de Segovia y a los segovianos del tráfico innecesario que bulle a su alrededor».

De ratonera a autovía seguraDe ratonera a autovía segura - Foto: Rosa Blanco

A la espera de que se concrete ese proyecto, quienes circulen por la SG-20 se van a encontrar con una autovía «bien señalizada, bien pavimentada y con unos accesos relativamente buenos», en opinión de Saiz Garrido. «Era una ratonera y ahora será una vía más segura que descongestionará algo el tráfico de la ciudad y comunicará mejor a muchos municipios del alfoz: La Granja, Palazuelos, San Cristóbal, Torrecaballeros, La Lastrilla... Lo lamentable es que para hacer esta tortilla haya sido necesario romper tantos huevos», apunta.

Al volante de su coche, el presidente de los transportistas ha recorrido la variante de punta a punta en tres ocasiones ya con el objetivo de descubrir las ventajas e inconvenientes que se van a encontrar los conductores. Preguntado por el hecho de que la velocidad máxima permitida sea 100 kilómetros por hora, pese a tratarse de una autovía, responde que le parece «suficiente». «El tramo más utilizado, desde la A-601 a la N-603, son diez kilómetros que a 100 km/h se tardan en realizar solo seis minutos. No tiene sentido correr más, la seguridad es lo primero. Ya hemos llorado bastante por causa de los accidentes de esa variante», añade. Se opone, sin embargo, a que se intensifiquen los controles de velocidad a través de radares, aunque únicamente se lleven a cabo en los primeros meses como elemento disuasorio: «La autovía está bien señalizada y no es necesario criminalizar a los conductores. Como mucho, algún cartel de radar disuasorio, pero que no sean efectivos. Creo que podemos aprender mejor con educación vial que con multas».

El presidente de la agrupación provincial de transportistas detiene su vehículo junto a la rotonda de San Cristóbal para realizar algunas de las fotografías de este reportaje y se fija en que apenas pasan autobuses, el sector al que se dedica su empresa. «Se ha parado en seco. Hemos terminado el curso sin transporte escolar, no hay turismo, no hay transporte discrecional, no hay bodas...», se lamenta. Aunque sea un consuelo escaso, al menos sabe que cuando regresen podrán bajar los costes por el desdoblamiento de la autovía, aunque sea ligeramente. «Algo [se ahorrará en combustible], porque la velocidad a partir de ahora será más fluida y constante». «Pero el ahorro será pequeño. Más ahorro sería meter el tráfico pesado por los túneles de la AP-6 y evitar la travesía de San Rafael y el Alto del León. Los segovianos ya hemos pagado con creces nuestra cuota de peajes por los túneles del Guadarrama», reivindica, sin dejar de aprovechar la oportunidad de pedir también los enlaces de conexión de la SG-20 con los polígonos industriales y con la estación del AVE. Porque todavía hay cosas por mejorar en la Circunvalación. Perdón, en la ansiada variante que tanto sufrimiento ha causado.

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